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Breves apuntes do concello de O Incio (II)

jueves, 20 de julio de 2006
LA EDAD CONTEMPORÁNEA Y LAS ÚLTIMAS DÉCADAS DE LOS VIEJOS SISTEMAS
Con la invasión de las tropas napoleónicas del suelo patrio y el posterior levantamiento del pueblo de Madrid contra las mismas, marcan dichos acontecimientos una nueva etapa histórica denominada Edad Contemporánea.
Los franceses invaden Galicia entrando por el Camino Real de Castilla a Galicia atraves del puerto de Pedrafita do Cebreiro y por los caminos paralelos que salvaban estas montañas, dichos acontecimientos ocurrieron en los primeros días de 1809, al mando de Soult, en persecución del general inglés Moore, haciendo toda clase de desmanes por donde pasaban (muertes, robos, violaciones, incendios de iglesias e incluso de aldeas enteras).
Dominada prácticamente Galicia por las tropas francesas de Ney, se inicia un levantamiento popular, son organizadas las partidas y se pone en practica las alarmas populares formadas por campesinos, poniéndose en practica la lucha de guerrillas.
La ciudad de Monforte y todas las villas y aldeas circundantes no se libraron de la presencia y horrorocidades de los gabachos; sufrió esta plaza tres ataques: el 18 de enero, el 20 de abril y del 4 al 11 de junio de 1809. En la primera incursión es decir la llevada acabo el día 18 de enero, las fuerzas del general francés habían puesto cerco a la población monfortina pero fueron obligados a marcharse en apresurada retirada por el constante hostigamiento de los paisanos armados en muchas ocasiones con las herramientas de labranza (hoces, chuzos, forquitas, bisardas etc.).
La sefunda de las incursiones tuvo lugar el día 20 del mismo mes, y fue, terrorífica, pues la población se vio cercada por más de seis mil hombres de Soult, que entraron arrasando todo cuanto hallaban a su paso, incendiando algunas dependencias del Colegio del Cardenal, pero los mayores desmanes los llevaron acabo en el convento de san Antonio de Padua y la antigua iglesia parroquial de A Régoa, lugares donde es de suponer que la resistencia ofrecida por los monfortinos a las fuerzas invasoras fuese mayor.
Los libros parroquiales de la Régoa y de san Vicente del Pino, recogen anotaciones realizadas por los respectivos sacerdotes que son suficientemente elocuentes. Así el párroco de A Régoa don Manuel Viaria, al inscribir los fallecidos anota: “...para noticia de la posterioridad, que el día 20 de abril, habiendo entrado en esta villa tres Divisiones de tropa francesa, que componían 6.000 hombres, casi todos los habitantes nos refugiamos de su ira escapados a los montes y aldeas de sus cercanías; se retiraron dichas divisiones al día siguiente y regresados que fuimos a la villa, hemos hallado en ésta, sus términos e inmediatos, una multitud de cadáveres españoles, vecinos y forasteros a los que, respectivo al territorio en que se hallan, se les dio sepultura eclesiástica”. El número de inmolados por los franceses según los cronistas de la época eran de 400 a 600 personas de ambos sexos y de todas las edades.
Pero no fue solamente la ciudad del Cabe la que se ha visto afectada en ésta contienda bélica en la zona si no que ha sido prácticamente toda la zona circundante, así en O Incio fueron saqueados algunos pazos e iglesias aunque desconocemos con detalle cuales han sido y que fachorías se cometieron, no obstante D. Manuel Vázquez Seijas, en el tomo III de “Fortalezas de Lugo y su Provincia”, dice: “...la capilla familiar de la casa de Castrogude ha desaparecido totalmente, quedando vestigios que señala el lugar que ocupaba, en las proximidades de la casa, al pie del mencionado castro. Se dice que fue destruida por los soldados de Napoleón, que la demolieron piedra a piedra, en busca de un tesoro que se daba por escondido en el interior de sus muros”.

