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Tabaco, libertad, estado, responsabilidad

viernes, 30 de diciembre de 2005
He leído magníficos artículos de Francesc de Carreras y de Xavier Sala i Martin (dos excelentes autores y catedráticos rigurosos que creo que representan de la mejor manera a esa parte entrañable de España que, en mi opinión, es Cataluña) sobre la defensa de la libertad, los limites del Estado y la ley que limita fumar tabaco en determinados espacios.

Creo que, como señalan ambos autores, el Estado debe velar con las debidas garantías por la defensa de la libertad pero siempre y cuando esta no perjudique a terceros. Por tanto, creo que, teniendo en cuenta los artículos De Carreras, Sala i Martin y otros que ponen el  necesario acento en la libertad de fumar siempre que no perjudique a terceros de forma demostrada, habría que añadir, entre otros trastornos y perjuicios que causa el tabaco, los inmensos gastos públicos demostrados empíricamente que causa el tabaco por las enfermedades que genera y que afectan, en España, a cientos de miles de personas (lo que han verificado diferentes informes nacionales e internacionales y muy rigurosos).

Lo mismo podría decirse del alcohol, de otras drogas, de otras practicas. Otra cosa es que la ley antitabaco española pueda estar mal hecha, muy mal planteada a la hora de aplicarse y que sea completamente incoherente con otras practicas que el Estado español a sus diferentes niveles también fomenta, como por ejemplo el consumo de alcohol incluso entre menores (fomentar el botellón, promover todo tipo de fiestas, de eventos, de representaciones en las que se consume de forma masiva y/o regularmente alcohol y otras drogas incluso por menores, etc...) y que es tanto o mas perjudicial que el tabaco.

El código de circulación en carretera y otros ámbitos
Por lo que se ve el código de circulación (de buena, de responsable y respetuosa circulación, pues, la libertad no consiste en que cada uno haga lo que le dé la gana sin tener en cuenta, sin respetar la libertad, la seguridad, la vida de los demás) y otras estrictas medidas de seguridad y control riguroso de la misma, y que han dado excelentes resultados a la hora de reducir los heridos y los muertos, solo se aplica al tráfico rodado, a los aviones (en el caso de los barcos, como por ejemplo el Erika, el Prestige, etc., vemos que de momento no es así salvo en los Estados Unidos tras el caso Exxon Valdez) y ahora al tabaco.

Sin embargo, no se aplica, por poner por caso, al consumo de alcohol y otras drogas (y en España mucho menos; es sabido que se ha generalizado en Europa, occidente y otras partes que España es un “paraíso” en este sentido y ya hay un turismo hooligan, un turismo proalcohol, prodrogas; hay publicaciones, medios de comunicación, emisores, agencias de viajes, etc. que lo promueven descarada y abiertamente) y a las relaciones sexuales; practicas que, debido a la mala circulación (a la falta de responsabilidad y respeto, a la falta de seguridad), causan, solo en España, cientos de miles de enfermos, maltratos, graves problemas sociales (y no solo el de la contaminación) y  miles y miles de muertos.

A lo sumo, y para la galería, se hacen algunas campañitas y que han fracasado rotundamente como ponen de manifiesto, en España y entre otras cosas, el aumento del consumo de alcohol y otras drogas (España en varias drogas va la primera en Europa y también en sida; España es uno de los países de Europa donde los menores, niños y niñas se incorporan mas rápido al consumo de tabaco y otras drogas, donde mueren mas jóvenes, mas menores en accidentes de tráfico), el aumento del numero de abortos, y que afecta en gran medida a jóvenes de 18 a 30 años, pero también a menores de edad y cada vez en mayor proporción. En los botellones participan gran número de menores de edad que consumen alcohol y otras drogas, y los servicios médicos atienden cada vez mas niños y niñas de 15 años y menos que sufren comas etílicos, por no hablar del ruido, de los destrozos, de las peleas, del aquí te pillo aquí te cepillo pero debidamente cargados, del aquí te cacho aquí te machaco, del pillar como sea para pasarlo bien, para arrasar, para olvidarse de los problemas, etc...

La Unión Europea acaba de llamar la atención a España, pues, es uno de los países europeos donde mas se consumen antibióticos sin receta por el sistema de automedicación, lo cual aunque es un acto de libertad muy intimo y personal tiene unas consecuencias sociales muy negativas al hacer que los virus, las bacterias se vuelvan mucho mas resistentes y peligros.

La defensa de la libertad responsable
Creo, por tanto, que el Estado debe velar, con garantías democráticas serias (completamente al margen de la democracia amañada, tóxica, de juego sucio, politiquera, del todo vale e incluso  con ribetes totalitarios) exigidas por un justo Estado de derecho y el Imperio de la Ley justa (Smith, Kant, Mill, Montesquieu, Popper, Berlin, Rawls, Dworkin, Aron, Ortega, etc.); debe velar por la libertad y la seguridad (que, como la autoridad, deben de ser responsables); debe tratar de promover el juego limpio, la liberación de las energías mas creativas, de las inteligencias múltiples por medio de la selección, promoción y control (mediante una critica y justicia justas y  no controladas politiquera, corporativa, clientelarmente) de los mejores, es decir, de los mas honrados, responsables, competentes, creadores, emprendedores y humanos, y sin olvidarse nunca de los que mas sufren, de los que tienen las peores condiciones de vida y trabajo pero sin convertirlos en agentes cautivos por demagogias y fundamentalismos varios, al contrario, tratando que libre, responsable y autónomamente, con su trabajo e igual que los demás, contribuyan al enriquecimiento humano.

Sin los deseos, sin la libertad no hay nada pero su ejercicio y satisfacción nos ponen en cuestión como agentes libres, honrados, creativos, responsables, respetuosos y humanos. El articulo 29 de la Declaración Universal de Derechos Humanos (que ha firmado España y figura citada en la constitución española en su art. 10 que abre el Titulo I de la misma titulado “De los derechos y deberes fundamentales”) dice lo siguiente: “Toda persona tiene deberes respecto a la comunidad, puesto que sólo en esta pueda desarrollar libre y plenamente su personalidad. En el ejercicio de sus derechos y en el disfrute de sus libertades, toda persona estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás, y de satisfacer las justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar general en una sociedad democrática”.
Cancio, Miguel
Cancio, Miguel


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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