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La tierra en llamas

jueves, 28 de febrero de 2002
No, no es el título de una película ni la profecía del gurú de una secta apocalíptica, es sencillamente sentido común, ¿no lo crees? déjame que te explique.
El último periodo glacial de la Tierra comenzó hace 15.000 años y terminó hace 5.000 años. Desde ese periodo, el planeta se ha calentado sólo cinco grados, a una media de un grado cada mil años; pero a partir de la revolución industrial, a principios del siglo XX, las cosas han cambiado sustancialmente, llegándose a producir más de medio grado el aumento de la temperatura en tan sólo unas décadas, aunque esto no es nada si tenemos en cuenta que, al ritmo que vamos, a finales del siglo XXI la temperatura media del planeta puede haber aumentado de cinco a seis grados.
Los motivos del cambio climático están claros: la deforestación salvaje del planeta, los cultivos y la explotación intensiva de la agricultura y de la ganadería y, sobre todo, el constante incremento del consumo de energías y productos químicos que lanzan a la atmósfera dioxido de carbono, metano y clorofluorocarbonos que producen el dañino efecto invernadero.
Las consecuencias del calentamiento de la Tierra también empiezan a estar claras: catástrofes naturales, cambios radicales de temperatura, lluvias intensas y sequías prolongadas- Según manifestaciones hechas por el profesor Thompson de la Universidad de Ohio, las nieves perpetuas del Kilimanjaro pueden dejar de ser perpetuas en apenas 15 años; la NASA ha dado a conocer que la superficie del lago Chad, que es una de las masas de agua dulce más grandes del continente africano, ocupa actualmente una superficie 20 veces menor que hace 35 años, y de todos es conocido que los hielos de los casquetes polares empiezan a diluirse.
¿Qué hacer?. Pues desde luego no caer en el fatalismo, no confiar en que los políticos nos lo arreglarán, ni esperar que los empresarios tomen conciencia del problema y transformen sus industrias y sus productos para salvaguardar el medio ambiente.
Entonces ¿qué queda?:
Queda la resistencia.
El objetivo de la resistencia debe ser el de entregar a los habitantes del siglo XXII un planeta en mejores condiciones que lo recibimos en el siglo XXI, de modo que la marcha será larga y la casi totalidad de los que la iniciemos no llegaremos a la meta, nos quedaremos en el camino. La resistencia debe ser numerosa, muy numerosa y debe estar formada por toda clase de personas amantes de la libertad, de la naturaleza y de la biodiversidad. La resistencia debe ser pacifica pero tenaz y los medios a utilizar deben de ser los más contundentes, es decir: el billetero.
Es preciso resistirse a los productos o servicios que dañen el planeta, es preciso resistirse a la energía que hipoteque nuestra supervivencia en la Tierra, es preciso resistirse a la utilización de materias primas que no tengan certificada una explotación sostenida, es preciso, en fin, resistirse al deterioro de este maravilloso planeta que nos ha tocado habitar y, desde luego… es preciso resistirse a la explotación del hombre por el hombre y de utilizar a la biodiversidad a nuestro antojo.
Morales, Raúl
Morales, Raúl


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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