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Estrellas por un día

lunes, 24 de octubre de 2016
Fuentes de chocolate, kits “de emergencia”, cócteles… El concepto de cómo celebrar una boda ha cambiado mucho en los últimos años. Siempre se ha concebido como un día especial; pero hoy en día en las bodas se busca que los novios vivan su propia película “Hollywodiense” en el que podría ser el día más especial de sus vidas. Necesariamente, también los regalos están cambiando, los más allegados no se conforman con el tradicional sobre firmado lleno de billetes, se busca algo original, diferente.

Luces, cámara, ¡Acción!
Los cámaras se pasean por la boda persiguiendo a los novios y a los invitados, todos tienen que estar presentes. El día de mañana lo que no esté registrado, parecerá que no hubiera existido. Ya en 1975 la escritora estadounidense Susan Sontag hablaba de una pretensión de registrarlo todo, algo que ha cobrado una gran importancia en la actualidad, en la que estamos inmersos en la sociedad de la imagen, y un gran ejemplo de esto es el cambio que se ha producido en las bodas.

No te has casado si no tienes tu vídeo, tu propia película. El cuñado que grababa los vídeos de boda con una cámara de vídeo casero han pasado a la historia. El gran día no puede ser registrado de cualquier manera. Hoy en día se busca a profesionales que retraten los momentos esenciales, la boda se convierte en un rodaje. Desde los preparativos, a la ceremonia, todo tiene que ser registrado, sin perder detalle.

Pero si hay algo que ha cobrado una gran importancia es la fotografía. Tanto es así, que anterior a la boda ya se realizan por lo general una serie de fotografías de estudio, profesionales, para hacer el álbum de fotos. Aunque es la ceremonia el momento esencial, la puesta en escena de meses de preparativo. Es por esto que muchos invitados se deciden a contribuir en esta pretensión de hacer de este día un momento cargado de recuerdos para recordar toda la vida. De acuerdo con esta importancia de lo audiovisual, muchos se deciden a hacer regalos como vídeos de la trayectoria de los novios, o propuestas más novedosas o llamativas como son los photocall.

En todas las galas, las estrellas se lucen en su pasarela. Una boda actualmente no puede ser menos, y el photocall cobra una gran importancia. Novios e invitados se fotografían en él para registrar su paso por la celebración. Las posibilidades que ofrece son infinitas, pero sobre todo se convierte en un contrapunto a la solemnidad que muchas veces se percibe en las bodas. Permite a los novios tener una visión más divertida, diferente, de cómo ha sido su propia boda, porque como saben los que ya se han casado, es tan fugaz que se pierden todos los detalles, pero las fotos están ahí para poder seguir disfrutando de la boda incluso después de la misma.

Si bien la fotografía profesional no deja de ser un elemento fundamental, los photocall permiten registrar una boda desde otro punto de vista: el de la diversión. Las fotos serias de toda la vida dejan pasó a otro tipo de foto más creativas, más imaginativas. Disfraces, pancartas con comentarios… son algunas de las apuestas que hacen los photocall para bodas.

Bodas diferentes, regalos diferentes
El juego de tazas de café, la cafetera, o el emblemático sobre ya no son regalos para una boda. Se busca la originalidad, y en este contexto, una propuesta atrevida pero segura a la vez es ayudar a los novios en la creación de su propia película. Es complicado regalar el vídeo o las fotografías, pero cualquiera puede dar una sorpresa original con regalos boda photocall, que se han convertido en toda una tendencia.

Se trata de algo muy sencillo, contratas a una empresa, eliges un fondo y lo personalizan para cada pareja. Este es un punto interesante puesto que las imágenes de fondo se adaptan al estilo de vida que han llevado los novios, se puede elegir un elemento original con el que sorprenderlos y con el que se sientan identificados, y así darles una doble sorpresa.

La empresa se traslada al lugar de la boda y lo instalan. Se puede colocar en la entrada a la ceremonia, al más puro estilo de los Oscars, para que ningún invitado se escape sin hacerse una foto; o en la zona del baile, para que las fotos pasen por él más tarde cuando ya se haya creado otro tipo de ambiente y los invitados estén más desinhibidos. Prácticamente, puede ponerse en cualquier sitio ya que no ocupa mucho espacio y también cambiarse para tomar imágenes en diferentes puntos de la ceremonia, que van cambiando a medida que pasan las horas.

Además, no solo es un regalo para los novios, también para los invitados, que pueden hacer uso del mismo e incluso se ofrece la oportunidad de imprimir las fotos en el momento y poder llevarte una copia. De esta manera, todos pueden tener un recuerdo de la boda. Se convierten así en las primeras instantáneas que se tienen de la ceremonia, mucho antes de los álbumes profesionales y los libros, que conllevan meses de espera.
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