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Credulidad pública

martes, 17 de junio de 2014
Creo que este ejemplo ya lo puse alguna vez, pero si el niño del cuento gritase hoy día que el emperador va desnudo, lo más probable es que su madre le hiciera callar ante las miradas recriminatorias de los demás conciudadanos, porque es muchísimo más cómodo adaptarse a una mentira que afrontar la realidad.

Esto pasa con mayor o menor medida en casi todo lo que nos rodea, y asistimos con indiferencia a una guerra de estupidez que puede causar una destrucción mutua el día que menos nos lo esperemos. Para ejemplo un botón: se nos asegura que un partido es malvado porque quiere dejar a los niños pobres sin comedor en verano y nos lo creemos a pies juntillas, entre otros motivos porque nos consuela saber que las desgracias son tales por la maldad ajena y no porque todos echemos una mano a este desaguisado. Lo que no se tiene en cuenta es que quienes se oponen a esa medida lo hacen para evitar la creación de guetos y que proponen que los servicios sociales lleven la comida a domicilio, que parece lo lógico.

Pero dependiendo de quién haga las cosas también vemos o no la desnudez del emperador. Por ejemplo, Orozco estuvo fuera de Lugo cuando se gestaba todo el lío que se ha montado con lo de las basuras y llegó ya mediado del Arde Lucus, pero a nadie le parece raro. Bueno, a casi nadie. O quizás sí pero no lo dicen porque ven que la prensa no lo recoge en titulares.

Y es que funcionamos así: sólo existe lo que dice la prensa que existe, y con eso damos un poder desproporcionado a una serie de empresas privadas, que por otro lado decimos que son la encarnación del mal. ¿No lo ven contradictorio?

El Ayuntamiento asegura, y los medios corean, que al Arde Lucus vinieron 650.000 personas. Y se quedan tan anchos. Claro, cada año hay que decir más que el anterior, pero esta vez supongo que hasta ellos lo soltarían con una risilla en plan “si cuela, cuela”, y coló, por absurda que sea la cifra. Piensen únicamente en qué ha venido toda esa gente. Aun suponiendo que se pueda restar a los lucenses, y quedarnos en 550.000 personas, y suponiendo que 50.000 vinieran en transporte público que es mucho suponer, ¿y el otro medio millón?

Vale que blablacar ha superado su pequeña crisis de legitimidad, y que ahora se comparten más coches. Supongamos que todos los visitantes acudieron compartiendo vehículo. Eso nos da la friolera de 125.000 coches. ¿Dónde han aparcado? Yo no los he visto, ¿y ustedes? De hecho el domingo por la mañana se aparcaba bastante bien en el centro. Curiosidad: el aparcamiento más grande del mundo tiene capacidad para 20.000 coches...

¿Saben dónde está el problema? En que somos tan idiotas que consideramos que poner en duda esa estupidez de cifra es ser poco menos que un traidor a Lugo. Todo tiene que ser un éxito e ir creciendo año a año. No se puede reconocer que la cifra que se dio en ocasiones anteriores era absurda así que hay que ir incrementándola para hacerse los importantes. Así nos luce el pelo.

Pero no pasa nada, todos nos creemos todo lo que nos dicen excepto aquello que no nos convence, que entonces aunque lo demuestren no nos entra en la cabeza. La subjetividad tiene un grado de lógica, pero no tanto.

¿El emperador realmente va desnudo? Sólo si lo dicen los medios de comunicación.
Latorre Real, Luís
Latorre Real, Luís


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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