DEROGACIÓN DE LOS VIEJOS SISTEMAS ADMINISTRATIVOS Y CREACIÓN DE LOS ACTUALES MUNICIPIOS
El embrión de los actuales “concellos” se debe a la división prefectural de José I, (17-IV-1810), que dividía Galicia en cuatro prefecturas, doce subprefecturas y éstas, a su vez en municipalidades, pero todo ello sólo quedó en el papel hasta la llegada de las Cortes de Cádiz, retrocediendo todo con la radical vuelta al absolutismo operada por el Decreto de 4 de mayo de 1814, quedando abolidas las instituciones constituciona-les, y de nuevo reanudándose el proceso en 1820 con la llegada del Trienio Liberal.
Pero lo que actualmente conocemos como municipio de O Incio, cuando han sido creados dichos términos (1810) fueron estos tres Somoza Mayor, Incio y Reboiro, pertenecientes al partido judicial de Sarria, apareciendo documentados en las actas de la entonces Diputación Única de Galicia. Con la aplicación del Real Decreto del 23 de julio de 1835, aparecen por orden alfabético en el Boletín Oficial de la Provincia de Lugo (numero 163 del 22 de noviembre de 1835), una lista sobre la composición parroquial de los recién creados “concellos” de esta provincia, figurando el término de O Incio que agrupa feligresías de la Xomoza Mayor, de O Incio y otra de Samos.
En la sesión de la Diputación Provincial correspondiente al día uno de junio de 1840, es discutida la reforma e implantación de nuevos ayuntamientos, tomándose un acuerdo donde fue aprobado que la capitalidad municipal radicara en el lugar de Rendar y así se llega a la reforma de 1840, que fue publicada en el Boletín Oficial de Lugo (número 84 del día 18 de octubre), que modifica hasta entonces el mapa municipal de la provincia, siendo suprimido el nombre de ayuntamiento de Incio por el de Rendar, y el municipio de Somoza Mayor pasa a ser el actual de Bóveda, con cierto acoplamiento de parroquias como así consta en el Boletín Oficial de la provincia de Lugo, número 29 del 9 de marzo de 1845; encuadrándose dentro del partido judicial de Sarria el ayuntamiento de Rendar, con las siguientes parroquias: Rendar, Sta. María; Sirgueiros, san Juan; Goó, Sta. María; Viso, Sta. Cristina; Bardaos, san Juan; Castelo, san Tomé; Mao, Sta. María; Mao, san Román; vila de Mouros, san Miguel; Cubela, san Pedro; Cervela, san Cristóbal; Rubián de Cima, san Vicente; Eirexalba, san Esteban; Mao, O Salvador; Reboiro, Sta. María; Noceda, san Juan; Pacios, santa María; Toldaos, Santiago; Trascastro, santa Eulalia; Incio, san Pedro; Incio, san Miguel; Incio, santa Mariña.
Durante los primeros meses del año 1844 los vecinos de las tres parroquias del valle de O Mao, piden a la Diputación él poderse segregar de su municipio (O Incio) para incorporarse al de Samos, petición que fue denegada en la sesión del 27 de abril del mismo año.
Pero el cambio de nombre de Rendar por el de Incio, se aprueba en las sesiones del día 19 de diciembre de 1865 y en la del 5 de abril de 1866, acordándose además acceder al traslado de la capital municipal de Rendar al pueblo de Santa Cruz de Incio, lo que llevo unido el cambio de nombre para dicho municipio, lo cual no tuvo efecto hasta el día 9 de abril de 1874.
Las feligresías de Foilebar, santa María y Vilarxoán, san Lorenzo, que pertenecían al municipio de Samos fueron segregadas de este e incorporadas al de O Incio mediante el acuerdo plenario de la Diputación Provincial de Lugo del día 5 de mayo del año 1899. Dicho acuerdo fue recurrido por la corporación de Samos ante S.M. el Rey y en su nombre la Reina Regente Dª María Cristina, que mediante Real Orden acuerda desestimar dicho recurso del alcalde y corporación municipal de Samos.
La Real Orden fue comunicada al Gobernador Civil de Lugo por el Ilmo.
