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El Cebreiro (VI)

jueves, 20 de febrero de 2014
José Macía Santín, casado, de veintiséis años, con un hijo menor de los dieciocho, dos hijas y un hermano; habitaba una casa cubierta de paja, situada en Barxamayor, que medía de frente 10 varas y 15 de fondo, un hórreo y cuarenta y una parcelas, todo del directo dominio del hospital, al que pagaba quince ferrados de centeno, cuatro libras de tocino, dos tercios de un carnero, seis manojos de paja; por la vivienda abonaba veintiséis maravedís de réditos de su principal, ocho maravedís de alcabala.
José López Castelo, casado, de cincuenta años, con una hija; trabajaba once parcelas, todas del directo dominio del hospital, al que abonaba anualmente siete ferrados de centeno, más las dos terceras partes de otro, la sexta parte de otro; un ferrado de trigo; a su vez por una finca pagaba un real y diecisiete maravedís por réditos de un censo.
José Santín, vecino de Fontevedra, llevaba una casa terrena, cubierta de paja, situada en O Cebreiro, que medía vente varas de frente y trece de fondo; además de cuatro parcelas, siendo todo del directo dominio del hospital, al que pagaba anualmente cuatro ferrados de centeno y la tercera parte de otro, un cuartal de trigo, por foro. A su vez por la palloza pagaba dos reales de vellón y ocho maravedís por réditos de un censo antiguo, rédemible de setenta y seis reales y catorce maravedís de su principal; la alcabala ascendía a ocho reales.
José Lopez do Pereiro, de cuarenta y seis años, casado, con un hijo menor de edad, tres hijas, y un hermano mayor de los dieciocho años; vivían en una casa de piedra, de planta baja y piso alto, situada en Fonteferreira, que medía 5 varas de frente y 4 de fondo; otra vivienda palloza, cubierta de paja que medía 19 varas de frente y 17 fondo, un hórreo y 41 parcelas; siendo todo del directo dominio del hospital al que pagaba trece ferrados de centeno, una gallina, cuatro libras de queso, todo por foro. A su vez por las dos casas cotizaba tres reales de vellón por réditos de un censo redimible de ciento veinte de su principal; seis manojos de paja. Por cuatro fincas abonaba a Andrés Pérez de Arrojo, vecino de la parroquia de Veiga de Valcarce, en la provincia de León, cuatro ferrados de centeno por foro, por otra parcela pagaba a Manuel Díaz, vecino del Cebreiro tres ferrados y medio de centeno.
José Fernández, mayor de edad, casado, con cuatro hijos, uno de ellos mayor de edad y los otros tres menores y una criada; moraban en una casa terrena, cubierta de paja, situada en Foxos, que medía 13 varas de frente por 18 de fondo, un hórreo y 76 parcelas, siendo todo del directo dominio del hospital, al que pagaba anualmente veinticuatro ferrados de centeno, dos tercios de otro, la mitad de otro y medio de trigo, medio lechón cebado y la octava parte de otro, una gallina y la cuarta parte de otra; cinco manojos de yerba seca. Por tres parcelas pagaba siete reales de réditos de un censo rédemible de doscientos cuarenta de su principal; ocho maravedís de alcabala y por la casa cotizaba a don Pedro Luis de Ulloa, vecino y dueño de la jurisdicción de Noceda, dos ferrados de centeno en cada año por adquisición antigua.
José Núñez, de treinta años, casado, con un hijo menor y su madre; vivían en una casa terrena, cubierta de paja, situada en Pedrafita, que medía de frente dieciséis varas y 11 de fondo, además de 14 parcelas; siendo todas las partidas del directo dominio del hospital, al que pagaba cada año once ferrados y medio de centeno por foro; la palloza pagaba seis cuartos y medio de vellón, por réditos de un censo rédemible de veinticinco reales de su principal; ocho maravedís de alcabala; seis colmos de paja de centeno, las dos últimas partidas por reconocimiento de señorío y vasallaje.
José Méndez, de cuarenta años, casado, un hijo menor y dos hijas, un hermano y una criada; habitaban una casa terrena, cubierta de paja, situada en Modreiro, que medía de frente 17 varas y 12 de fondo, otra casa de piedra, cubierta de paja en el mismo lugar que medía 4´5 varas de frente y 4´5 de fondo, además de un hórreo y 30 parcelas, siendo todo del directo dominio del hospital del Cebreiro, al que pagaba anualmente diecinueve ferrados y medio de centeno, medio lechón cebado a escoger de entre todos los de la ceba, medio carnero, media gallina, y dos manojos y medio de yerba seca, todo por foro; a lo que había que añadir ocho maravedís de alcabala y veinte maravedis de réditos de un censo rédemible, su principal doscientos ochenta y cinco reales y doce maravedís y seis manojos de paja de centeno.
José Gallardo, de cuarenta y ocho años, casado, con tres hijos, tres hijas, un hermano y una nieta; moraban en una casa terrena, cubierta de paja, situada en Pedrafita que medía 18 varas de frente y 12 de fondo; un hórreo y 14 parcelas, todo del directo dominio del hospital, al que pagaba anualmente catorce ferrados de centeno y la tercera parte de otro; una gallina en pluma, todo ello por foro; a su vez por las mismas parcelas abonaba seis reales de vellón por réditos de un censo rédemible de su principal de doscientos reales; pagaba dos cuartos de alcabala, seis manojos de paja y a don Pedro Luis de Ulloa, por la palloza pagaba otros tres ferrados de centeno.
José Espín, de cincuenta años, viudo, con tres hijos mayores de edad, uno de ellos casado en su compañía y dos cuñados; vivían en una casa terrena, cubierta de paja, situada en Busnullán que medía de frente 18 varas y 12 de fondo, tenía un hórreo y un pajar en el mismo lugar, además de 25 parcelas, un molino harinero de una rueda en el sitio de A Pedriña que molía para sus dueños durante cuatro meses del año, con el agua del arroyo del Temple. Todas las partidas eran del directo dominio del hospital, al que pagaba anualmente trece ferrados de centeno, una gallina, ello por foro así mismo por la palloza pagaba cuatro maravedis de réditos de un censo rédemible de su principal de veintitrés reales y cinco maravedís; ocho maravedís de alcabala, seis manojos de paja.
