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Biografía: Rdo. D. Jesús Crecente Vega

martes, 15 de noviembre de 2005
El Rdo. D. Jesús Crecente Vega, nació en la parroquia de San Pedro de Santa Leocadía, termino municipal de Castro de Rei, el día primero de noviembre de 1862. Siendo, por lo tanto, contemporáneo de otro hijo ilustre de este municipio D. Ramón García Abad, que falleció en olor a santidad en 1897. Era D. Jesús hijo de Andrés Crecente da Uz, este natural de san Pelayo de Beján y de Josefa Veiga Uz natural de Coea; nieto por línea paterna de Pedro Crecente Andión y de Francisca da Uz y Varela, por línea materna de Juan da Veiga y de Antonia Uz; siendo bautizado el día cuatro del mismo mes y año en la capilla que hacía la vez de iglesia parroquial en dicha feligresía de san Salvador de Coea, en dicha feligresía nacieron sus dos hermanos, Antonio que vino al mundo el ocho de julio de 1860, casado y pertiguero o pincerna de la S.I.Catedral de Mondoñedo, en cuya ciudad falleció el día ocho de febrero de 1912 y Tomás, que era el más joven de los tres hermanos, nació éste el día siete de marzo de 1866, falleciendo en 1940, siendo párroco de san Julián de Mourence, municipio de Vilalba. Era su familia de unos recursos muy humildes y quedar los tres hermanos huérfanos de padre cuando el mayor tenía solamente ocho años y nuestro biografiado todavía no había cumplido los seis, con innumerables dificultades la madre continua sosteniendo la familia, pero si ello fuera todavía poco esta falleció cuando don Jesús tenía catorce años; haciéndose tutor de los menores Domingo Crecente, primo hermano de los tres huérfanos. No pudiendo encargarse de la casa ninguno de los familiares, se separaron los tres hermanos haciéndose cargo de cada uno de ellos un pariente, hasta que pudieron colocarlos como criados de servicio. Anduvo D. Jesús de criado, que dada su corta edad estaba dedicado al pastoreo y a otros trabajos, encontrándose con gran dificultad para poder perfeccionarse en los estudios más elementales. Según sus principales biógrafos M. Blanco Vidal y E. Chao Espina, cierto día se marcho andando desde Castro de Rei a Mondoñedo, donde vivía un pariente suyo Antonio Blanco Crecente, de profesión campanero, según la misma fuente aquel molzalbete cundo llego a dicha ciudad lo primero que hizo fue acudir al Santuario de Nuestra Señora de los Remedios “ante la Virgen permaneció gran rato con un rezo entrecortado de sollozos, hasta que le sorprendió una distinguida señora mindoniense la cual asombrada de aquel recogimiento y de tan continuados suspiros, se acercó al niño y la preguntó la causa de sus males. Debió enternecerla hasta lo más hondo del alma porque se lo llevó con ella. Es indudable que la compasiva señora no dio un solo paso in contar con Antonio Blanco Crecente, y los dos fueron, seguramente los artífices de su futuro fructífero”.

Se desconoce quien era esta señora, pero sabemos que por su itermidiacion paso a trabajar de mancebo en la Farmacia de D. Alejandro Ferreiro Soiban, fue entonces cuando compaginó los estudios y el trabajo e incluso impartió clases a su hermano menor Tomás que trabajaba de criado en el Colegio de Ceballos.

Con dieciocho años comenzó los estudios eclesiásticos, realizando los cuatro cursos de latinidad en menos de dos años, y según resulta de la certificación académica el curso 1881-1882 incorporó los cuatro años de Latín y Humanidades, y durante los cursos 1882-1883 a 1892 y 1893 fue alumno externo en el Seminario, estudiando tres años fe Filosofía y ocho de Sagrada Teología. No deja de ser sorprendente ver como atendiendo a su quehacer diario, a la enseñanza y a su preparación propia, logró obtener siempre la calificación de Meritísimos, excepto en el sexto curso de Teología que obtuvo la no despreciable de Beneméritus.

El ejemplar seminarista gozaba de buen prestigio y gran simpatía del entonces obispo de Mondoñedo D. José María Cos y Macho, dado que cuando este fue trasladado para ocupar la Archidiócesis de la Habana lo quiso llevar, no aceptado éste alegando que tenía un hermano estudiando la carrera sacerdotal y debía ayudarlo.

Fue ordenado sacerdote el día 21 de mayo de 1890, continuando sus estudios por libre de los tres últimos cursos de Teología a la vez que desempeñaba un cargo parroquial; en abril de 1891 fue nombrado coadjutor de san Pedro de Mor, municipio de Ferreira do Valadouro, donde lo simultaneó con el de preceptor en la parroquia de Ferreira.

En 1892 tomó parte en el concurso general de curatos, siendo nombrado párroco de Santiago de Baroncelle y san Pedro de Aldije; aquel mismo año tomó parte en las oposiciones a beneficiado de la Catedral de Mondoñedo, del que fue aprobado y fue posteriormente en el tercer puesto de la terna.

Durante diez años estuvo al frente de las feligresías de Baroncelle y Aldije, tiempo en el que principalmente se preocupó en formar jóvenes en latín y humanidades para incorporarlos al seminario de Mondoñedo; además construyó la casa rectoral, compró el solar done hoy se levante la iglesia de Baroncelle y edificó la actual iglesia parroquial de Aldije.

En 1900 volvió a participar en el concurso general de curatos, aprobando con magnifica calificación, siendo trasladado en 1892 a Cariño; posteriormente renunció a feligresías mejor que la de Cariño, y en ella desarrolló su labor pastoral, siendo además arcipreste de Ortigueira, hizo edificar el gran monumento al Sagrado Corazón de Jesús; edificó la casa rectoral, la cual fue vendida a su fallecimiento para construir la actual.

La vida del este sacerdote está llena de interesantes detalles, incluso algunos anecdóticos, caso de a los setenta años estudió el bachillerato para hacerse maestro de escuela y así poder impartir clases a los niños, no terminó el bachillerato, dado que le habían trasladado su capellán y había perdido mucha visión.

A pesar de que físicamente era un hombre bajo, pues había librado del servicio militar por ser corto de talla, gozaba de una salud de hierro y de una fuerte constitución física, además de ser un incansable andarín, pues hacía los 117 kilómetros que separan Mondoñedo de Cariño a pie y muchas veces de noche; revisando la fuente biográfica, acerca de él nos ofrece muchas anécdotas, algunas de ellas muy curiosas y otras bastantes tristes, incluso se le atribuye su intercesión en la cura de enfermos y otros hechos sobrenaturales; teniendo el Obispo de Mondoñedo Dr. Mariano Vega Mestre la intención de iniciar expediente de beatificación, lo cual no se llevó a cabo por fallecimiento del postulante.

El final de nuestro querido curiña tiene principio en un pequeño regato donde debido a su muy precaria visión sé cayo, cogiendo una pulmonía, a consecuencia de la misma falleció en la madrugada del día 27 de febrero de 1933, recibiendo sepultura sus restos mortales en una fosa de tierra del cementerio de la parroquial de Cariño, al sepelio asistieron veinticuatro sacerdotes y la totalidad de los vecinos, siendo años más tarde trasladados sus restos al templo parroquial, frente al retablo mayor, donde una lápida le recuerda.
López Pombo, Luis
López Pombo, Luis


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