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Rey del bus, la playa y la montaña

lunes, 24 de octubre de 2016
Sabemos que no eres de los que pierden el tiempo y que aprovechas cada minuto para hacer algo distinto y seguir haciendo lo que es debido. Obligación y devoción en exacta proporción. En el trabajo cumples como ninguno. El jefe confía en ti, fuera hace frío y además alguien pragmático como tú lleva por bandera que lo que funciona no se toca. Con la familia eres otro crack, en casa lo das todo por muy cansado que estés ya sea con las tareas del cole de los niños, las de casa e incluso echando un cable a la familia, a botella de vino por cada chapuza ya atesoras una interesante bodega. Pero hay un intervalo de tiempo que te pertenece y que cada día cuidas y defiendes con la firmeza de un antiguo cruzado. No son más de 45 minutos, pero son sólo tuyos, sagrados, no se tocan. Son para leer.

Y eso que lo odiabas de pequeño, también en el instituto. Antaño la lectura para ti era obligatoria, un mal trago tan duradero como fueras capaz de pasar las páginas mecánicamente para después beber de los resúmenes de los compañeros. Como el profesor sabía de tu aversión y la del resto de la clase, el encargo no excedía de uno o dos libros por curso. Y a disfrutar, que el tiempo no está para perderlo entre líneas. Hasta aquél libro que transformó por completo tu concepto del disfrute. Te lo prestó aquella chica que tanto te gustaba y no era plan de quedar mal cuando preguntase qué te había parecido el argumento. El libro te gustó más que ella, y desde entonces no has parado de leer.

Lo bueno de leer
Lectura furtiva y explícita. Por la mañana, a mediodía y antes de dormir. Como los analgésicos, bueno, es que es tu analgésico. Dicen que la lectura es uno de los mejores hábitos que podemos tener y que además es saludable. No importa el género, ni el autor, ni siquiera el idioma en que estén escritos esos libros que devoramos día tras día. El sencillo acto de leer con regularidad nos aporta grandes beneficios a nivel cognitivo. Mejoramos nuestra capacidad de abstracción, nuestra imaginación y nuestra memoria. Se desarrolla además nuestra capacidad de comprensión y de inferencia, dimensiones todas ellas que van gestando nuevas conexiones neuronales en nuestro cerebro.

Los especialistas aseguran que disponer de mayores conexiones neuronales hace que nuestro cerebro despliegue mayores redes, mayores tejidos conectivos que nos acompañarán con el paso del tiempo. Ello va a hacer que llegada la vejez, si sufrimos por ejemplo cualquier problema cerebral degenerativo como puede ser la enfermedad Alzheimer, el retroceso sea mucho más lento. Nuestro cerebro viene a ser como un músculo y la lectura lo ejercita enormemente, al igual que si cada día hiciésemos dos horas de ejercicio físico. La reserva cognitiva es más grande y llegamos a la vejez en mejores condiciones intelectuales.

Con la lectura dormimos mejor y estamos más abiertos a las emociones. Cuando nos dedicamos a leer nuestro desarrollo social y emocional aumenta. En un primer momento, los personajes de las grandes novelas generalmente representan diversos contextos, regiones del mundo, estatus social, razas y diferentes religiones.
 
Así que nos encontramos con una diversidad con la que posiblemente no tengamos contacto real. Pero es importante entender que una vez que conocemos acerca de aquello que se encuentra “fuera”, podremos comenzar a generar empatía y tolerancia por los demás, y así desarrollar una sensibilidad emocional.

Del papel a la pantalla, el ebook
Pero todo eso ya lo sabías, lo habías leído y hace tiempo que percibes efectos tales como la disminución del estrés, la mejoría de la memoria o la estimulación y el aprendizaje continuo. Lo que no llevas muy bien es el tema del almacenaje, dónde meter tanto ‘analgésico’. Tu afición a la lectura te llevó a hacerte el ‘sueco’ y a llenar de estantes toda la casa hasta que descubriste el ebook.

Como a miles de lectores en todo el mundo, el ebook te ha cambiado la vida. Leer nunca fue tan fácil. Si nos centramos en el hecho de que los libros nos sirven para ampliar conocimientos, o sencillamente disfrutar de la literatura, es indiscutible que nos conviene cualquier instrumento que nos facilite la dinámica de la lectura y no la convierta en un engorro si nuestra hambre de libros se nos va de las manos. Adquirir un libro digital por internet nos evita el tiempo de desplazamiento a las librerías o bibliotecas públicas, las obras clásicas sin derechos de autor son gratuitas y no reducimos el tamaño de nuestra casa con paredes repletas de tomos tan bonitos como cómplices de cuadros alérgicos.

Hay casas que se declaran republicanas y en otras impera la monarquía. En la tuya eres el rey por aclamación familiar, y el rey merece lo mejor. Por eso los tuyos te han regalado lo mejor, lo último en libros electrónicos. Se han guiado por el análisis del ereader Kobo Aura One en Librista.es y han dado en la diana. Hace tiempo que no vas al trabajo en coche. Has descubierto que cuatro paradas equivalen a dos capítulos. En la playa no hay sol ni sombra que te desvíe de la trama y en la montaña la brisa sobre los árboles ponen banda sonora a todo lo que te cuenta tu magnífica pantalla de casi 8 pulgadas con mil aventuras por contar.
O mundo de Internet
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Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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