José Cadaira, (Cadaia) de treinta y cinco años, casado, con una hija y un sobrino menor de edad; residía en una casa terrena, cubierta de paja situada en Barxamayor que medía de frente 8 varas y 11 de fondo; además de 38 parcelas, siendo todo del directo dominio del hospital, al que paga anualmente dieciséis ferrados y medio de centeno, por foro, además de diez reales de vellón y veintidós maravedís por réditos de un censo antiguo de trescientos cincuenta siete reales, veinticuatro maravedís, seis manojos de paja, y diez maravedis de alcabala.
José Fernández, de cuarenta años, casado, tres hijos uno de ellos mayor de edad y los otros dos menores y una hermana; vivían en una casa terrena, cubierta de paja, situada en A Lagua de Tablas, que medía de frente 26 varas y 17 de fondo; otra casa terrena, en el mismo lugar cubierta de paja, que medía 5 varas de frente y 5 de fondo; además de cincuenta y dos parcelas, siendo todo del directo dominio del hospital del Cebreiro, al que anualmente tenía que pagar doce ferrados y medio de centeno, cinco manojos de yerba seca, tres libras de tocino, por foro; a su vez por la vivienda principal pagaba cuatro maravedís de renta anual, que eran los réditos de un censo redimible de veintitrés reales y treinta maravedís de su principal; también pagaba ocho maravedís de alcabala, seis colmos de paja. Cotizaba a don Juan Armesto Quiroga, canónigo en la catedral de Santiago por veintidós parcelas y el correspondiente derecho al monte de Porcis ocho ferrados de centeno, ello por subforo a dicho hospital y en su nombre el mismo canónigo por su utilidad, también abonaba por la misma razón de subforo otros veintiocho ferrados de centeno.
José Méndez, de cuarenta años, casado, tenía un hijo menor de edad, una hija y una hermano mayor de los dieciocho años, residían en una casa terrena, cubierta de paja, situada en Foxos, que medía de frente 11 varas y de fondo 16; además de 103 parcelas, siendo todo del directo dominio del Hospital de Nuestra Señora do Cebreiro, al que pagaba anualmente en concepto de foro treinta y nueve ferrados y medio de centeno; dos y medio de trigo, un lechón cebado a escoger de entre todos los que hubiese y la octava parte de otro, un carnero y la cuarta parte de otro, ocho manojos de yerba seca, y por la vivienda y una parcela pagaba anualmente cinco reales y doce maravedís de réditos de un censo redimible por ciento setenta y ocho de su principal; ocho maravedís de alcabala; por cinco parcelas pagaba a Manuel Díaz, vecino de la misma parroquia cuatro ferrados de centeno, ello por adquisición de foro y por otra finca cotizaba a Tomás Gancedo, vecino de San Martín de Zanfoga dos ferrados de centeno por la referido adquisición de foro.
José Gómez, moraba una casa terrena, con su hórreo, cubierta de paja, situada en al sitio de Pena da Seara, que medía de frente 20 varas y 14 de fondo; además de 13 parcelas, siendo todo ello del directo dominio del hospital al que pagaba dos ferrados de centeno en virtud de foro; por la vivienda pagaba tres reales de vellón por réditos de un censo redimible de cien reales de su principal y ocho maravedís por alcabala.
José Núñez Rubinos, mayor de edad, casado, con tres hijos mayores de los dieciocho años, uno de ellos casado en casa y una hija; residían en una casa terrena, cubierta de paja, situada en Pedrafita, que medía de frente 18 varas y 12 de fondo; además de 18 parcelas, siendo todas las partidas del directo dominio del hospital al que pagaba anualmente siete ferrados de centeno, media gallina en pluma, ello por foro. Además pagaba por la palloza veintiséis maravedís de réditos de un censo rédemible de su principal veinticinco reales de vellón y diecisiete maravedís; ocho maravedis por alcabala y seis colmos de paja de centeno para cubrir la iglesia parroquial y el hospital.
José Antonio López, de cincuenta años, casado, un hijo mayor de los dieciocho, tres hijas y su madre; moraban en una casa de planta baja y piso alto situada en el lugar de Fonteferreira, que medía de frente 7 varas y 5 de fondo; otra casa terrena, situada en el mismo lugar de 20 varas de frente por 13 de fondo, una tercera construcción que no están especificadas sus medias; un molino harinero de una rueda, situado en el arroyo da Faya y 35 parcelas, siendo todo ello del directo dominio del hospital del Cebreiro, al que pagaba anualmente catorce ferrados de centeno, un pollo por razón de foro, por dos de las viviendas satisfacía veintiséis maravedis por réditos de un censo de veinticinco reales de su principal, además de seis manojos de paja para cubrir la iglesia y el monasterio, ello por reconocimiento antiguo de señorío y vasallaje; por una parcela retribuía a don Francisco Valcarce, vecino de Monforte de Lemos con dos gallinas de renta anual por subforo.
Juan Antonio López, de cincuenta y dos años, casado, dos hijos menores de edad, tres hijas y una hermana; habitaba una casa terrena, cubierta de paja, situada en As Teixoeiras, que medía de frente 20 varas y 13 de fondo; otra construcción, también cubierta de paja en el mismo lugar que medía 12x7 varas; un hórreo, un molino harinero de una rueda en el arroyo de Busnullán, además de 26 parcelas, siendo todo ello del directo dominio del hospital, al que pagaba anualmente veintiséis ferrados de centeno, un carnero en virtud de foro; por una de las pallozas y por dos fincas satisfacía la cantidad de un real y diecisiete maravedís por réditos de un censo redimible, siendo su principal cincuenta reales; además de ocho maravedís por alcabala y seis manojos de paja. Dos de las fincas eran del directo útil de don Manuel Antonio Valcarce, vecino de Monforte a quien pagaba anualmente doce libras de queso en virtud de subforo, otra era de directo útil de Antonio Carballo, vecino de As Teixoeiras, al costeaba anualmente medio ferrado de centeno por adquisiciones. A su vez dentro de la demarcación parroquial de Hospital de la Condesa, trabaja treinta y tres parcelas, dos eran del directo dominio de don Alonso de Armesto, canónigo en la colegiata de Villafranca del Bierzo y otras treinta eran don Antonio de Armesto, dueño de la casa de los Armesto de Veiga de Forcas y a su vez dueño por fuero de los monjes del hospital del Cebreiro de la jurisdicción de Veiga de Forcas, al que pagaba anualmente 13 ferrados de centeno, una gallina y un real, todo ello por foro.
