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Recuerdo y homenaje a Julian Marías y a la casa de cultura de Vegadeo

miércoles, 28 de diciembre de 2005
Julian Marías merece un gran homenaje de España
Juan de Mairena-Antonio Machado: “El amor a la verdad es el mas noble de todos los amores. Sin embargo no es oro todo lo que reluce. Porque no faltan sabios, investigadores, eruditos que persiguen la verdad de las cosas y de las personas en la esperanza de poder deslustrarlas, acuciados de un cierto afán de reputaciones y excelencias. Lo corriente en el hombre es la tendencia a creer verdadero lo que le reporta algunas utilidad. Por eso hay tantos hombres capaces de comulgar con ruedas de molino. No penséis que vuestro deber de retóricos es engañar al hombre con sus propios deseos. La verdad del hombre empieza don se acaba su propia tontería. Pero la tontería del hombre es inagotable.

En mi pueblo Vegadeo (Asturias), en los años franquistas durante los años 50 y 60, los niños y jóvenes teníamos acceso, gracias a una excelente Casa de Cultura levantada durante el franquismo en pleno centro del pueblo, a tebeos, cuentos, periódicos, revistas, libros, a sesiones de teatro, cine, música, televisión, conferencias, extensión de las actividades escolares (que llegaban hasta el sábado por la mañana), concursos de ajedrez, exposiciones, etc.

En esta siempre recordada Casa de Cultura, que ha tenido una gran influencia en la formación de los niños y jóvenes vegadenses de aquella época y en toda su población, en la revista La Gaceta Ilustrada (también  había la revista Indice, otras publicaciones culturales y por supuesto Marca) encontré al filosofo español Julián Marías que hacía la critica de cine.

A mi, a los de mi pueblo nos gustaba mucho el cine. En mi pueblo llegó a haber tres grandes cines privados abiertos al público (ahora no hay ninguno) y merced a un cura (Don Jesús) extrañado a Vegadeo debido a las huelgas mineras asturianas de los años 60, se organizaron durante varios años unas memorables sesiones de cine forum en pleno franquismo y en las que pudimos ver y comentar la Nouvelle Vague francesa, el Neorrealismo italiano, a los Fellini, Antonioni, Rossellini, Visconti y demás, el mejor cine americano, sueco, alemán, latinoamericano, películas antibelicistas de la época, etc. Pero bueno en el cine comercial también veíamos el cine español, holliwoodiense, mejicano, francés, italiano, etc.; el cine que se emitía en la época y lo pasábamos en grande. El cine era un fiesta, una gran celebración con sus Nodos y descansos. Incluso, íbamos en bicicleta al cine a Ribadeo que esta a 10 kilómetros de Vegadeo.

En mi primer encuentro con Julián Marías en La Gaceta Ilustrada, siendo yo un adolescente, un joven, este autor me fue de gran ayuda tanto por su forma como por el fondo de sus comentarios. En primer lugar, entendía sus escritos, me parecían claros y, lo mas importante para mí, no eran oscuros, pedantes, prepotentes, narcisistas, sino que me servían para entender mejor las películas y otros muchos asuntos que Julián Marías trataba a propósito de su critica cinematográfica. Además sus artículos me divertían y me parecían muy bien escritos por su claridad, sencillez, humildad, pero también por su brillantez, documentación y profundidad, y que a un adolescente, a un joven como era yo le fueron de gran ayuda para formarme, para enriquecerme intelectual, cultural y humanamente.

Este fue el primer y gran encuentro que tuve con Julián Marías. Después me fui a estudiar Económicas a Santiago de Compostela, en el curso de 1967-68 (la primera promoción de Económicas de dicho centro y a la que pertenece el actual presidente de la autonomía gallega. Esta facultad en proporcion ha aportado mas altos cargos públicos y privados que Havard y Yale, Osford y Cambridge, El Pilar de Madrid, Deusto, etc.). Y en Compostela en dicha época tengo que reconocer que la izquierda (la única que había era la vinculada al Partido Comunista de España y a los que se fueron desgajando del mismo. El PSOE aparece en Santiago, por lo menos para los que nos movíamos con el PCE en la clandestinidad, con tres militantes -recuerdo los nombres- en 1973) fue implacable con los Ortega, Marías y otros grandes intelectuales liberales, humanistas que no fueron marxistas, que dijeron y escribieron lo que pensaron y que en bastantes ocasiones no coincidía con lo que defendía dicha izquierda, era critico hacia la misma, hacia sus planteamientos, modelos, etc...

Además Julián Marías, aunque había sufrido la cárcel franquista por una injusta traición de un gran amigo suyo y la injusta e inadmisible marginación de la Universidad española (cuando se trataba de una gran personalidad universitaria e intelectual, de gran talla); Marías era una excelente persona, no era sectario ni rencoroso y, a pesar del franquismo que sufrió muy injustamente en sus carnes, supo reconocer lo que de bueno había, lo que de bueno hubo intelectual y culturalmente en España en los años 40 y siguientes.

Creo que Marías hizo lo que debe hacer un buen intelectual, un buen universitario, un buen analista comprometido con la verdad, a saber: dar parte de lo bueno pero también de lo malo con honradez, rigor y con el fin de mejorar las cosas, de resolver problemas sociales (Popper: "Yo puede equivocarme, tu puedes tener razón y juntos podemos seguir acaso rastreando la verdad). El problema es que algunos, ayer y hoy, individual y grupalmente, en plan maniqueista, totalitario, fundamentalista, excluyente y desarrollando el peor juego sucio, creen que hay que decir que todo lo que hacen ellos y los suyos esta muy bien, es lo bueno, lo mejor, insuperable, lo único correcto y todo lo que hacen los competidores, los adversarios, los que no coinciden con ellos esta muy mal, es lo peor, un peligro y hay que ningunearlos, desprestigiarlos, deslegitimarlos, desestabilizarlos, censurarlos y liquidarlos, convertirlos en chivos expiatorios representantes de lo peor, fuente de los peores males y frente a los cuales todo esta permitido: “Todo lo que hacemos nosotros que somos los buenos esta bien, pero si lo hacen los otros, nuestros competidores, aunque sea lo mismo, esta muy mal”.

