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Las cartas del abuelo Pascasio

viernes, 22 de enero de 2016
La grasa de las sardinas gallegas. Muy querida nieta Cristina:

No quería molestarte con mis historias de viejo emigrante. Te ganaste pasar el verano, en familia, lejos del quilombo macrista en el hermoso rincón patagónico de El Calafate. Si te escribo es porque me hierve la sangre. No aguanto sin soltar una completa lista de improperios en contra del nieto calabrés que dicen preside la República Argentina. Los compañeros me recomiendan actuar con tacto. Quieren crear nuevo grupo reivindicativo que se llamaría Resistencia Celestial para concienciar sobre lo pasajero que es el odio que alimenta a los votantes de la Corporación Cambiemos.

Te quería preguntar si considerás que es útil el reunirse para criticar todas y cada una de las barbaridades anti-democráticas que por decreto está implantando el nuevo gobierno. Te voy a ser sincero, creo que no es el camino adecuado el ponerse a analizar las decisiones macricidas. Me explico. Hay que reconocer que es bastante inédito el ganar unas elecciones con un programa de desmejoramiento del bienestar general. Siendo así, no ganamos nada con la crítica a los votantes. Varios millones de argentinos fueron alegres a votar porque finalmente habían encontrado la urna segura para depositar su arraigado racismo.

Me duele mucho tener que hablar de racismo para explicar el triunfo de don Mauricio. Es triste que muchos paisanos hayan ido a votar en contra de los grasa peronistas. Los mismos que llevan 10 años aumentando su nivel de vida, van corriendo a cortarse las venas para cagar a la negrada. Son tremendamente injustos. Los emigrantes hicimos un pesito sudando y ahorrando. Estamos cerquita de los que menos tienen. Nuestro estilo de vida es el del agricultor, somos cosecheros de dignidad. Con su voto insolidario hacen más ricos a los que no pagan impuestos y a los defraudadores que tienen los dólares en paraísos fiscales.

Entonces, con este triste panorama me parece evidente que debemos de ser más imaginativos para tratar de convertir el odio en amor. Bueno, aunque no sea amor, por lo menos que haya un poco de respeto hacia un vecino que tiene menos guita que vos o una casa más chica o un coche más viejo. Se me ocurre que lo mejor para ir atrayendo a los votantes del globo amarillo es la realización de Jornadas Gastronómicas. Quiero aprovechar el viejo dicho de que “el problema de las mentes cerradas es que siempre tienen la boca abierta” para que se llenen bien de nuevos sabores que los alejen del desprecio a los desfavorecidos.

A lo mejor te parece que ando medio desubicado. A los macristas no podés hacerlos razonar, se guían por impulsos que pueden ser positivos o negativos. Los mueven a control remoto desde el Centro Emisor del Clarinete, por eso es necesario romper esa incorrecta dependencia. La primera reunión será para sacarles del cerebro la idea de que la grasa es mala. Tan convencidos están que usan “grasa” para denigrar a los pobres y a los peronistas. Vamos a preparar una sardiñada [así le llamamos en Galicia] que los dejará impactados. La sonrisa de la cara nos mostrará el goce que sienten en el paladar al degustar la sana grasita que desprenden las sardinas gallegas en el mes de junio.

A lo mejor funciona. Entiendo tus reparos. Estás muy quemada con unos ciudadanos que solamente pensaron en sacarte de la “Casa Rosada” pero que no podrán negar que la grasa de nuestras sardinas los enloquece. Soñarán con nuestras rías de paisajes maravillosos. Algunos abandonarán urgentemente la dieta cheta de una tostada o una galleta malteada acompañada por una hoja de lechuga y una rodajita de tomate. Espero que las sardinas sean el talismán que los cure del envenenamiento que los llevó a votar en contra de sus intereses. Los estoy viendo soltar el globo y prenderse a las ricas sardinas protectoras de la salud.

Me despido. Tengo que hablar con el compañero Castelao para ver si puede acercarle unos quilos de sardinas de Rianxo –alta calidad-- al Centro Gallego de Avellaneda para que asen por la noche sobre la vereda de la avenida Mitre. Los 24 de junio, por la mañana, recibe sardinas fresquitas que le envían sus vecinos rianxeiros y nos invita a todos para celebrar el haber nacido en un paraíso repleto de belleza. Recibí el abrazo cariñoso del abuelo fonsagradino que encontró la felicidad en la orilla rioplatense.
--- Pascasio Fernández Gómez ---
Suárez Suárez, Manuel
Suárez Suárez, Manuel


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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