Juan de Liñares, arriero y tabernero, mayor de edad, viudo, tenia en su compañía una nuera, dos nietos menores de edad, una nieta y un criado mayor; residían en una casa terrena, cubierta de paja situada en O Cebreiro, que medía de frente 20 varas y 18 de fondo, además de 12 parcelas, siendo todo ello del directo dominio del hospital, al que pagaba cada año cinco ferrados de centeno, una gallina en pluma, por foro, ocho maravedís de alcabala, y por dos parcelas cotizaba a don Pedro Luis de Ulloa, cuatro ferrados de centeno, esto por adquisición antigua; también pagaba a la cofradía del Santísimo Sacramento por una finca medio ferrado de centeno por el concepto de adquisición.
Juan Pérez, casado, de cuarenta y seis años, con tres hijos menores de los dieciocho; morador de una casa terrena, cubierta de paja, situada en O Cebreiro, que medía de frente 17 varas y 14 de fondo, además de 10 parcelas, siendo todo ello del directo dominio del hospital, al que pagaba cuatro ferrados y medio de centeno, un ferrado de trigo, por foro; ocho maravedís de alcabala.
Juan Rodríguez, de profesión herrero, de cuarenta años de edad, casado, tenían en su compañía a su esposa, una hija, dos hermanos, uno de ellos también casado y su madre; habitaban una casa terrena, cubierta de paja, situada en Fontevedra, que medía 19 varas de frente y 12 de fondo, además de un hórreo y 36 parcelas, siendo todo ello del directo dominio del hospital al que pagaba ocho ferrados y medio de centeno, la cuarta parte de una gallina; a su vez por la palloza satisfacía la cantidad de veintiséis maravedís, de réditos de un censo rédemible de veinticinco reales y diecisiete maravedís de su principal; así mismo por una parcela pagaba a José Fernández Rey, vecino de la villa de Doncos seis ferrados de centeno por adquisición; cotizaba a don Pedro Luis de Ulloa cuatro ferrados de centeno y la cuarta parte de otro por las mismas propiedades, ello, en concepto de adquisición.
Juan Santín, de treinta años, casado, con cinco hijos menores de edad; vivía en una casa terrena, cubierta de paja, situada en Fontevedra, que medía de frente 18 varas y 12 de fondo, tenia un hórreo y 25 parcelas; ocho de las parcelas y la palloza eran del directo dominio de don Pedro Luis de Ulloa, señor de Noceda, al que pagaba anualmente dos ferrados de centeno por foro; por la palloza cotizaba veintiséis maravedís, que eran los réditos de un censo de redimible de veinticinco reales y treinta maravedís de su principal; las diecisiete parcelas restantes eran del directo dominio del hospital del Cebreiro al que pagaba anualmente veintidós ferrados de centeno por foro.
Juan de Chao, de setenta años, casado, con cuatro hijos mayores de edad, uno casado en casa y un nieto; residía en una casa terrena, cubierta de paja, situada en el lugar de A Lagua de Tablas, que media de frente 16 varas y 14 de fondo; otra pequeña construcción en el mismo lugar, cubierta de paja, de planta cuadrada de 5X5 varas, destinada a recoger los ganados; un hórreo y 32 parcelas, siendo todo del directo dominio del hospital del Cebreiro al que pagaba anualmente veintitrés ferrados y medio de centeno, una gallina en pluma, todo por foro; además, por la palloza aportaba anualmente tres reales de vellón por réditos de un censo rédemible de ciento ocho reales y veinticuatro maravedís de su principal; también al mismo priorato seis colmos de paja; por una parcela abonaba a don Francisco Valcarce, vecino de Monforte, la cantidad de doce ferrados de centeno por subforo.
Juan de Lamas, de profesión sastre, mayor de edad, casado, tenía tres hijos, uno ya casado en la vivienda y tres nietos; moraban de una casa terrena, cubierta de paja, que medía 19 varas de frente y 17 de fondo, además de mitad de un hórreo y 26 parcelas, todos los vienes en el pueblo de A Lagua de Tablas; siendo todo ello del directo dominio del hospital, al que pagaba anualmente la cantidad de dieciocho ferrados de centeno, dos gallinas en pluma, todo por el foro de la palloza, la mitad del hórreo y las tierras. A su vez la vivienda estaba graba por tres reales de vellón de réditos anuales de un censo rédemible de cien reales de su principal; la alcabala era de ocho maravedís y por siete fincas abonaba a don Francisco Valcarce, ello, por ser suyo dicha mitad en el directo útil, ocho ferrados de centeno anualmente, esto por subforo; por otras seis parcelas cotizaba a Alonso Armesto, vecino de la villa de Villafranca del Bierzo otros ocho ferrados de centeno, también por subforo, por otra finca abonaba a la cofradía de Nuestra Señora del Cebreiro seis reales de vellón, en concepto de réditos de un censo rédemible de su principal doscientos reales de la misma moneda.
Juan da Fonte, de cincuenta años, viudo, vivía en su compañía un hijo mayor de los dieciocho años y cuatro hijas; habitaban una casa terrena, cubierta de paja situada en el lugar de Teixoeiras, que medía de frente 16 varas y 11 de fondo; un hórreo y 14 parcelas. Todas las partidas eran del directo dominio del hospital, al que pagaba anualmente siete ferrados de centeno por foro; a su vez por la palloza cotizaba tres reales de vellón por réditos de un censo rédemible de cien reales, a ocho maravedis ascendía el importe de la alcabala, además seis manojos de paja y por otras parcelas del mismo cupo remuneraba al vecino de Hospital de la Condesa Melchor Fuentefría la cantidad de cuatro reales y diecisiete maravedís, por réditos de un censo redimible de ciento cincuenta reales de su principal.
Juan de Brimbeira, vecino del lugar de Liñares, poseía en la demarcación parroquial una parcela de sembradura de primera calidad.
Juan Santín, vecino de Vilasol, parroquia de San Juan de Padornelo, tenía dentro de la demarcación parroquial un molino de una rueda en el sitio llamado do Batán, que molturaba tres meses al año con agua que bajaba del arroyo do Temple.
