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Xosé Ramón Fernández Oxea, o mestre Ben-Cho-Shei, de Cariño

jueves, 27 de octubre de 2016
Xosé Ramón Fernández Oxea nació en la ciudad de las Burgas el 5 de abril de 1896. Fue hijo del pedagogo ourensano Pío Ramón Ojea. Desde pequeño se embebió de la trayectoria profesional de su progenitor, quien además de ser el director del Colegio San José de Calasanz de la capital del Miño, también ejerció como profesor de la Escuela Normal de Maestros, fundó la Asociación Provincial del Magisterio de Ensinanza Primaria y dirigió el Boletín del Magisterio, convirtiéndose en una pieza clave de galleguismo educativo y renovador de la época.

A sus 19 años, Xosé Ramón consigue acabar sus estudios en la Escuela Normal de su ciudad con el premio extraordinario. Tras conseguir superar la oposición se decide a realizar los estudios de Arte y Arqueología, gracias a una pensión que obtiene del Estado, para efectuarlos en Francia y Bélgica. Desde muy joven se inició en la tarea de escribir artículos en prensa bajo algún seudónimo, como fue el caso del de Xan Fandiño.

El 12 de septiembre de 1921 es destinado a Melilla como parte del contingente de tropas del ejército español que luchaba en África contra Marruecos. Tan sólo unos meses más tarde, el 5 de enero de 1922, comienza a escribir sus primeras crónicas para el periódico La Zarpa de Ourense, que dirigía el cura agrarista Basilio Álvarez, en esta ocasión bajo el seudónimo por el que será conocido el resto de su vida: Ben-Cho-Shei. Su nuevo camino lo emprendió tras ver como se difundían noticias erróneas o falsas sobre la guerra en los diarios de la época. Con su seudónimo trataba de esconder la pertenencia al ejército español y confundir a sus lectores a pensar que era un nombre árabe. El impacto fue tal que sus artículos acabaron siendo reproducidos por casi todos los periódicos gallegos, llegando, incluso, a hacerlo El Socialista de Madrid. La publicación en este último atrajo la mitrada de sus jefes que lo expedientaron y le hicieron un juicio sumario.

Una vez hubo abandonado del ejército, emprendió su carrera de maestro. Su primer destino fue el puerto de Cariño, donde puso clase en la escuela nacional, y también donde pudo entablar una buena amistad con múltiples personalidades de la comarca ortegana, entre la que se encontraron el médico de la localidad Alexandre Carreño, que entontes también era un recién llegado, o los cariñeses Pancho de Pita y Antón Piñeiro, así como editor Jesús Fojo, a quien le remitía sus artículos.

De su legado como etnógrafo en Cariño podemos encontrar algunos datos de sus estudios en La Voz de Ortigueira, entre ellos los referidos al folklore de los niños o las fiestas de su localidad de acogida, pero también sobre la figura de San Andrés de Teixido. En cuanto al folklore de los niños, hay que mencionar que Xosé Ramón se inició en este tema tras establecer publicar un artículo en La Voz de Ortigueira solicitando la colaboración de los vecinos para este estudio a través de un cuestionario. Alexandre Carreño fue uno de sus primeros participantes, sobre todo en los aspectos tocantes a su profesión, como pueden ser los relativos al embarazo, parto y primera crianza. Posteriormente, los resultados de su investigación acabaran siendo publicados con el título de Folk-lore encol dos nenos en Cariño, primero, en la revista Nós, en gallego, y, más tarde, en la Revista de Dialectología y Tradiciones Populares, en castellano.

Entre las conclusiones que se extraen de su estudio están ciertas precauciones o prohibiciones que las mujeres deberían guardar durante su embarazo, como las de comer fresas, percebes, lenguado o raya, pues el agua de estos alimentos que tocase la piel de la madre haría que el niño tuviese manchas en su propia piel. Tampoco le estaba permitido comer conejo, para que el niño no naciera con labio leporino ni pasar debajo o encima de cuerdas si no quería que su hijo naciese con frenillo en la lengua.

