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Francisco de Santiago

jueves, 11 de diciembre de 2014
Orteganos ilustres:
Francisco de Santiago, conquistador y alcalde mayor de Bogotá.

En plena baja Edad Media nació el que va a ser uno de los más ilustres orteganos de aquellos tiempos, Francisco de Santiago, quien vio su primera luz en el siglo XVI en la parroquia de Santo Estevo de Sismundi. Perteneció a una de las familias nobles de la comarca, lo que unido a su sobresaliente inteligencia pronto hicieron que iniciase el camino de su ascenso social, para acabar ocupando las posiciones más elevadas a las que podía aspirar un caballero. En su hidalga familia se encontraba su tío Alonso de Santiago, que había acompañado a Vasco Núñez de Balboa en el descubrimiento del Océano Pacífico.

Cuando todavía era muy joven, se marchó a Portugal junto con su hermano Santiago. En el país vecino empezó a acreditar sus buenas dotes para el mando, lo que fue advertido por sus jefes que le erigieron en un miembro destacado de una de las órdenes militares más importantes del Estado luso, la de San Benito de Avis. Con ella y su hermano emprenderá su camino en 1555 hacia las recién conquistadas Indias Occidentales, es decir, la que a partir de 1507 se conocerán como América, en honor a su primer cartógrafo, Américo Vespucio.

Su hermano Santiago fue al Nuevo Reino de Granada en calidad de oidor, pero durante la travesía falleció, quedándose Francisco sólo en su aventura transoceánica. La expedición estaba al mando del el mariscal, jurista y escritor cordobés Gonzalo Jiménez de Quesada.

La nave cargada con las tropas desembarcó en 1555 en las tierras sudamericanas del Imperio de los Chibchas, a las que los conquistadores españoles habían dado el nombre de Nueva Granada, y que hoy conocemos como Colombia. Años después, Francisco conseguirá ponerse al frente de la Alcaldía de la ciudad de Bogotá, que el propio Jiménez de Quesada había fundado y regido durante los últimos años de la década de los 30. El nuevo puesto fue desempeñado por el ortegano durante menos de un año (1575), pues su valedor le llevará con él en su incursión hacia las presumidas tierras peruanas de El Dorado. Durante su viaje los conquistadores fueron estableciendo nuevos feudos, como Santafé, en donde Francisco será designado su primer alcalde mayor, para después ser nombrado alguacil mayor de la Chancillería, con lo que de esta forma daba el paso de ser un representante político de una ciudad a tener que impartir justicia entre la población del territorio, ocupando el puesto en la primera Audiencia que se estableció en el Reino de Nueva Granada.

En Santafé, Francisco de Santiago se encontró con otro hombre de una familia igualemente oriunda de Ortigueira, el noble gaditano Alonso Luis Fernández de Lugo. Desde su recién estrenado cargo en el poder judicial, Francisco inició su verdadera carrera profesional. De hecho, tras dejar de ser alguacil mayor, pasaría por otros dos cargos judiciales más, primero como juez de Residencia(1), y, más tarde, como corregidor de las poblaciones de Tunja, Vélez, Pamplona y Remedios.

En los escritos que hablan de su labor al frente de estas responsabilidades se le acredita como una persona muy buena y un diligente ejecutor; conocedor documentado del reparto del Reino y de los indios, así como de lo que era necesario que se les suministrase.

Los años en que se ocupó de la administración de la justicia en la nueva colonia española tuvo que enfrentarse a numerosos problemas sociales producidos por las continuas revueltas de los indios. Así, la Audiencia le comisionó para pacificar la insurrección de los marañones, esto es, de las tribus que habitaban las riberas del río Marañón, uno de los afluentes del Amazonas, a los que acabó sometiendo tras una férrea restricción de los derechos que les había otorgado la Corona española a los jefes locales, ya que estos se acabarán revelando como sus promotores.