Sr. Director de Administración quien a su vez traslada dicha comunicación mediante escrito número 348 del día 9 de agosto de 1901 y fue publicada en el Boletín Oficial de Lugo, nº 91 del 22 de abril de 1902.
La demarcación judicial del 3 de marzo de 1820, comprende entre otros municipios el de O Incio, dependiente del partido de Sarria; al hacerse una nueva distribución según el Real Decreto del 21 de abril de 1834 continua perteneciendo a la misma demarcación a excepción de tres feligresías, que eran la de san Pedro, Hospital y la de san Miguel, (esta última suprimida años más tarde), que en el año 1840 la Junta del Gobierno Provisional de Lugo, mediante una circular del día 9 de octubre pasan dichas parroquias al término judicial de Sarria.
Por Decreto 3388/1965 del día 11 de noviembre, quedan suprimidos un buen número de partidos judiciales, entre ellos el de Sarria, pasando entonces O Incio a formar parte del partido judicial de Lugo, hasta la aplicación de la Ley 38/1988 del 28 de diciembre, que vuelve a ser repuesto el partido judicial de Sarria, cuya jurisdicción encuadra de nuevo O Incio.
Durante el tiempo en que permanecieron vigentes los juzgados comarcales, según Orden del 24 de marzo de 1945, el juzgado de paz de este ayuntamiento dependía del comarcal de Samos.
Tristes acontecimientos tuvo para bastantes familias incianas la guerra de Africa, donde muchos mozos del municipio pagaron con su vida, o quedaron mutilados en dicha contienda.
Más grabe si cabe decir, fue para estas gentes la Guerra Civil de 1936-1939; son pocos por no decir ninguno los campos santos que en los mismos no hallemos lápidas e incluso fotografías enmarcadas (como ocurre en los atrios cubiertos de las iglesias del valle de O Mao), que recuerdan aquellos soldados, los cuales un día dejaron su vida en una guerra a todas luces carente de lógica y razón.
Pero también ocurrieron hechos en los que no es nuestra intención entrar, solamente señalar que tal vez ideas muy cargadas de ignorancia en la mañana del 9 de junio de 1936 provocaron el incendio de la iglesia (con portada románica) de Vilasouto, quedando destruida la techumbre, retablos
y la mayor parte de las imágenes, ello indica que el ambiente crispado en que se vio sumergida nuestra provincia también comenzaba a surtir efectos, por sus puestos negativos en este y también en los demás términos municipales, No obstante la resistencia al levantamiento militar ha sido mínima y no se han producido desór-denes que revistieron mayor importancia, en parte debido a la actual del alcalde d. Isidro Bellisachi, pues el día 22 de julio de 1936 varios falangista de O Incio, tomaron los edificios públicos y al día siguiente llegó un contigente de guardias civiles y más falangistas que procedían de Sarria, haciéndose cargo del pueblo y controlando cualquier actuación vecinal que fuese objeto de la más mínima sospecha.
Pero como en todas las guerras civiles siempre traen tristes consecuencias cosa que así le ocurrió al médico de este municipio D. Manuel Díaz, que fue atado a un caballo que partió a galope. En el frente de combate o derivado del mismo sesenta y seis soldados perdieron la vida, aparte de otras personas de las que no hemos podido concretar datos.
Según recoge la Dra. en historia Contemporánea Dª María Jesús Souto Blanco, en su obra “La Represión Franquista en la Provincia de Lugo, 1936-1940”, publicada por Edicios do Castro. Pagina 400. En el término municipal de O Incio hubo las siguientes acciones represivas:
Fallecido violentamente, Manuel Díaz González, (médico).
Procesado con condena, Manuel Rodríguez Valcárcel (labrador).
Expedientado. R. Civil o política con sanción, Pedro Rodríguez Arias, Jesús Casas González, Antonio Torres López, R. Gaset Alzugaray, (abogado).