Juan Núñez, casado, de cuarenta años, con dos hijos menores de los dieciocho años, una hija y un criado mayor de ellos; vecino del lugar de Vilaverde, tenía dentro de la demarcación parroquial de O Cebreiro un molino de una rueda situado en Pedreira y una parcela de un cuarto de ferrado.
Jacobo de Liñares, de cuarenta y un años, casado, una hija, un hermano mayor de los dieciocho y una hermana; habitaban una casa cubierta de paja situada en Pedrafita que medía de frente 19 varas y de fondo 13; un hórreo y 26 parcelas, siendo todas las partidas de directo dominio del hospital, al que pagaba trece ferrados y un tercio de otro de centeno, ello, por foro. Por la palloza retribuía veintiséis maravedís de un censo rédemible de veinticinco reales y diecisiete maravedís de su principal; ocho maravedís de alcabala; seis manojos de paja.
Jacobo López, de treinta y ocho años, casado; vivían en la casa de Lorenzo Núñez, vecino de Foxos. Trabaja veintisiete parcelas que eran del directo dominio del hospital, por cuyo foro abonaba tres ferrados y un tercio de otro de centeno, la quinta parte de un ferrado de trigo, cuatro manojos de yerba seca, la quinta parte de un carnero, la octava parte de un lechón cebado a escoger de entre los mejores que tuviese en casa, cuatro manojos de paja.
Jacobo Núñez, vecino del pueblo de Vilaverde, tenía un molino harinero de una rueda situado en el Prado de Cobo.
Lorenzo Rebollal, de treinta y cuatro año, casado, con tres hijos menores, una hija, una hermana y un sobrino menor; vivían en una casa terrena, cubierta de paja situada en Busnullán, que medía de frente 16 varas y 10 de fondo; además de 29 parcelas, siendo todo del directo dominio del hospital a cuyo padre prior como administrador del mismo pagaba diecisiete ferrados y medio de centeno, por foro y por la palloza retribuía con tres reales y catorce maravedís de un censo rédemible de ciento dieciséis de su principal; la alcabala ascendía a ocho maravedís de vellón, a su vez a don Pedro Luis de Ulloa pagaba ocho ferrados de centeno “de antiguo” por las partidas antecedentes en virtud de adquisición; percibía don Francisco Valcarce, por una parcela otros cinco ferrados de centeno y libra y media de manteca, ello, en virtud de adquisición.
Lorenzo Núñez, de cincuenta y tres años, ciego, casado, tenía un criado mayor de los dieciocho; residían en una casa terrena, cubierta de paja, situada en Foxos, que medía de frente 7 varas y 14 de fondo; además de 11 parcelas, siendo todo ello del directo dominio del hospital del Cebreiro, al que pagaba anualmente dos ferrados de centeno, tres manojos de yerba seca, la quinta parte de un carnero, otra quinta parte de un lechón cebado; otra quinta parte de un ferrado de trigo; tres manojos de paja, todo ello por foro; ocho maravedis de alcabala, además, por la palloza contribuía con veintiséis maravedis de réditos de un censo rédemible de veinticinco reales y diecisiete maravedís de su principal con que estaba grabada.
Luis Santín, de cuarenta años, casado, un hijo menor y dos hijas, dos hermanos; moraban en una casa terrena, cubierta de paja, situada en Modreiro, que medía de frente 17 varas y 13 de fondo, un hórreo, 33 parcelas y la cuarta parte de un molino harinero situado en el río de Coterces; siendo todo ello del directo dominio del hospital, al que satisfacía anualmente diecinueve ferrados de centeno, medio lechón cebado, medio carnero, una gallina en pluma, dos manojos y medio de yerba seca, esto por foro; también se veía obligado a pagar seis reales de vellón y diez maravedís por réditos de un censo rédemible de doscientos reales de su principal; a su vez la alcabala ascendía a ocho maravedís al año y a don Pedro Luis de Ulloa, abonaba cuatro ferrados de centeno por el concepto de posesión antigua.
Librada Rubia, vecina de San Juan de Hospital, tenía dentro de la demarcación parroquial una parcela de dos ferrados de sembradura.
Manuel de Fontevedra, de cuarenta años, casado con tres hijos menores de edad, una hija y dos hermanas; habitaba una casa terrena, cubierta de paja, situada en O Cebreiro, que medía de frente 13 varas y 5 de fondo; además de 13 parcelas, siendo todo del directo dominio del hospital al que pagaba anualmente dos ferrados de centeno, dos tercios de un ferrado de trigo, a su vez por la palloza tenía que satisfacer dos reales y cinco maravedís, por réditos de un censo rédemible de setenta y un reales; por alcabala satisfacía ocho maravedís.
Manuel Fontal, de cincuenta y dos años, casado, con dos hijas, un hermano mayor de edad y una nieta; vivía en una casa terrena cubierta de paja, situada en el lugar de A Lagua de Tablas, que medía de frente 20 varas y 18 de fondo; además de 32 parcelas, siendo todo ello del directo dominio del hospital, a cuyo padre prior administrador del mismo pagaba quince ferrados de centeno y la tercera parte de otro, siete libras y media de tocino; diez manojos de hierba seca todo en virtud de foro; por la palloza y por una parcela a su vez tenía que satisfacer la cantidad de dos reales con diecisiete maravedís, en concepto de réditos de un censo rédemible de ochenta y cinco reales de su principal; ocho maravedís por alcabala, seis manojos de paja, para cubrir y reparar la iglesia y la casa del hospital del Cebreiro; por una parcela, la número dos del expediente obrante en el libro Real de Lego y la mitad del número cinco del mismo inventario pagaba a don Francisco Valcarce, una fanega de centeno, es decir, cuatro ferrados, por adquisición; por otra finca abonaba a José Fernández, vecino y residente en Sebrás tres reales de vellón.
Manuel de Chao, de cuarenta años, casado, con dos hijos menores de edad, dos hijas y un hermano mayor de ellos; vivía una casa terrena, cubierta de paja, situada en O Cebreiro, que medía de frente 30 varas y de fondo 12; además de 27 parcelas, todo del directo dominio del hospital al que pagaba anualmente veinticuatro ferrados de centeno, tres libras de queso, por foro; a su vez por la palloza cotizaba once reales de vellón por un censo rédemible de su principal trescientos sesenta y seis reales y catorce maravedís; por una parcela tenía que satisfacer a la cofradía del Santísimo Sacramento, seis reales de vellón, por un censo rédemible de doscientos reales de su principal.
