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Quisicosas XIV

jueves, 25 de marzo de 2010
DE MINARETES Y CRUCIFIJOS

Hace pocos meses, la Confederación Helvética sometió a referéndum -como mandan los cánones democráticos- un tema aparentemente banal: la autorización o no de construir minaretes en las mezquitas en suelo suizo (unas160).

Por aquellas fechas, el inefable Tribunal Europeo de Derechos Humanos -al que tuve oportunidad de “catar” el año 1980 abriendo paso a los sucesivos letrados españoles que por allí han pasado- decretó que en Italia debían retirarse los crucifijos de los lugares públicos, al parecer, por demanda de un particular que ignoro si era cristiano, islamista, ateo, agnóstico o seguidor de Buda, Confucio o del tibetano Lama. Sí finés o finesa.

El referéndum suizo resulto contrario a la instalación de minaretes, mientras que el TEDAX ordenó retirar los crucifijos.

Para el lector despistado, estamos, en ambos casos, en Europa. Aquella Europa que tardó ochocientos años en expulsar a los musulmanes; que sufrió permanentes ataques de los piratas berberiscos; que tuvo que luchar contra los turcos (Lepanto 1525); los piratas de Argel; aquella Europa que constituyó un continente libre gracias a Constantino; la misma que en la actual Aachen (Aquisgrán) coronó a Carlomagno como Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico; la que descubrió América sí, con la espada, pero también con la cruz; la que propagó por Asia, África y Oceanía el mismo signo como santo y seña de una cultura hoy bimilenaria y que, con abusos, excesos, crímenes, barbaridades y alteraciones constantes de su doctrina, consiguió tras sanas reformas y contrarreformas, que los principios iniciales de igualdad, libertad, justicia y equidad, conformasen una legalidad de respeto, dignidad de las personas, y, en fin, sin distinción alguna por razón de raza, sexo o religión. Hoy todo esto es sorprendente; olvidado o ignorado.

En muy pocas fechas asistimos a las siguientes reacciones: en primer lugar, respecto a los minaretes, el sátrapa beduino que se protege con cuarenta amazonas, vive en carpa ¡ostras con la jaima!, dispone de vidas y haciendas, se hace con el poder cargándose el régimen precedente, al que imaginamos, que, como militar, le habría jurado fidelidad, financió y amparó terroristas y, entre otras andanzas, más desventuras que aventuras, engendró un hijo que, curiosamente -en la muy civilizada Confederación Helvética-, cometió un delito, o varios de maltrato a alguien de su servidumbre por lo que fue detenido y sancionado.

Pues bien, el energúmeno de su padre, que, por cierto, se conoce como el Ghadafi, como primera medida, propuso la desaparición del Estado Suizo de forma que Francia se anexionase los cantones francófonos; Italia el Ticino y Alemania los cantones germanohablantes. Ignoro el destino que el iluminado beduino reservaría al cantón de habla romanche.

Visto el nulo caso que le hicieron, ahora, convirtiéndose en Ayatolah, declara la Guerra Santa, la Jihadd islámica, contra el territorio helvético por haber prohibido la construcción de minaretes en las mezquitas ¡Ay, Reagan, como se te recuerda en algún momento que otro!

Y la impresión que da es que, independientemente de que adoptarán las medidas de prevención oportunas, creo que los sesudos suizos harán como los alemanes con Portugal el año 1939. Cuentan y que me disculpen los amigos lusos si no es cierto, que el más fiel aliado del Reino Unido durante toda la historia, tuvo la feliz ocurrencia, siguiendo la pauta de su aliada la “Pérfida Albión”, de declarar la guerra a la Alemania nazi. Pasaban los días y ante el silencio Germano, un buen día, un diario lisboeta, encabeza su primera página con la siguiente leyenda: “O teutón e cautio, non contesta”.

Pues a mi se me hace que la democrática Confederación no va a responder ni lo más mínimo al dictador libio convertido en defensor de muecines, el tan ateo, aunque haya decidido boicotear las importaciones suizas. ¡A por él barato reloj japonés!

Y respecto a los crucifijos, el gobierno italiano ha recurrido la sentencia del TEDAX y este organismo, tendencioso y sectario, cuyo sentido de la justicia es de lo más sui generis, parece que ha admitido a trámite la reclamación que será analizada por diecisiete hombres justos. A ver si, dentro de un año o así vemos el resultado, acorde con los deseos del Gobierno transalpino para su propio país o haciendo el caldo gordo al Gadafi y demás aliados de esas “civilizaciones”, ¿A qué nos suena eso?
¡Ronald Reagan que estás en los cielos con Gary Cooper!
Goás Chao, Domingo
Goás Chao, Domingo


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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