También tuvo que actuar ante las tropelías perpetradas en muchas de las fiestas que se celebraban entre los nativos y en las que, a causa de las borracheras y de algunas tradiciones culturales, se perpetraban actos crueles que iban desde sacrificios humanos hasta violaciones y estupros. Una de estas intervenciones quedó recogida en un texto de la Real Audiencia de Santafé, que le había comisionado el de 22 de diciembre de 1563, para que: “siendo os entregada nuestra carta os partáis y vais con vara de la nuestra justicia a los dichos repartimientos de Ubaque y Fontibón y a las otras partes y lugares deste reino que conviniere y fuere necesario y en ellas y cada y cada una de ellas agora que lo susodicho y en cualquier tiempo que fuere necesario inquiráis y sepáis cómo y de qué manera ha pasado y pasa lo susodicho; y en donde quiera que halláredes cualesquier cacique, capitanes e indios ansí ladinos como chontales haciendo algunas borracheras y santuarios, cerimonias, ritos, sacrificios, ofrecimientos y otros cualesquier actos...”(2). Tras hacer justicia, su respuesta fue “que son tantos los que ha muerto que no se tiene cuenta e que sobre ciertas muertes de indios el dicho cacique de Ubaque fue preso en la Real Audiencia a pedimento del cacique de Fómeque y que sobrello fue sentenciado en vista que cree está dado en fiado”(3). Con esta declaración, Francisco hace ver que ha liberado al cacique demandando por malos tratos y muertes por su oponente de Fómeque, atendiendo al argumento de “que el dicho cacique es viejo y enfermo y la prisión le es muy dañosa y podría morir. Pido y suplico a Vuestra Alteza sea servido de me le dar en fiado que yo le volveré a la prisión cada y cuando vuestra alteza mandare”(4).

Francisco tuvo al menos una hija, Eufrasia, que se casó y quedó viuda de Francisco de Figueredo, uno de los fundadores de Bogotá.

En 1912, Leandro Pita Sánchez-Boado promovió que el Ayuntamiento de Ortigueira adoptase el nombre del caballero medieval para una de sus calles con el fin de rescatar y enaltecer su nombre y su figura. Esta nominación recayó en la calle conocida popularmente como O Salgueiro, es decir, la que dirige desde la plaza de las Tres Farolas hasta el antiguo Grupo Escolar, hoy reconvertido residencia de la Biblioteca Municipal, en una perfecta línea recta. Durante la Alcaldía de Manuel Sandomingo se colocó en uno de los primeros y escasos edificios de la calle, la placa de mármol que el “recaudador” Leandro Pita había adquirido con el dinero obtenido de la colecta popular que había realizado entre sus vecinos. La cuestación sirvió además para hacer lo propio con fray Alonso Pernas, a quien se le dedicó un tramo de la carretera Ferrol-Viveiro a su paso por Ortigueira.

Hoy, Francisco de Santiago sigue siendo un nombre propio poco común entre los ortigueireses que siguen aludiendo a su calle con el original y popular nombre de O Salgueiro, debido, quizás, a que el arraigo de la tradición acaba ejerciendo una soberanía difícil de erradicar con nombres de personajes que el paso del tiempo ha borrado de la memoria colectiva. Lo mismo ocurre con Luciano Pita y la calle del Cantón, antiguamente denominada Real, o la cuesta de As Pontes siempre llamada Calle de la cárcel, a pesar de que hoy se haya mudado en mercado municipal, y en su parte llana sea llamada Alameda, en lugar de Daniel Carballo.


NOTAS
1. El juez de residencia conoce en cuanto tal casos singulares y repara abusos concretos.
2. Archivo General de la Nación. Colombia. Colonia: C+I: 27: 653.
3. Archivo General de Indias: Justicia: 618: 1405r. Dado en fiado, aquí, significa liberar a un preso.
4. Archivo General de la Nación. Colombia: C+I: 21: 179r.
Suárez Sandomingo, José Manuel
Suárez Sandomingo, José Manuel


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