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Ciclistas y carreteras

martes, 24 de junio de 2014
Creo que se me puede acusar de muchas cosas, pero entre ellas no está el no ser un férreo defensor de la bicicleta. Me parece y me ha parecido siempre, un transporte ecológico, económico, sano y hasta cómodo (por aquello de no tener que dar cuarenta vueltas para aparcar). Además creo que es el único transporte compatible con la vida en una zona peatonal, siempre que se lleve con “sentidiño”, cosa que a veces parece mucho pedir por lo que se ve.

Dicho esto, no puedo compartir lo de ver las bicicletas por las carreteras alegremente, por una estricta y razonable cuestión de seguridad. Da igual cómo se enfoque, que en una vía en que la velocidad autorizada es de 100 kilómetros por hora te puedas encontrar tras una curva con un obstáculo que se mueve a 20 es una barbaridad. Además, creo recordar (y ahora me da pereza comprobarlo) que hay una norma que dice que no se puede circular a menos de la mitad de la velocidad máxima permitida en la vía (50 km/h en el caso que nos ocupa).

¿Eso quiere decir que estoy contra el derecho de los ciclistas a pedalear por una carretera? Pues me temo que sí, que quiere decir exactamente eso.

Puede sorprender que sea tan tajante, sobre todo cuando la extensión lógica de lo que afirmo parece contradecir las normas que impiden a las bicis circular por las aceras. ¿Se deja sin opciones a la bici? No. Porque estoy hablando de carreteras, no de calles. En una vía urbana me parece lógico que se permita a las bicicletas circular por la calzada, porque es un escenario totalmente diferente.

Puestos a exponer contradicciones, me sorprende siempre muchísimo que los propios ciclistas ven lógica la prohibición de ir en bicicleta por las autovías. ¡Pero si la diferencia con una vía ordinaria es de sólo 20 kilómetros por hora! Y encima las autovías tienen amplísimos arcenes donde podrían circular con tranquilidad. Conste que no defiendo que se permita eso, sólo estoy comparando con las carreteras “normales”.

¿Qué solución propondría? Pues creo que sólo hay una: que se permita a las bicicletas circular por los arcenes, una solución que no convence a nadie porque éstos están llenos de obstáculos: farolas, contenedores, tapas de registro, alcantarillas… Sin embargo no acabo de comprender que alguien sea lo bastante suicida como para ir en bici por una calzada de una vía nacional.

Evidentemente la solución propuesta no es tal. Es un simple parche temporal. La única solución real sería que en las vías donde haya demanda (y quién sabe si en el futuro en todas las vías) se prevea un arcén algo más ancho de lo normal y que se habilite como zona de circulación de bicicletas y quizás ciclomotores (que no motos). Esa sí sería la solución perfecta, un carril propio, incluso un poco aislado del general con algún tipo de separación física que proteja a los ciclistas de los vehículos que los rebasen.

Limitar la circulación de bicicletas por las carreteras no es estar contra la bici, sino precisamente estar a favor de que no haya accidentes en los que el que pedalea normalmente se va a llevar la peor parte. También defiendo a los peatones y no por eso me parecería lógico que fueran andando por el medio de la calzada.

Todo se limita a la respuesta a una pregunta: ¿es la bicicleta un vehículo? Personalmente creo que no. Es una forma de transporte pero no un vehículo, con las ventajas e inconvenientes que contiene esta percepción.
Latorre Real, Luís
Latorre Real, Luís


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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