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Emergentes y denostados

martes, 02 de junio de 2015
Aprendimos que la Democracia, al menos, tenía dos excelencias. La igualdad de oportunidades ante las urnas, cuestión que irrita a los perdedores que se han envuelto en la bandera del dogmatismo. La capacidad del pueblo para promover la alternancia en el poder, cuestión que no sólo permite el bipartidismo, también la llegada de otros, nuevos, revolucionarios, incontrolados por el sistema.

Dos hechos han promovido el avance de unos y el retroceso de otros. La corrupción. La pérdida de confianza por conductas contrarias a los mandatos del pueblo. Pero la pregunta que se hacen muchos españoles es: ¿qué responsabilidad tienen los partidos instalados en la pérdida de derechos y calidad de vida?. La respuesta podría haber sido la abstención, pero hay nuevas ofertas en emergencia.

Las gentes de este país no sólo están hartas de mentiras, uso indebido del mandato representativo, prepotencia y chulería. Están hartos de que insulten su inteligencia, que insulten su derecho a votar fuera del espacio bipartidista. Cuanto más descalifican a los nuevos dirigentes, cuanto más juegan con la vieja y caduca fórmula del miedo a los "bárbaros emergentes", no sólo les hacen publicidad, es que asientan que son contrincantes muy serios del sistema partitocrático que controlaron hasta ahora PP y PSOE.

No vale presumir de haber ganado en número de votos. No vale exigir respeto para la lista más votada. No se puede seguir usando cifras de economía que no se corresponden con la situación social de acceso al empleo y a un sueldo digno. No vale asustar con viejos fantasmas, cuando no hay peor susto que no poder dar de comer a la familia y tener que acudir a un comedor social. No vale con pontificar sobre estabilidad -¿para qué?- cuando la peor inestabilidad es la propia incertidumbre sobre la pérdida de los derechos sociales que conforman el espacio de la ciudadanía.

Pero centrémonos en Galicia. Los viejos partidos nacionales han pinchado a pesar de ser elecciones municipales. Ninguno de ellos reconoce su declive. Desprecian a Las Mareas por no ser de la casta. Están aterrados con lo que se les viene encima.

No soportan que unos ciudadanos hayan dado el paso a la política y quieran cambiar el cómodo e injusto lugar común del poder del que sólo bajan una vez cada cuatro años. Todavía hay entes como Baltar que ejercen el feudalismo. Todavía hay gentes como Barreiro que cuidan la finca lucense desde Madrid, dónde pensó que algún rebote le podía hacer ministro. Mientras un paniaguado como Balseiro le hace el trabajo de ujier.

Es hora que en el PP de Lugo pongan en la Rúa a todos los vagos, ignorantes y badulaques, que se han instalado en la política para vivir muy por encima de lo que su valía profesional les concede. Si no quieren llevarse un chasco de tomo y lomo, han de cambiar, regenerar y poner gentes preparadas en la política, de lo contrario lo sucedido en Viveiro y Burela se extenderá por toda la provincia "luguesa".

Y el PSG. Pues tendrá que vérselas con los emergentes. Primero en las Generales y luego en las Autonómicas. Y con personajes como Lara Mendez, emboscada tras Orozco, incapaz de presentarse por su Cervo residencial, más preocupada de saber el día que ingresan la nómina que conocer el mínimo histórico, social y económico de Lugo.

Al menos el BNG ha tenido buenos resultados en A Mariña. Parece que hicieron su catarsis y ahora han tocado fondo. Siguen siendo el partido del país, de la deuda histórica, de la defensa de nuestros signos identitarios como Comunidad Histórica.

Creo que están llamados a entenderse con Podemos. Siempre que, éstos, no cometan el error de poner chusmas en las listas, desecho de tientas en otras lides, no sea que en vez de Podemos, surja un pisto de "fodemos o que podamos" .

Ya sabemos que unos huyen y otros avanzan, elección a elección. Si el PP sigue así, se consumará aquello de "de victoria en victoria hasta la derrota final…" Si el PSOE sigue instalado en la soberbia andaluza, cuando quieran reaccionar se habrán convertido en comparsas en la nueva izquierda. Si Ciudadanos sigue dejando que le canten que son los buenos del PP, la marca blanca y limpia, tampoco tendrán futuro, más allá de una refundación de la derecha que llegará como tantas veces, tarde o temprano.

Los que si creemos en la política como un instrumento de servicio al pueblo soberano, deseamos que se haga realidad nuestro sueño de un Renacimiento, volviendo a elegir a los mejores, ejerciendo con las herramientas de la cultura, buscando acuerdos, pactos y acuerdos, pero no para el poder de la casta, para PODER HACER UN MUNDO MEJOR.
Mosquera Mata, Pablo A.
Mosquera Mata, Pablo A.


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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