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Opinión... mod(l)esta, III

jueves, 06 de octubre de 2011
Cuando a un anciano le dicen que manifiesta lo que muchos sienten pero no se atreven a decir parece como que le debería aflorar un “orgullillo”. Pero no es el caso. Hay una realidad: la libertad en España hoy está en grave riesgo de desaparecer; el orden, gracias al Gobierno y a su Constitucional, al borde de la extinción y, en consecuencia al haber sido laminados los conceptos “democracia” y “estado de derecho” o ¿es qué aún hoy dudas a la vista de los desmanes que se están llevando a cabo devolviendo al foro judicial a personas, sin sospecha alguna partidista o legitimando la violencia huelguista?, nos aproximamos, no sé si a Rousseau o a Marcuse y Sartre.

La consecuencia inmediata de tales desafueros es la privación a la ciudadanía de los derechos humanos fundamentales.

Sí, ignorantes y malvados: los derechos humanos que fueron materializados en Virginia, Estados Unidos, el 12 de junio de 1776; los que bajo la enteca denominación de “Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano” que aprobó la Asamblea Nacional Francesa el 26 de agosto de 1789, los que constituyeron la Declaración Universal de los Derechos Humanos adoptada y proclamada por la 183 Asamblea General de la ONU el 10 de diciembre de 1948; esos derechos empezaron a periclitar en sus puras esencias ya en el Convenio de Roma de 4 de noviembre de 1950 para la protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales o en el Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos de 19 de diciembre de 1966, cada día que pasa se convierten en los derechos civiles y políticos de los delincuentes y terroristas en detrimento de los del pueblo soberano.

¡Ah! pero es que la Constitución Española; ¿qué es eso? -proclama en su preámbulo (no es texto legal), la voluntad nacional de “Proteger a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de los derechos humanos…”

Oía hace unos minutos a sesudos comentaristas, esos sabios que comentan, cada uno a su aire, lo que ha ocurrido pero jamás lo que debiera ocurrir, al menos si tuviesen criterio, ocurrir o las precauciones a adoptar en caso de que pudiese ocurrir lo inevitable.

Aquí se cobra por hablar aunque se diga poco o nada útil al oyente.

Uno tiene una veta de jugador. No de ludópata. Pero, respecto a todas las “mentecateces” que se dicen de las también “mentecateces” que anda propalando el alquimista que nunca gobernó España pero sí sabía lo que decíamos todos los españoles, el Beria del Gobierno del “mens captae” monclovita, así como de las conductas socialistas a todo tipo de estamento sobre ETA, nadie prevé lo que va a pasar. No se moja nadie. Al final todos vendrán con el “Ya decía yo”.

Si supiese jugar al Mus, que no sé, lanzaría un órdago a grande, a chica, a pares y a juego o, si jugase al Póker, vicio abandonado una vez que me sirvió para visitar Pasapoga cuando estudiante allá por los cincuenta/sesenta para bailar con la novieta de turno, lanzaría algún farol.

Por ejemplo:
1. Manido y repetido hasta la saciedad: si Rubalcaba y sus comilitones de partido, indignados del 15-M, sindicatos UGT y CCOO, sufren descalabro en las urnas, toman la calle de inmediato.
2. Es previsible que en vísperas de las elecciones, como mínimo, ETA anuncie una nueva tregua trampa condicionada a que BILDU, SORTU, presos, etc. sigan con los tratos preferenciales acordados con el PSOE. En caso contrario, volverán a la lucha armada.
3. Las huelgas, manifestaciones, algaradas, asaltos y demás desmanes apoyados por el PSOE, IU e independentistas, más algún juez y tribunal, harán tabla rasa definitiva de cualquier viso de legalidad, hasta que se convoquen nuevas elecciones como en 1931,1933 y 1936. Memoria histórica.
4. Puede que haya alucinado y trasladada mi imaginación a la Isla de Patmos viviendo un nuevo Apocalipsis. Pero y lo preguntaba hace unos días: ¿habrá elecciones el 20-N?
Espero y deseo que alguien me apague el farol y retornemos al “ordinatio rationis”, al “bonum commune”, al “cognitio rerum”, al respeto a las mayorías, a los principios de libertad, individual y pública, orden, justicia, derechos humanos, equidad y a aprender a hablar erradicando el maldito vicio de la mentira con que se engaña a las masas.

Es decir, en resumen, sustituir el marxismo-leninismo promotor del borreguismo mental y del parasitismo laboral por el trabajo libre y justamente remunerado pero ¡ojo! ¡trabajo! que en esta nación de la holganza parece un insulto a la ciudadanía.

Como decía el poeta peruano: “¿Dónde vio usted tanto primor? – En sueños queridísimo lector”.
Goás Chao, Domingo
Goás Chao, Domingo


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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