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Una peatonalización más teórica que real

miércoles, 07 de enero de 2015
La víspera de reyes atropellaron mortalmente a un anciano en la plaza del Campo. Es un sitio raro para ser atropellado, y más a las ocho y media de la mañana. El conductor, para mayor fantasía, se dio a la fuga, lo que francamente hace sospechar de su inocencia en el asunto, porque aunque fuera accidental es muy grave no socorrer a la víctima y salir por pies.

Por definición, la característica que define a una zona peatonal es que esté vedada al tráfico de vehículos. Parece una obviedad, pero las obviedades sólo son tales fuera de Lugo, que aquí hay que explicarlo todo.

Hay matices y excepciones, como en casi todo en esta vida. Por ejemplo, yo personalmente considero que las bicicletas se asemejan más a un peatón que a un coche, y entiendo que es lógico que, a una velocidad moderada, se les deje circular por zonas peatonales. Hay quien opina lo contrario y es un tema que se podría debatir con tranquilidad. También es de sentido común que el que tiene un garaje pueda entrar y salir libremente con su vehículo de su casa, sin limitación alguna más que la de la velocidad.

Pero el asunto más espinoso es sin duda el de la carga y descarga de mercancías. Es muy fácil decir que hay que poner un horario limitado hasta las 10 de la mañana, por ejemplo, y que el resto del tiempo no pueden pasar coches, pero más difícil de ejecutar porque además de recibir productos hay que servirlos. Entender que un restaurante, por ejemplo, no puede repartir comidas en un vehículo por su horario es bastante discutible, aunque hay que buscar un equilibrio que hoy en Lugo no existe.

En este momento hay vehículos circulando por donde les da la gana, en cualquier dirección, a cualquier hora, y auténticos aparcamientos a cualquier hora prácticamente en plazas como la de Campo Castillo, Plaza del Campo o frente a la Subdelegación del Gobierno. Son zonas donde normalmente los vehículos de reparto estacionan durante el tiempo que les apetece, e incluso en calles tan estrechas y supuestamente peatonales como la Rúanova hay atascos. Tampoco ayuda esa costumbre muy lucense de que la policía patrulle las calles peatonales y estrechas del centro en coche, dando ejemplo... y si alguien piensa que hablo contra la policía y sus patrullas es que no nos entendemos.

Lo lógico, en mi modesto entender, sería que el Ayuntamiento reuniese a las partes interesadas: empresarios de la zona, transportistas, proveedores… y juntos se buscaran soluciones, lo cual comenzaría por llamar a las demás ciudades y ver qué hacen ellos, que está todo inventado. Dudo que lo que funciona en Santiago de Compostela no pueda funcionar en Lugo por ejemplo.

Un planteamiento inicial sería el de poner un horario restringido de acceso a las zonas peatonales y, fuera de ese horario, establecer unas dársenas de carga y descarga en puntos estratégicos desde las que fuera sencillo acceder al centro con carros de mano. Y por supuesto limitando la velocidad de los vehículos que entren bajo pena de fuerte sanción.

Supongo que el atropello hará que la reacción de la administración sea ponerse dura con este tema y hacer cumplir todo a rajatabla, porque aquí lo que gustan son las “campañas ejemplarizantes” o, lo que es lo mismo, cerrar la cuadra desde que se ha escapado el caballo. No se trata de eso, sino de usar el más elemental sentido común.

Por cierto, que al que pueda pensar que esto va contra los intereses de los empresarios del centro, nada más lejos. El éxito del casco histórico radica, precisamente, en su peatonalización a pesar de la gran resistencia que hubo originalmente cuando la llevó a cabo el Alcalde Joaquín García Díez. Como no la cuidemos, vamos de cráneo.
Latorre Real, Luís
Latorre Real, Luís


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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