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Las cartas del abuelo Pascasio

martes, 14 de junio de 2016
La concha de la Shell. Muy querida nieta Cristina:

Te envío unas líneas apresuradas para intentar desahogarme un poco. Cada día que pasa se me calienta más la cabeza. Es insoportable el tener que soportar el ataque diario del régimen macricida al bienestar de los argentinos. El 51% de los votantes los eligieron pero no me cierra que hayan votado para empeorar sus condiciones de vida. Creo que varios millones de ciudadanos están arrepentidos. A algunos los veo, arrodillados, elevando una plegaria para el rápido fin del macriazo.

Un caso escandaloso es el del ministro de Energía. Creo, si mal no recuerdo, que el malandra tiene un apellido originario vasco que significa algo así como “los límites del valle”. No se si es descendiente de los agricultores vascos que fueron a Entre Ríos buscando un futuro en tierras argentinas. El ministro declaró poseer 16.326.051,67 de acciones clase “A” de la Royal Dutch Shell. El ministerio realizó 8 licitaciones para la importación de gasoil en barcos.

Antes, cuando vos gobernabas, el PRO se oponía a las importaciones. Ahora don Mauricio le encarga el ministerio de Energía a un accionista de una compañía petrolera internacional en clara vulneración de los artículos 13 y 15 de la ley Nº 25.188 de Ética Pública. Todas las legislaciones democráticas del mundo establecen la prohibición expresa de ser “arte y parte”. Los funcionarios públicos no pueden contratar con una empresa en la que tenga intereses directos o indirectos (que esté a nombre de un familiar).

El tema no admite discusión. Los abuelos no comemos vidrio. Tampoco mascamos globos amarillos. No nos vale la explicación trucha de los escuderos macristas que alegremente te quieren pasar para la cueva con la afirmación de que el ministro “se excusa de firmar cualquier documentación que tenga que ver con Shell”. Es de suponer que el otorgar a la Shell, siete licitaciones de un total de ocho, es obra de Mandinga. Además, es evidente que el desmesurado aumento del gas beneficia directamente al ministro en detrimento del bienestar general.

El nieto Juan Carlos Romero López nos abre los ojos al comentar que “la plata que se lleva Shell se le quita a los hospitales sin vacunas”. Estoy deprimido. No puedo creer que un grupo ilícito de miembros de la “Iglesia Macricida” haya recibido el aval ciudadano para frenar el buen reparto de ingresos que hiciste vos. Los abuelos estamos decididos a presentar una demanda internacional en contra de la empresa Shell por la utilización indebida de un inequívoco símbolo de amor y belleza. La concha jacobea es nuestra. Hasta los franceses lo reconocen al llamarle “Coquille de Saint Jacques”.

Me despido. En un ratito tenemos una reunión con especialistas en la historia de los caminos a Santiago de Compostela. Queremos que nos ayuden a fundamentar bien de bien la demanda para que nuestra hermosa vieira (es el nombre original gallego, concha es un genérico para los moluscos bivalvos) desaparezca de la imagen corporativa de una empresa que se dedica a contaminar los mares. Nuestra vieira es vida. No permitiremos que sea profanada por mercaderes sin corazón. Recibí el cariño del emigrante que no afloja porque lleva dentro la fuerza de los montes fonsagradinos.

Pascasio Fernández Gómez
Suárez Suárez, Manuel
Suárez Suárez, Manuel


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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