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AFGANISTAN: ¿EL VIETNAM DE LA NATO?

martes, 19 de julio de 2011

Van, a fecha de hoy, 96 (esperemos que no sean más) militares del Ejército Español muertos en Afganistán. Ignoro el número de heridos y, salvo dos piernas recientemente amputadas, de dos de ellos, no sé la importancia de las lesiones de los otros, ni el grado de discapacidad que puedan sufrir.
Seguimos sin saber –yo al menos- que pasó con los helicópteros Cougar. Pero me malicio mucho de que no fue el viento el causante de los accidentes y consiguientes decesos. ¿Se sabrá algún día? ¿Se sabrá también la verdad del 11-M? Pero vamos a lo que toca ahora.
USA tuvo necesidad de vengar la fechoría de Al Qaeda del 11-S e invadió IRAK. Con razón o sin ella. Por cierto, ¿cuántos militares españoles murieron en Irak? En una guerra “socialistamente” injusta, razón por la cual humillante y vergonzantemente nos sacó de ella el Gobierno de la mentecatez. Sabemos que resulta políticamente correcto declarar imperdonable la foto de las Azores y el envío de soldados a Irak. Pero es como mínimo tan imperdonable el fraude que se ha hecho al pueblo de identificar el 11-M con aquella guerra y absolutamente indefendible e injustificable la estafa procesal que ha supuesto el juicio por los casi doscientos muertos y dos mil heridos. Todo eso se sabrá y cuando caiga el telón seguirá habiendo talibanes que sigan defendiendo lo indefendible. Cosas de la naturaleza de algunos humanos, no de la naturaleza humana.
Y después de cargarse a Sadam Hussein, los americanos dejan un gobierno títere que se dedica a ahorcar a los gobernantes colegas del tirano de Tikrit pero cuya durabilidad queda en el ábaco de la casualidad.
Los americanos que no aprendieron la lección que el Mariscal Gyap le propinó al General de Castries en Diên Biên Phu, trataron de demostrar lo imposible: dominar al Vietcom y, la guerrilla comunista vietnamita. No es momento de recordar que –a diferencia de lo ocurrido en Pearl Harbour donde el soldado Yanky defendía su patria- a los marines destacados en Vietnam había que drogarlos para que saliesen a combatir pues no entendían ni qué hacían allí ni porqué morían, quedaban lisiados, esquizofrénicos hasta llegar a ser “personas basura” en el propio país.
¿Qué va a ocurrir con los que han quedado disminuidos física o psíquicamente cuando se vayan de Afganistán? ¿Van a constituir otra generación de “gente basura” desahuciada por la sociedad?
Pero trasladémonos a nuestro país: entre un botarate cobarde que prefiere morir a matar, a una separatista, que oculta -forma de negar- que haya una guerra contra los talibanes por lo que no acertamos a entender –debemos ser los torpes- que muera gente en acción violenta: minas, bombas, morteros, en una “misión de paz”.
A los “de entrada OTAN no” les ha entrado una fiebre proatlantista digna del más inane de los mortales. Con aquello de que los americanos se meten en una “guerra legítima”, hay que acompañarlos pero “en misión de paz”.
Esto es lo mismo, o, al menos, parecido, al sabio que conoce el método para acabar con el desempleo y lleva siete años y medio en un gobierno que no hace sino fabricar parados.
Y estas gentes nos gobiernan y el pueblo entona el “amén” más entusiástico.
Pues que estén tranquilos porque, como a ellos –a los que nos gobiernan- no les pasa nada, ojala me equivoque, morirán más soldados bajo bandera española en Afganistán, muchos más americanos, ingleses, etc. y dentro de dos, tres o cuatro años, se irán todos de allí. Karzai el titiritero durará menos de media luna y los talibanes volverán a campar por sus respetos, el Corán y la Ley Sahria serán de obligado cumplimiento y la “civilización” occidental volverá vietnamizada habiendo dejado miles de vidas que han peleado por no sabían qué, ni para qué, ni para defender a quién en una inhóspita y desheredada tierra donde los rusos salieron despendolados y los actuales lo hacen fracasados, derrotados, humillados y denigrados.
Claro que allí donde haya una “misión de paz” en la que mueran “gloriosamente”, aunque sin beneficio o ventaja alguna, soldados españoles, hay gobernantes que se miran el ombligo satisfechos. Orondos por haber contribuido a la “civilización occidental”. ¿Cabe en cabeza humana ser amigo, socio, defensor y colaborador de Castro, Chávez, el Boliviano Morales y demás compañeros asesinos y, por adular al “Zapatero Yanqui” que no nos hace ni el menor caso, embarcarse en democratizar países teocráticos?
Es increíble que se pretenda imponer -y más por la fuerza que por la razón- un sistema democrático en un pueblo sometido a usos y costumbres ancestrales de signo teocrático, fanático, tiránico y, sobre todo, sometido a unas leyes atávicas mucho más próximas a las normas Cainitas del Génesis que a las que predican la igualdad de los seres humanos, la libertad, la vivencia de “una persona un voto”, la división de poderes, la independencia del poder judicial etc., etc., etc.
Y si además añadimos que un país como la actual España donde ni se respeta la unidad patria, ni hay división de poderes, ni la menor independencia del Ministerio Fiscal, ni la mayoría del justiciable y del Tribunal Constitucional, en función de afinidades políticas, ¿qué vamos a enseñar a los que siglos pretéritos calificaríamos de bárbaros?
En el caso español el asunto bordea no sé si decir lo ridículo o lo grotesco: dicen que estamos luchando contra el terrorismo internacional. Pero esos mismos orates son los que legalizan a los terroristas en el propio país; sueltan –amnistías encubiertas- a terroristas antes de cumplir su condena; critican y boicotean a los jueces que intentan poner algo de orden en el gallinero engalanando a servidores públicos que son presuntos delincuentes.
Me temo que Afganistán será el Vietnam de la NATO y BILDU el de España.
Las democracias occidentales, ¿dónde han enterrado aquellos valores que defendieron los Schumann, Adenauer, De Gasperi, Spack, Denis de Rougemont, Salvador de Madariaga, el Dr. Marañón, Ortega, Marías, entre otros?.

Ojala no acaben enterrados en Afganistán y en el País Vasco. Los valores, claro. Aunque por las trazas…. todas las civilizaciones han ido desapareciendo.

Goás Chao, Domingo
Goás Chao, Domingo


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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