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Méritos y confianza

martes, 11 de marzo de 2014
Cuanta menos confianza tiene el ciudadano sobre los que mandan, mayor es el espacio que la política ocupa en la sociedad civil, hasta el punto de generar un grave conflicto en el sector público a la hora de colocar la línea divisoria para diferenciar cargos y puestos de trabajo en función de confianza o mérito profesional.

Viene al caso de lo que acontece en la sanidad pública gallega. Se sustituye el mérito profesional por la confianza del que manda. Se entra así en un peligroso juego dónde se nombran directivos o responsables de los servicios para la salud en función de la confianza política ejercida de forma piramidal.

Malo es que aceptemos votar listas cerradas y controladas por la partitocracia. Así el poder legislativo no sólo no nos representa, olvida su deber para con las circunscripción electoral por ser leal al partido. Peor es que controlen a los órganos supremos del poder judicial. Así se explica que los políticos se sorprendan cuando un juez se atreve a imputar por indicios racionales a un cargo político.

Pero no sólo no hay propósito de enmienda para liberar a la democracia, es que el que manda está dispuesto a nombrar, desde su confianza, a cualquier funcionario o responsable técnico de su pirámide de poder.

Lo estamos viendo en la sanidad gallega. Consejero, Directivos del SERGAS, Gerentes y directores de Hospitales o áreas de salud son de confianza o de la familia. No importa tanto el mérito de su historial profesional como la seguridad de su entrega a la obediencia debida. Y en el colmo de los despropósitos, las jefaturas de las unidades clínicas hospitalarias se sustituyen por gentes de confianza, construyendo tribunales a la medida y vulnerando los derechos del profesional a respetar sus méritos, así como el de los ciudadanos a tener en cada puesto al mejor profesional, sea cual sea su credo político.

Nombrando por confianza- a los nuestros- no sólo se insulta a la carrera profesional, es que se promueve la incompetencia amaestrada a los dicterios del político que, si tuviera nivel intelectual, gustaría de rodearse de los mejores, por incómodos que puedan resultar, a cambio de su capacidad para que avance el sistema de salud entre debates e innovaciones evitando ineficiencias y mediocridad. Claro que los primeros que deberían explicar de dónde vienen son los mandarines supremos del Sergas y sus Hospitales.
Mosquera Mata, Pablo A.
Mosquera Mata, Pablo A.


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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