Sin embargo, el PCE que creo que hizo bien la transición que dio lugar a la constitución española de 1978 y a los Pactos de la Moncloa que le dieron a España su mayor era de democracia, desarrollo, bienestar, presencia e influencia internacional y a sus autonomías una de las mayores cotas de autogobierno del mundo, en este  sentido creo que cometió un grave error. Como es sabido el marxismo revolucionario, aunque este PCE de la transición defendía el eurocomunismo –claro que algunos lo hacían de boquilla, en la ideología proclamada pero no en la practica real- y era un PCE mucho mas abierto y que aglutinaba a todos los que de forma entusiasta, abnegada y entregada luchaban por la democracia española y por un desarrollo mas libre y justo de España, sin embargo se creía (y lo sigue haciendo bajo diferentes rótulos) la ciencia de las ciencias, el materialismo histórico, el materialismo científico y que daría lugar al comunismo científico, es decir, a la nueva verdad revelada (la ingeniería de almas) que alumbraría la sociedad nueva del hombre nuevo y fuera de la cual no había/hay salvación posible. Por tanto, todo lo burgués, lo pequeño, medio y gran burgués, lo populachero alienado por la burguesía y no digamos lo liberal, lo cristiano, la religión (el opio del pueblo salvo los Cristianos para el Socialismo y similares que eran compañeros de viaje; Marías aunque fue cristiano no fue compañero de viaje de ahí, entre otras cosas, su marginación), el fútbol, los boleros, el son, la copla, la rumba, el flamenco, los fados, los corridos, los cafés distinguidos, los bailes populares (que les llamaban “bailes de las chachas, las modistillas, etc.” y a los que íbamos los de pueblo pero en los pueblos como el mío a los bailes en las salas de fiestas iba todo el mundo, no tenían ninguna connotación peyorativa y lo pasábamos en grande), los bailes de las salas de fiestas, el cine burgués y mucho mas, todo ello era pecado mortal contra la verdad revelada marxista revolucionaria y no digamos ya la leninista, pues, si se trataba del marxismo-leninismo (con el guión y que no es la barra del lacazán de Lacan), del troskismo, del maoismo y otros ismos en sus diversas versiones la cosa represiva y censuradora, el control autoritario e incluso totalitario, fundamentalista en el campo intelectual, universitario, cultural, del ocio y social se ponía mucho mas duro. De ahí, entre otras cosas, la fuerte persecución, la censura de la izquierda hacia los Ortega, Marías y demás, su marginación en el campo universitario, intelectual, cultural y social. Lo que ha significado una gran y muy injusta perdida formativa.

El caso es que yo, además de ir a los bailes que estaban mal vistos por los “políticamente correctos” de la época; además de seguir el fútbol (y al ¡¡Real Madrid!!), de ponerme en traje, corbata y con sombrero si me daba la gana (y después descobartarme bien descorbatado pero libremente, respetando al personal y haciéndose respetar), de ir a los lugares mas cutres pero también a los mas distinguidos y peor vistos, seguí leyendo a Julián Marías, lo seguí por sus escritos en los medios de comunicación, revistas y libros, por sus intervenciones políticas como senador real, por sus múltiples y prestigiosas intervenciones universitarios e intelectuales por el mundo adelante y siempre muy humanas. Me ha parecido un gran intelectual español, noble (que buscaba noble, humilde y rigurosamente la verdad de las cosas y de las personas), con principios y que los ha defendido con la mayor dignidad en las peores condiciones (de estos no hay muchos en España y eso que ahora hay una condiciones socioeconómicas infinitamente mejores que las que vivió Julián Marías. Si bien parece que vuelve la censura con ribetes totalitarios, fundamentalistas por no hablar de los medios de comunicación, de los intelectuales, universitarios y otros agentes, grupos y fuerzas completamente serviles, al servicio de la Voz de sus Señoritos, Amos, Lobbies, por no hablar de unas televisiones –incluidas por supuesto las publicas, con déficits billonarios y que están completamente patrimonializadas por la politiquería partidista-sindical, corporativa y privatizadas por todo tipo de productoras, diversos tinglados- envilecedoras, infantilizadoras y que son, las españolas en comparación con las de los países occidentales desarrollados, las que menos fomentan un debate honrado, ponderado, plural, abierto, independiente y riguroso de los problemas que mas preocupan a escala local, nacional e internacional), comprometido con la verdad, con una cultura enriquecedora espiritualmente, siempre accesible, humilde, generoso y profundamente humano.

La ultima entrevista de Julián Marías que con motivo de su muerte publico el diario ABC (domingo 18-12-05) me parece maravillosa, ejemplar, de un intelectual ejemplar y de los que quedan pocos.

Julián Marías merece que España le haga un gran homenaje a la altura de su personalidad y legado. El problema es que en España si no se tiene un partido, un medio, un lobby detrás, personalidades, intelectuales, universitarios como Julián Marías no han tenido ni tienen el reconocimiento publico que merecen y que es muy necesario, pues, parafraseando a Demócrates, cuando los buenos sirven de chacota, se marginan o se olvidan y los malos, fundamentalistas, resentidos, serviles, oportunistas y mediocres de ejemplo, todo esta perdido salvo que haya una activa movilización para defender el bien, a los buenos, el juego limpio.
Cancio, Miguel
Cancio, Miguel


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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