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Salustiano Gómez Rey

lunes, 19 de enero de 2015
Orteganos por el mundo: Salustiano Gómez Rey

Salustiano Gómez Rey nació en Ortigueira a mediados del siglo XIX, en la entonces llamada Calle Oriente, y hoy Avenida de Cuba, en honor a los muchos emigrantes de la comarca que emigraron a la Perla de las Antillas. Fue hijo de José María Gómez y su esposa Carmen Rey, quien procedía de una familia residente en Santa María de Mogor (Mañón).

Sus primeras años los pasó estudiando en la primera escuela nacional del municipio, situada en la Plazuela de los Ángeles. Allí empezó a relacionarse con muchos jovenes que con el discurrir del tiempo tendrán que dejar el pueblo para buscarse la vida al otro lado del mar.

Salustiano fue un joven aplicado al que nunca le disgustó aprender cosas nuevas. Para él, las tareas escolares de la época eran todo un entretenimiento para el que no tenía que realizar ningún esfuerzo por lo que siempre se le podía encontrar buscando algo que echarse entre las manos para obtener nuevas informaciones y datos. Este interés le surgía sin que su familia le pudiese animar gracias a unos recursos económicos o culturales, de los que no disponía. En este sentido, su precaria situación familiar ejerció de acicate para que se esforzase todavía más en su determinación de buscar nuevos rumbos a su vida, unos rumbos forjados en función de sus propios intereses y aptitudes.

Salustiano formó, junto con Antonio Martínez Piñón, Benigno Teijeiro Martínez, los hermanos Julio y Eusebio Dávila, y otros muchos orteganos, parte de las primeras oleadas de emigrantes gallegos que recalaron en los países del cono Sur de América. Y como les ocurrió a la mayoría de ellos, a su llegada a sus nuevos destinos tuvieron que buscarse un trabajo con el que poder cubrir sus necesidades más inmediatas antes de poder ejercer en aquello que realmente deseaban, lo que les llevó a buscarse su alimento bien en las ya tradicionales labores agrarias o bien en nuevas actividades industriales o comerciales. Pero también, como les ocurrió a algunos otros, tan pronto le surgió al ortegano la ocasión, éste acabará orientando su vida a lo que realmente deseaba.

Su buena predisposición para las relaciones sociales hizo que Salustiano pronto se incorporase a los núcleos más activos de la comunidad gallega. Así será como, en 1879, logre, junto a otros compatriotas, fundar la que hoy es considerada la institución gallega más antigua del mundo: el Centro Gallego, de Montevideo. Su estrecha colaboración en la formación de la nueva entidad unida a su capacidad para la representación social le convirtieron en uno de sus primeros presidentes.

De cualquier forma, ésta no será la única ocasión en que Gómez proponga su participación en aras del bien común. Tan sólo unos años después, se volverá a comprometer con un grupo de emigrantes españoles que buscan establecer una de las primeras instituciones benéficas de hispanoamérica, similar a la constituida por sus vecinos de otros países, como son los casos de los franceses o alemanes. Esta nueva asociación llevará el nombre de Sociedad Española de Socorro Mutuo.

Finalmente, su concurso social se verá plasmado en la fundación de otras sociedades recreativas, como fue el caso, por un lado, del Casino Español, cuya creación se produjo en 1877 con la voluntad de fomentar el espíritu asociativo entre los españoles residentes en Uruguay y de esta forma proporcionarle a sus asociados algún tipo de diversiones cultas y amenas, según se decía en sus estatutos, y, por otro, de entidades menores y de corta duración, como Euterpe (1875), formada principalmente por artesanos catalanes, y Romea (1889).

En el ámbito personal, su obra más importante fue la creación, en 1886, del Circo d'as Monteiras, una agrupación de la que fue nombrado su presidente, y que, posiblemente, se trate de la primera entidad de carácter galleguista que se haya constituído en América. Su finalidad principal consistía en contribuir al progreso del Centro Gallego mediante unos estatutos que estaban escritos en lengua vernácula, además de establecer la norma de que los socios que deseasen participar en los festivales lo deberían hacer vestidos con el traje típico. Según se decía en su reglamento, el propósito era despertar el espíritu del galleguismo entre los emigantes galaicos, a la vez que se promovía la admiración de los foráneos mediante la exposición de sencillas tradiciones y de las costumbres de los labradores.

A partir de 1890, será cuando Gómez empiece a introducirse en otras facetas de las iniciativas galleguista que van apareciendo en Uruguay, entre las que estará su ingreso en el mundo periodístico. En esta ámbito se verá ejerciendo de director y administrador de la gaceta Montevideo Noticioso, en la que permanecerá durante los dos años siguientes. Desde entonces sus artículos se van a empezar a difundir en otras publicaciones, como El Correo Español o La Aurora, ambos de Buenos Aires, y en La Unión Gallega, que dirigían los también gallegos José F. Agrasar y Ramón Cerdeiras, en Uruguay.
Suárez Sandomingo, José Manuel
Suárez Sandomingo, José Manuel


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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