Manuel Saavedra, trabajaba cuatro parcelas, situadas en la “Granja Bosfrío” que eran del directo dominio del hospital, al que pagaba anualmente ocho ferrados de centeno en virtud de foro.
Manuel de la Magdalena, mayor de edad, viudo, con dos hijas y un yerno mayor de edad, un nieto y un criado; moraban de una casa terrena, cubierta de paja, situada en O Cebreiro, que medía 23 varas de frente y 17 de fondo; además de 12 parcelas, siendo todas las partidas del directo dominio del hospital, al que pagaba cuatro ferrados y medio de centeno, dos tercios de un ferrado de trigo, todo esto por foro. A su vez por la palloza pagaba dos reales de vellón por réditos de un censo rédemible de su principal ciento sesenta y seis reales y catorce maravedís; por la alcabala ocho maravedís.
Manuel Díaz, de veinte años, casado, tenía una hija, un criado mayor de edad, y dos criadas; vivían en una casa terrena, cubierta de paja, situada en A Mata, que medía de frente 17 varas y 13 de fondo; otra casita terrena, cubierta de paja en el mismo pueblo de 10 varas de frente 7 de fondo, una tercera construcción, también cubierta de paja, que tenia 7 varas de frente y cinco de fondo; un hórreo, un molino harinero en el sitio de Prado do Muín, y 50 parcelas; todo ello del directo dominio del hospital al que pagaba anualmente tres ferrados de centeno por foro; por la vivienda principal pagaba tres reales por los réditos de un censo rédemible de cien reales de su principal; ocho maravedís de alcabala, seis manojos de paja para la cubierta de la iglesia y del hospital priorato, dichas dos últimas partidas por razón de reconocimiento de señorío y vasallaje.
Cotizaba a don Manuel Díaz Armada, vecino de la parroquia de Santa María de Penamayor, por una parcela dieciocho reales por los réditos de un censo rédemible de seiscientos reales de su principal; pagaba a don Antonio Gonzalo de Armesto, vecino de la villa de Villafranca del Bierzo, por dos parcelas doce ferrados de centeno, en virtud de adquisición; a don Pedro Luis de Ulloa, señor de Noceda, por una parcela cuatro ferrados de centeno, en virtud de adquisición.
Manuel García, de veinticinco años, casado, con tres hijas, dos hermanos, dos hermanas y su madre; habitaban una casa terrena, cubierta de paja, situada en Modreiro, que medía de frente 19 varas y 10 de fondo; otra casa terrena, también cubierta de paja, que medía de frente 7 varas y 4 de fondo; un hórreo y 36 parcelas, siendo todo del directo dominio del hospital, al que pagaba anualmente veinticuatro ferrados de centeno; un tocino de catorce libras, todo ello por foro; por la vivienda dineraba veintiséis maravedís de vellón por los réditos de un censo rédemible de veinticinco reales y diecisiete maravedís de su principal; además, tenia que aportar al priorato seis manojos de paja; ocho reales por el derecho de alcabala; por una finca abonaba a Domingo Ferreiro, vecino de la misma feligresía medio ferrado de centeno, por otras dos parcelas cotizaba a don Pedro Luis de Ulloa, tres ferrados de centeno en virtud de adquisiciones.
Manuel Núñez, mayor de edad, casado, tres hijos, uno mayor de edad y los otros dos menores y dos hijas; moraban en una casa terrena, cubierta de paja situada en Pedrafita, que medía de frente 20 varas y 13 de fondo; un hórreo y 21 parcelas, siendo todo ello del directo dominio del hospital a excepción de una parcela, que en la acta figura con el número once. Pagaba al priorato tres ferrados de centeno, la tercera parte de otro, la cuarta parte de una gallina, todo por foro; a su vez por la vivienda cotizaba veintiséis maravedís por los réditos de un censo rédemible, siendo su principal veinticuatro reales y diecisiete maravedís; Además de todo lo anterior, seis manojos de paja. Por la otra parcela, la número once, dineraba a don Pedro Luis de Ulloa, con doce ferrados de centeno por virtud de foro.
Manuel Núñez, de treinta y seis años, casado, dos hijos mayores de los dieciocho, una hija, una criada y su suegra; disfrutaban de una casa terrena, cubierta de paja situada en Foxos que medía de frente 15 varas y 10 de fondo, un hórreo, un batán de abatanar buriel y 64 parcelas; siendo todas las partidas del directo dominio del hospital, al que anualmente pagaba once ferrados y medio de centeno, la sexta parte de otro y la cuarta parte de un ferrado de trigo; cuarto y medio de un lechón cebado a escoger de entre los mejores que tuviera el forero; a su vez contribuía con seis maravedís de vellón por los réditos de un censo rédemible de veinticinco reales y diecisiete maravedis de su principal; ocho reales de alcabala, y seis manojos de paja.
El batán se hallaba en el sitio de Río da Veiga do Batán, lindaba por la derecha con propiedad de Domingo García.
Manuel García, de cincuenta y ocho años, casado, tenia seis hijos, dos hijas, su esposa y su suegra; todos moradores de una casa terrena, cubierta de paja, situada en Busnullán, que medía de frente 18 varas y 12 de fondo; un hórreo, un molino harinero de una rueda situado en Busnullán, que molturaba seis meses del año, con agua del río de Coterces a la fuente de A Pedriña, además de 42 parcelas; siendo todo del directo dominio del hospital, al que pagaba anualmente diecisiete ferrados y medio de centeno por foro; pagaba por la vivienda cuatro reales de vellón por réditos de un censo redimible de su principal de ciento treinta y tres reales y seis maravedís; ocho maravedís de alcabala, seis manojos de paja; por otra parcela abonaba a Gregorio Santín, vecino de dicha parroquia medio ferrado de centeno en virtud de adquisición; también por otra partida dineraba a don Francisco Valcarce, vecino de Monforte de Lemos, tres ferrados de centeno, un real todo por foro; a don Pedro Luis de Ulloa, vecino y señor de Noceda, le abonaba ocho ferrados de centeno por el concepto de posesión antigua.
Manuel Fernández, vecino de San Estebán de Liñares, tenía en la demarcación parroquial de O Cebreiro diez parcelas.
