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Las cartas del abuelo Pascasio

lunes, 15 de agosto de 2016
Se repite el cuentito de hace cuarenta años. Muy querida nieta Cristina:

Creo que no puedo separarme de la lapicera. Cada día que pasa me sube más la temperatura al ver que la mitad de los argentinos sufre de amnesia parcial sobre lo acontecido hace ahora 40 años. El nieto Fernando Abel Maurente aconseja que “entender el pasado es tener las armas intelectuales para modificar el presente” pero es evidente que muchos no entendieron un carajo de lo que pasó en aquel terrible 1976 con el terrorista José Alfredo al frente del ministerio de Economía.

En nuestra reunión semanal le estuvimos dando vueltas al tema del paso del tiempo. Algunos compañeros afirman que cuatro décadas no es nada. Otros pensamos que es una etapa más que suficiente para que una sociedad democrática asuma que hay productos nocivos para la salud democrática. Volver a drogarse después de tantos años es lo peor que le puede pasar a quien recibió altas dosis de veneno en su juventud. Estoy hablando de un borrado del pasado reciente en los ciudadanos macristas.

Los abuelos nos exaltamos mucho al ver que durante 40 años se fue formando un muy importante grupo de analfabetos sin identidad. Son gente abducida por los “medios azonzadores” que los desdibujan mediante el aprovechamiento de su buena fe. Al elegir a don Mauricio lo hicieron sin “pensar las cosas del país por la simple aplicación del buen sentido” y compraron un buzón con el guion de sus propios verdugos. El gran Jauretche es muy claro sobre el particular: descubrir las zonceras que llevamos dentro es un acto de liberación.

Te pido que sigas al frente de la actividad pedagógica de desanzozamiento de los intoxicados con el cuentito de que no les correspondía pagar impuesto a las ganancias. Espero se hayan avivado ahora que la alternativa macrista a pagar impuestos es irle a pedir trabajo a San Cayetano de Thiene. Se vienen unos años para aprender que tener o no tener laburo depende de si se apuesta por la industria nacional o por abrir las importaciones a los plastiquitos de colores. No es posible “chiflar y comer gofio” como expresa el sabio ex presidente uruguayo José Mujica.

Los abuelos emigrantes afirmamos con convencimiento de que en la rica República Argentina hay recursos suficientes para cubrir las necesidades de todos los habitantes. Es algo evidente. El problema surge cuando la codicia de unos pocos fundamenta la política económica. Así nunca alcanza para llenar las cuentas bancarias de los ambiciosos saqueadores del erario público. El futuro es oscuro. La Argentina de Macri “no va a dar por resultado un nuevo tipo de acumulación productiva sino grandes ganancias a sectores reducidos promoviendo otra gigantesca fuga de capitales” según opinión del profesor Mario Rapoport.

Me despido. Tengo una invitación del nieto Lisandro Penelas. Nos va a trasmitir en directo desde Villa Crespo la representación de “El amor es un bien” en versión de Francisco Lumerman. Lisandro nos informó que el hotel que regenta el famoso tío Vania está ahora situado en Carmen de Patagones que como vos sabés fue fundada por colonos gallegos a orillas del Río Negro. Actúan dos nietas muy talentosas: Manuela Amosa y Rosario Varela. No me la quiero perder. Recibí el cariño del fonsagradino de Mazaeda que encontró un mate solidario en las orillas del Plata.

Pascasio Fernández Gómez
Suárez Suárez, Manuel
Suárez Suárez, Manuel


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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