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El precio de la ORA

martes, 10 de febrero de 2015
El pasado jueves tuve que ir a Verín como escala en un viaje a un pueblo que está al lado, y al que no me apetecía demasiado ir porque era para asistir a un funeral, tarea nunca agradable. Como salimos con tiempo por el tema de la nieve (que al final no encontramos, por suerte) pudimos parar a tomar un café en Verín y aparcamos en zona azul porque uno siempre tira al centro de los sitios para parar.

Cuando mi madre fue a la máquina de la ORA mientras yo aparcaba bien a comprar el ticket metió 50 céntimos. La máquina se los devolvió. Extrañada se puso a leer con calma el aparatejo (estas cosas son como las instrucciones de los aparatos, que sólo las leemos cuando no es intuitivo su funcionamiento) y se fijó en que el máximo eran 20 céntimos. Por tres horas.

Se me podrá decir que Verín no es Nueva York, y estaremos de acuerdo en eso (ni maldita la falta que le hace), pero aquí la cuestión no es esa sino la siguiente: si en Verín pueden rentabilizar el sistema ORA con unos costes tan ridículos para el usuario, ¿por qué no podemos en otras ciudades?

También habrá quien afirme que con ese dinero no se cubren los costes. Eso puede ser cierto, no se lo voy a discutir, pero es llamativo porque el concurso se hizo hace ya unos años y hay una empresa que lo explota y, hasta donde yo sé, no ha renunciado a su adjudicación, cosa que podría hacer si realmente estuviera perdiendo dinero. El actual alcalde de Verín afirmó que sacarían un nuevo concurso porque los precios están “desfasados”, pero qué quieren que les diga, como hubo cambio de partido no sé yo si realmente las cuentas no salen, o es que no salen como algunos quisieran.

El sistema ORA, como casi todo el mundo sabe, tiene su justificación en la rotación de vehículos. Se supone que si tú quieres que haya movimiento en zonas de mucha afluencia (centro de las ciudades normalmente) pones este sistema no como medida recaudatoria (jajajajaja… perdón me ha dado la risa… jajajajajaja… otra vez, disculpen… jajajajaja… bueno, a ver si de ésta…) sino para evitar que los mismos coches estén aparcados eternamente en las plazas más codiciadas.

Pero por ahí van los tiros por la codicia. Si resulta que este sistema se puede explotar en Verín, con un número bastante limitado de usuarios y plazas, a 10 céntimos por hora y media y 20 por tres horas, ¿por qué aquí no? ¿Qué problema hay en que el coste para el usuario sea bajo siempre y cuando se mantenga la rotación de vehículos?

Porque les diré que con esos costes dudo mucho que alguien se resista a poner el ticket, y el objetivo del sistema se cumple igualmente sancionando (ahí sí que con más dureza) al tacaño que no quiera soltar diez cochinos céntimos por hora y media de aparcamiento.

Yo, como liberal, soy poco partidario de ciertas cosas, como que se me limite aparcar en mis propias calles (mías y de ustedes, se entiende) aunque puedo comprender que haya ciertas peculiaridades en zonas de gran afluencia. También puedo entender que se privatice la gestión de esas zonas, pero con unos precios razonables, sin dejar de ser liberal fíjense ustedes, que una cosa es el liberalismo y otra la estupidez.

Como comprenderán, si la gestión de la ORA supone unos ingresos tales que pagan, además de lo legítimo, un entramado de corrupción como el que parece ser que adorna el de nuestra ciudad, haciéndolo como dios manda hasta podrían poner precios “populares” y a nadie le parecería tan mal. Lo de ahora, en que casi es más barato irte al subterráneo que aparcar en la calle es ridículo.

Y a esos precios hasta pondremos ticket todos, ya verán. Pero alguno perdería sus sobres.
Latorre Real, Luís
Latorre Real, Luís


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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