Manuel Núñez, vecino de San Juan de Noceda, tenía en la parroquia de O Cebreiro cinco parcelas.
Manuel Jato, de treinta años, casado, con un hijo menor de edad y una hija; morador de una casa terrena cubierta de paja, situada en Foxos, que medía de frente 7 varas y 14 de fondo, además de 68 parcelas, siendo todo ello del directo dominio del hospital, al que abonaba anualmente veintitrés ferrados de centeno, tres cuartos de un carnero, tres cuartos de un lechón cebado, media gallina en pluma, treinta y tres manojos de yerba seca, todo lo anterior por foro; a su vez pagaba por la palloza, tres reales de vellón en concepto de réditos de un censo rédemible de cien reales de su principal; seis manojos de paja, ocho maravedís de alcabala y por una parcela cotizaba a Felipe Arias, vecino de la misma feligresía dos ferrados de centeno.
Manuel Santín, de cuarenta años, casado, con cuatro hijos y un yerno en su compañía; vivía en una casa terrena, cubierta de paja, situada en Pedrafita, que medía de frente 20 varas y 10 de fondo; además de diez parcelas, siendo todas las partidas del directo dominio del Hospital, Priorato Mesón de O Cebreiro, a cuyo Padre Prior administrador del mismo, anualmente abonaba seis ferrados y medio de centeno de renta; Veintiséis maravedís por los réditos de un censo redimible de veinticinco reales y diecisiete maravedís de su principal; ocho maravedís por alcabala, seis manojos de paja; a su vez a don Pedro Luis de Ulloa, abonaba seis ferrados y medio de centeno por virtud de posesión antigua.
Matías González, de profesión arriero y tabernero, de cuarenta años, casado, un hijo menor de edad y una hija; moradores de una casa terrena, cubierta de paja, situada en O Cebreiro, que medía de frente 22 varas y 13 de fondo; además de nueve parcelas, todo ello del directo dominio del hospital, al que pagaba tres ferrados y medio de centeno, las cinco parte de seis de un ferrado de trigo, todo ello por foro; a su vez por la vivienda abonaba cinco reales de vellón por réditos de un censo rédemible de ciento setenta y un real y dieciocho maravedís de su principal; por alcabala cotizaba ocho maravedís y a su vez por las mismas parcelas pagaba cuatro ferrados de centeno a don Pedro Luis de Ulloa, por adquisición.
María González, disfrutaba de quince parcelas, que eran del directo dominio del hospital, al que pagaba cinco ferrados de centeno por foro, a su vez abonaba dos reales y cinco maravedís, por réditos de un censo rédemible de su principal setenta y tres reales.
Melchora de los Ríos, vecina de la villa de Villafranca del Bierzo, hacia explotación dentro de la demarcación de la parroquial de O Cebreiro cuatro parcelas, que eran del directo dominio del hospital al que pagaba anualmente un ferrado de centeno en virtud de foro.
Pedro López de Jerónimo, de cincuenta años, casado, tres hijos, uno mayor de edad, y los otros dos menores; habitaban una casa terrena, cubierta de paja, situada en Busnullán, que medía de frente 18 varas y 12 de fondo, además de 24 parcelas que eran del directo dominio del hospital al que pagaba dieciséis ferrados de centeno de renta por foro; por la vivienda pagaba ocho maravedís por réditos de un censo rédemible de setenta y ocho reales y veinte maravedís de vellón; por dos parcelas pagaba a don Francisco Valcarce, vecino de Monforte, dos ferrados de centeno por virtud de adquisición antigua.
Pedro de Loúzara, de treinta y seis años, casado, con dos hijos menores de edad, dos hijas, una hermana y un criado; residían en una casa terrena, cubierta de paja situada en Modreiro, que medía fe frente dieciséis varas y doce de fondo; un hórreo, 86 parcelas y un molino harinero situado en A Regada, que molturaba ocho meses al año con agua del río Coterces; todas las partidas eran del directo dominio del hospital del Cebreiro al que pagaba anualmente veinte ferrados y medio de centeno, medio lechón cebado, una gallina y media, dos manojos de yerba seca, todo ello por foro; también abonaba por una parcela, cuatro reales de vellón, que eran los réditos con que se hallaba grabada de un censo rédemible de su principal de ciento diecinueve reales. Así mismo cotizaba ocho maravedis por razón de alcabala, seis manojos de paja; por otras dos fincas abonaba a Domingo Ferreiro, vecino de Modreiro un ferrado de centeno en virtud de adquisición.
Pedro Pérez, de setenta años, casado, cuatro hijos, uno de ellos casado en la vivienda familiar; vivían en una casa terrena, cubierta de paja situada en Foxos, que medía de frente 13 varas y 17 de fondo; otra casa también terrena, cubierta de paja en la misma aldea, que medía de frente 6 varas y 11 de fondo; un hórreo de madera, cubierto de paja en el mismo lugar, que en él habitaba Fernando Villapún; otro hórreo, un molino harinero, que molturaba todo el año, situado en Valdecabana; un jornal de un molino también en Valdecabana, además de 67 parcelas; siendo todo del directo dominio del hospital, al que pagaba anualmente treinta y dos ferrados de centeno, tres ferrados de trigo, seis octavas partes de un carnero y 6 manojos de yerba seca, todo ello por foro; también pagaba por la palloza principal y una parcela, cuatro reales y siete maravedís, por un censo rédemible de ciento cuarenta reales de su principal; abonaba ocho maravedís por alcabala; seis manojos de paja, que eran usados para cubrir la iglesia parroquial y el edificio del priorato.
Pedro Lindoso, de profesión tejedor; de cincuenta y tres años, viudo, tenia dos hijos, uno mayor de edad y el otro menor, dos hijas, una casada en su compañía con un marido mayor de los dieciocho años; moraban en una casa terrena, cubierta de paja, situada en Foxos, que medía de frente 9 varas y de fondo 18; un hórreo y 65 parcelas; todo ello del directo dominio del hospital del Cebreiro, a cuyo padre prior, administrador del mismo pagaba veinticinco ferrados de centeno, un ferrado de trigo, cinco manojos de yerba seca, tres cuartos de un lechón; un tercio de un cordero, seis manojos de yerba seca, todo ello por foro y además también cotizaba dos cuartos por razón de alcabala, tres reales de vellón por los réditos de un censo rédemible de su principal cien reales; a su vez por dos parcelas dineraba a Jerónimo Freijo, vecino de San Juan de Noceda, seis ferrados de centeno en virtud de adquisición.