EXPEDIENTADO. R. CIVIL O POLÍTICA, S/SANCIÓN
Armesto Arias Victorio, (Alcalde); Campo Copa José, (Concejal); Campo Montero Julio, (Alcalde); Losada Vila Teolindo, (Concejal);Maceda Fernández Manuel, (Concejal); Resco Fernández José, (Concejal); Rodríguez Nuñez José, (Concejal); Saco López Manuel, (Teniente de alcalde); Gallego Teimoy Eugenio, (Concejal); Cortiñas López Abel, (Concejal); Quiroga Berreiro N.(Concejal); Rodríguez Sánchez Gumersindo, (Concejal); Freán Pereira José, (Concejal); Pérez Arias Manuel, (Concejal); Arias Enríquez D.A. (Concejal); Losada Veiga José, (Concejal); Pereiro Veiga José, (Concejal); González Barreiro Gumersindo, (Concejal); Paz Mondelo Juan A. (Concejal).

La década de 1940 a 1950 no ha supuesto ningún cambio en la situación económica de los habitantes de O Incio, que soportaban las consecuencias de la posguerra, tal vez con más facilidad que en otras zonas de mayor población al ser la agricultura la base de la economía domestica, (generalmente para el auto consumo), y la ganadería de la que obtenían los principales ing

resos; por suerte para los vecinos, ellos no se ven obligados a tener que depender de los sistemas de racionamiento que fueron implantados para con los mismos poder palear en lo posible las necesidades más vitales del momento.
A partir de 1950 es cuando comienza a mejorar la situación en el ámbito nacional, provincial y también local; claro está con más penas que glorias. Fue esta década elemental para la realización de las más necesarias obras, aquellas obras considera-das de primera necesidad, construcción de alguna carretera, unas cuantas escuelas rurales y la aplicación del plan de repoblación forestal.
En sucesivas décadas continua mejorando la economía nacional y en las zonas más industrializadas son necesarios trabajadores, surgiendo aquí el factor migratorio que adquiere en este municipio síntomas de auténtica sangría, pues desde 1960 a 1970 emigraron más de mil habitantes, que en su mayoría eran personas cuya media de edad era inferior a los treinta años.
Actualmente la caída demográfica continua siendo un factor muy negativo para estas tierras, sumado al envejecimiento de la población y una inmigración casi cero.
Totalmente opuesto es el factor de mejoramiento social, en el que encuadramos todas aquellas obras y demás mejoras que se han hecho y se están haciendo para conseguir un mejor bienestar social, pues a partir de 1975, con la llegada de la democracia comienzan a realizarse un sin fin de obras tendentes a conseguir una vida más feliz para los habitantes de O Incio. Construcción y dotación de un moderno centro de salud, edificación de un moderno mercado ganadero, creación de varias arias recreativas, construcción y dotación de varios polideportivos, reutilización de las viejas escuelas-hogar en locales sociales de husos múltiples, edificación de una moderna Casa Consistorial, residencia de la tercera edad etc.

DEMOGRAFÍA
La población de O Incio en la ultima canturía ha tenido una evolución demográfica de índole negativa.
Los efectos muestran un desigual comportamiento a lo largo del presente siglo, que se plasma en el mayor número de habitantes en el año 1900 con 8.137 ha. Marcando a partir de esta fecha una recesión casi constante que se traduce en los habitantes en año 2002 según el Nomenclátor provincial, este preocupante descenso demográfico de personas menos en un espacio de 102 años ha traído por consecuencia el continuo abandono de pequeñas y medianas explotaciones agrícolas, así como la consiguiente ruina de muchas viviendas, entre éstas hay unas cuantas cuya arquitectura corresponde a las señoriales y palaciegas casonas.
Uno de los factores principales de la caída demográfica fue y aún continua siendo la constante emigración frente a una prácticamente nula inmigración, adquiriendo en la década de 1960 a 1970 rabietes de auténtica sangría, emigrando en un espacio de veinte años más de mil personas, con una media anual superior a 60 habitantes, que por diversas circunstancias se vieron o decidieron buscar una y mejor forma de vida, muchas veces lejos de su tierra.
Si en un principio la causa principal fue el factor migratorio, el descenso registrado en los últimos años responde ya a un factor bastante diferente, que deriva indirecta-mente de aquélla, cual es el envejecimiento en la estructura de edades y el crecimiento de signo negativo. Durante el cuatrienio 1979-1983, la tasa media de natalidad fue de un 7 por mil y en 1987 era del 4,4 por mil. En este municipio de O Incio la natalidad ha ido en un continuo descenso sin poderse decir lo mismo de la mortalidad que continua justamente la línea inversa; pues durante el quinquenio 1979-1983, la tasa medía anual era del 12 por mil, mientras que en 1987 se eleva hasta un 15,9 por mil. A consecuencia de ello el descenso de la natalidad y el fuerte arcenso de la mortalidad, el crecimiento vegetativo o natural de éste termino municipal es muy negativo.
La población inciana tiende a concentrarse en pequeña escala en su capital municipal, si bien está diseminada por todo el espacio geográfico que ocupan sus veintiocho parroquias (149,7 Km/2; que a su vez se distribuye en (146) unidades de población.
López Pombo, Luis
López Pombo, Luis


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