Por otra parte, también parece que era popular, según observó Ben-Cho-Sei, que a las parturientas se les frotase la barriga con aceite y ruda; que tomasen caldo limpio con abundancia de manteca y bebiese vino hervido para que el niño no se quedase bloqueado en la madre a causa de que se le atravesara la matriz. Si esto se producía sus asistentes en el parto deberían quemar en un pote de agua (sella) algunas plumas de perdiz.

Respecto al bautizo, Xosé Ramón decía que la gente se creía que si el cura ungía al niño con los óleos de la extremaunción este llegaría a tener visiones, y que tampoco se debería comprar la cuna antes del nacimiento o el niño se morirá ni se les deberían cortar las uñas o tardarían mucho en hablar e, incluso, podrían quedarse mudos. Por la misma razón decían que no se deberían juntar en la misma cuna a un niño y una niña. Cuando enfermaban los niños, los padres culpaban de ello a la dentición o a las lombrices.

Tras dejar Cariño su siguiente destino fue la localidad de Sta. Marta de Moreiras (Ourense), en donde emprendió una investigación etnográfica, que acabó recogiendo en su obra Santa Marta de Moreiras. Monografía dun parroquia ourensán, que no sería publicado hasta 1969.
En 1935, el Ministerio de Educación lo nombró inspector de primera enseñanza en Lugo. Y al año siguiente será proclamado presidente del Partido Galeguista en esa misma provincia, algo que obrará en su contra, ya que con la llegada de la Guerra Civil y debido a sus ideas galleguistas, será desterrado a Cáceres. Serán 14 años los que deba pasar en su nuevo destino profesional antes de poder obtener una nueva plaza. Esta le llegó a sus 54 años, cuando se marchó para Madrid. En la capital volverá a trabajar a favor de la literatura y cultura de Galicia gracias al contacto que mantuvo con otros autores, con los que acabó creando una agrupación literaria de jóvenes universitarios a la que denominaron Grupo Castelao, que estuvo presidida Ramón Cabanillas. Después pasó a formar parte de la agrupación Brais Pinto, que también acogía a Bernardino Graña, Bautista Álvarez, Reimundo Patiño, Herminio Barreiro y Méndez Ferrín. Finalmente, se asoció con otros conocidos galleguista en el Club de Amigos de la Unesco, como fueron Lois Diéguez, Vicente Vázquez Diéguez, Pilar Allegue o Xohan Soto. Finalmente, su último destino fue Toledo.

A lo largo de su vida fue un intenso articulista que colaboró en importantes revistas con trabajos de todo tipo: arqueológicos, etnográficos, históricos, pedagógicos o heráldicos. En todos ellos defiende a Galicia y a su lengua. Algunas de sus publicaciones más importantes fueron: Andrómenas (1953), Berzas (1953), A ducia do frade (1966), Catón Galego (1969), Santa María de Moreiras (1969), Contos de fiadeiro (1973) y O meu Ourense (inédito). Durante su etapa Cáceres y Toledo, escribió Costumbres cacereñas, Carnavales en Extremadura y Geografía popular toledana.

Fue miembro de varias academias e instituciones de España, Portugal, Brasil y Argentina, entre las que se encuentran la Real Academia Galega, la Real Academia de Historia, el Instituto de Coimbra, la Sociedad de Geografía de Lisboa, el Clube Internacional de Folklore de Brasil y la Asociación Española de Etnologia y Folklore.

De Xosé Ramòn Fernández Oxea escribió el gallego universal Camilo José Cela que este era “un gallego en cuyo espejo deberíamos mirarnos todos los gallegos ya que, en su superficie bruñida por la sabiduría y los años, se reflejaron siempre las mejores razones de amor hacia nuestra tierra y nuestra vapuleada y siembre confusa historia”
Suárez Sandomingo, José Manuel
Suárez Sandomingo, José Manuel


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