Pedro López Grabiel, mayor de edad, casado, con un hijo mayor de los dieciocho años y una hija; moraban en una casa terrena, cubierta de paja, situada en Busnullán, que medía de frente 19 varas y de fondo 12; además de 29 parcelas, siendo todo ello del directo dominio del hospital, al que pagaba anualmente cuatro ferrados de centeno; por la palloza dineraba doce reales de vellón con ocho maravedis, de un censo rédemible de setenta y seis reales de su principal; por alcabala ocho maravedís.
Pedro de Fontevedra, de treinta y seis años, con una hija y un tío mayor de los dieciocho años; habitaba una casa terrena, cubierta de paja situada en Modreiro, que medía de frente 17 varas y de fondo 12; otra vivienda de planta baja y piso alto, de 8 varas de frente por 5 de fondo; además de 45 parcelas, siendo todo ello del directo dominio del Hospital de Nuestra Señora del Cebreiro, al que pagaba anualmente dieciocho ferrados y medio de centeno, trece reales y diecisiete maravedís; un manojo de hierba seca, media gallina en pluma, todo ello por foro; además, por otras dos parcelas abonaba la cantidad de dos reales y doce maravedís de réditos un censo rédemible de setenta y ocho reales de su principal; de alcabala ocho maravedís; seis manojos de paja para cubrir la iglesia parroquial y el edificio del priorato monasterio; las dos últimas partidas eran cobradas bajo el concepto de reconocimiento de señorío y vasallaje.
Pedro Santín, tabernero y arriero, de cuarenta años, casado, con cinco hijas; moradores de una casa terrena, cubierta de paja, situada en O Cebreiro, que medía de frente 20 varas y de fondo 13; además de 21 parcelas, siendo todo ello del directo dominio del hospital, a cuyo padre prior, en calidad de administrador del mismo cobraba las rentas, que en éste caso eran anualmente de nueve ferrados de centeno y de seis partes la quinta de otro; un ferrado de trigo y tres libras de tocino, además de diez maravedís por alcabala.
Pedro Carballo Ribera, de profesión maestro de postas, mayor de edad, viudo, con dos hijos, uno ya mayor de edad y el otro menor y una hija; disfrutaban de una casa terrena, cubierta de paja, situada en O Cebreiro, que medía de frente 13 varas y 16 de fondo; otra casa terrena, cubierta de paja, situada en A Lagua de Tablas, que medía de frente 11 varas y 7 de fondo; además de 68 parcelas; siendo todo ello del directo dominio del hospital, al que retribuía anualmente con veinticuatro ferrados y medio de centeno, la décima parte de un ferrado de trigo, la cuarta parte de un lechón cebado a escoger de los mejores que hubiese en la casa; la sexta parte de otro lechón, todo ello en virtud de foro, además de ocho maravedís de alcabala.
Pedro Fontal, vecino de O Temple, en la parroquia de San Juan de Hospital, tenía dentro de la demarcación parroquial de O Cebreiro, un prado de medio ferrado de superficie.
Pedro López, vecino de la feligresía de San Juan de Hospital, tenía dentro de la demarcación parroquial una parcela, cerrada, de tres ferrados de monte.
Pedro Rodríguez, vecino del lugar de Sabugos, feligresía de San Juan de Hospital, tenía doce parcelas, que eran del directo dominio do don Francisco Valcarce, vecino de la entonces villa de Monforte de Lemos, al que pagaba anualmente diez ferrados de centeno en virtud de foro.
Placido Espín, mayor de edad, casado, con un hijo mayor de edad, tres nietos, y dos nietas, habitaban una casa terrena, cubierta de paja, situada en Barxamayor, que medía de frente 9 varas y 11 de fondo; la mitad de un hórreo y 40 parcelas, todo ello del directo dominio del hospital, al que pagaba anualmente veinte ferrados de centeno, medio lechón cebado, una gallina en pluma; veinticuatro maravedís, seis colmos de paja, dos reales y diez maravedís de réditos de un censo rédemible y también pagaba a la fábrica de la iglesia parroquial de primicia media fanega de centeno que eran dos ferrados.
Felipe Arias, de cuarenta y cuatro años, casado, con una hija, tres un hermano y dos hermanas mayores de edad y su madre; residía en una casa terrena, cubierta de paja, situada en el lugar de Foxos, que medía de frente 10 varas y 14 de fondo, un hórreo y 45 parcelas, siendo todo del directo dominio del hospital, al que pagaba anualmente veintitrés ferrados y medio de centeno, dos tercios de otro, medio de la misma especie, un ferrado de trigo, medio lechón cebado, un carnero, una gallina en pluma, cuatro manojos de yerba seca, treinta maravedís de réditos de un censo rédemible, diez maravedís de alcabala, seis manojos de paja.
Pablo Carballo, de cincuenta años, casado, con un hijo también casado en casa, otros tres hijos menores de edad, y dos hijas; habitaban una casa terrena, cubierta de paja, situada en Busnullán, que medía de frente 14 varas y 10 de fondo; además de 27 parcelas, siendo todo ello del directo dominio del hospital al que pagaba anualmente dieciocho ferrados de centeno, por foro; a su vez por la palloza abonaba veintiséis maravedís por los réditos de un censo redimible de veinticinco reales de su principal, de alcabala ocho maravedís y seis manojos de paja.
Rosendo López Raposo, casado, de veintiséis años, con un hijo menor de los dieciocho, un hermano mayor de ellos, su madre y un criado mayor de los dieciocho; moraba en una casa terrena, cubierta de paja, situada en O Cebreiro, que medía de frente 26 varas y de fondo 13; además de 15 parcelas, siendo todo ello, del directo dominio del hospital, al que pagaba cada año cinco reales de vellón por foro; dos parcelas dineraba a Manuel de la Magdalena, vecino de dicha parroquia la sexta parte de un ferrado de trigo anualmente, también por foro.
Silvestre López, de veinticuatro años, casado, vivía en su compañía un hermano menor de edad, tres hermanas y su madre; habitaban una casa terrena, cubierta de paja, situada en Fontevedra, que medía de frente 22 varas y 12 de fondo; además de 38 parcelas, siendo todo del directo dominio del hospital, al que pagaba anualmente nueve ferrados y un sexto de otro de centeno, seis maravedís, todo ello por “razón de parte”, una gallina en pluma por foro; por la palloza cotizaba seis reales de vellón que eran los réditos de un censo de doscientos reales rédemible, por alcabala abonaba ocho maravedís, seis manojos de paja, y por las mismas partidas percibía de antiguo don Pedro Luis de Ulloa, cuarenta y seis ferrados de centeno, dos reales y dos maravedís de vellón, además de la parte de un carnero, todo ello por el concepto de adquisición.
Silvestre de Lamas, de cuarenta y dos años, casado, vivía con él un hermano mayor, de edad, una hermana y dos sobrinos menores; habitaban una casa terrena, cubierta de paja, situada en Barxamayor, que medía de frente 9 varas y 11 de fondo; además de 38 parcelas, siendo todo ello del directo dominio del hospital, al que pagaba anualmente dieciséis ferrados de centeno, medio lechón cebado, seis colmos de paja y veinticuatro maravedís de réditos de un censo rédemible, diez maravedís de alcabala, y además de todo esto por la palloza y una parcela, dineraba a don Pedro Luis de Ulloa, señor de Noceda, dos ferrados de centeno.
Santiago Santín, de cincuenta y seis años, viudo, con dos hijos mayores de los dieciocho, uno de ellos ya casado en casa, una hija, un nieto menor de edad; habitaban una casa terrena, cubierta de paja, situada en Fontevedra, que medía de frente 18 varas y 13,5 de fondo, un hórreo y 47 parcelas, siendo todo ello del directo dominio del hospital, al que pagaba anualmente dos ferrados y un tercio de otro de centeno; la cuarta parte de una gallina en pluma, ello por foro; además por la palloza y una parcela abona seis reales de vellón en calidad de réditos de un censo rédemible de doscientos reales de principal; por la alcabala paga ocho reales, seis manojos de paja para cubrir la iglesia y el hospital; a don Pedro Luis de Ulloa, pagaba por éstas mismas propiedades veintidós ferrados de centeno, las dos terceras partes de un carnero, todo ello por adquisición antigua.
Santiago de Aira, de profesión sastre, mayor de edad, viudo con un hijo casado en su compañía, dos hijos menores de edad, una hija y una nieta; moraban en una casa terrena, cubierta de paja, situada en el lugar de Modreiro, que medía de frente 17 varas y de fondo 12, además de un hórreo y 48 parcelas, siendo todo ello del directo dominio del hospital, al que pagaba anualmente catorce ferrados de centeno, seis reales de vellón, un manojo de yerba seca, la mitad de una gallina en pluma, y la cuarta parte de un carnero, todo ello, por razón de foro; además por la palloza y una parcela abonaba un real y diecisiete maravedís, que eran los réditos que generaba un censo rédemible de cincuenta reales de su principal; la alcabala ascendía a ocho maravedis y así mismo tenía la obligación de entregar todos los años por el mes de septiembre o por la primera quincena de octubre seis colmos de paja de centeno para cubrir la iglesia parroquial y el hospital. A Manuel Díaz, vecino de A Mata, pagaba anualmente ferrado y medio de centeno por adquisición antigua de propiedad.
Santiago López, de cuarenta años, casado, tenia dos hijos menores de edad, una hija, un cuñado mayor de los dieciocho años, a su suegro y un criado menor de edad, vivían en una casa terrena, cubierta de paja, situada en Modreiro, que medía de frente 19 varas y de fondo 10; otra casa de piedra, de planta baja y piso alto, en la misma aldea que medía de frente 3 varas y de fondo otras tantas; otra palloza en la misma aldea, de cuatro varas de frente y las mismas de fondo, además de 35 parcelas, siendo todo ello del directo dominio del hospital al que pagaba diecinueve ferrados de centeno, siete libras de tocino seco, la cuarta parte de un lechón cebado, la cuarta parte de un carnero, también percibía por la vivienda y otra construcción, un real y cuatro maravedís, de réditos de un censo rédemible de treinta y cinco reales de su principal; abonaba diez maravedís de alcabala, seis manojos de paja, estas dos últimas partidas por el concepto de reconocimiento de señorío y vasallaje.
Santiago Liñares, de cincuenta años, casado, dos hijos menores de los dieciocho y dos hijas; habitaban una casa terrena, cubierta de paja situada en Pedrafita, que medía de frente 12 varas y 12 de fondo; un molino harinero de una rueda situado en O Rosal, que molía con agua de la fuente de O Rosal; además de 22 parcelas, siendo todo del directo dominio del hospital, al que pagaba anualmente veinte ferrados de centeno, seis manojos de paja, trece reales y medio de vellón, que eran los réditos de un censo rédemible de cuatrocientos cincuenta reales de la misma moneda con que se hallaba grabada la palloza; de alcabala dineraba ocho maravedís.
Vicente de Liñares, de treinta y cuatro años, casado con un hijo y una hija; vivían en una casa terrena, cubierta de paja, situada en el lugar de Barxamayor, que medía de frente 10 varas y 15 de fondo; un hórreo y 45 parcelas, todo ello del directo dominio del hospital, al que anualmente pagaba quince ferrados de centeno, catorce libras de tocino, las dos terceras parte de un carnero, todo por foro. Por la palloza, abonaba veintiséis maravedís, de réditos de un censo de veinticinco reales de principal; para cubrir la iglesia y el priorato aportaba cada año seis manojos de paja de centeno en rama.
Vicente Fernández, de cuarenta y cuatro años, casado, tenía un hijo menor de los dieciocho; habitaban una casa terrena, cubierta de paja, situada en A Moeda, que medía de frente 14 varas y 12 de fondo, además de 30 parcelas; siendo todo ello del directo dominio del hospital y del directo útil de don Francisco Valcarce, vecino de Monforte de Lemos, al que por subforo abonaba anualmente treinta y dos ferrados de centeno y ocho libras de queso; por la palloza y dos parcelas, tenía que pagar anualmente veintiséis reales y diecisiete maravedís de vellón, que eran los réditos de un censo redimible; la alcabala ascendía a ocho maravedís, y seis manojos de paja para cubrir la iglesia y el priorato.
López Pombo, Luis
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