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Quisicosas (III)

miércoles, 23 de septiembre de 2009
No hace muchos días, desde Hispanoamérica, disfrutando, a cuenta del Erario, supongo, de sus incursiones en lo más “in” de otras civilizaciones, donde su labor misionera debe alcanzar cotas dignas de Francisco de Javier, Dª María Teresa Fernández de la Vega, esa rugosa soltera, secretaria judicial, que a una periodista que se lo preguntó, negó ser lesbiana, respondió a una presentación como hija de alto funcionario franquista, que ella era hija de un represaliado franquista, es decir, que su padre había sido represaliado por el franquismo.

Nada puedo yo decir a título personal pues, aunque soy algo mayor que ella, en edad, que no en arrugas, no recuerdo las andanzas del seguramente probo caballero Sr. Fernández de la Vega.

Pero un amable correo electrónico que me llegó hace días aludiendo al tema, además de a otros, tras de comentar jocosamente cuanta razón tenía Garzón, nuestro famosísimo juez internacional e interespacial en pedir el certificado de defunción de Franco. ¡Gracias a Garzón los españoles -decía el e-mail- hemos podido descubrir que Franco no ha muerto, que sólo estaba en coma!

Y, de súbito, despierta. ¿Quién?... Franco. Y le pregunta a la enfermera que lo atiende:

Oiga Srta.; ¿Quién se halla ahora ocupando la Vicepresidencia del Gobierno de la Nación, sustituyendo a mi querido Arias Navarro?

Pues, responde la enfermera: Teresita Fernández de la Vega.

Franco: ¿Teresita la hija de Wenceslao, el falangista camisa vieja alto cargo del Ministerio de Trabajo y fiel ayudante de Girón, el más falangista de mis ministros?

Enfermera: (titubeante). La misma Excelencia.

A raíz de las declaraciones de la Vicepresidenta acerca de que su padre había sido represaliado por el franquismo, el día 9 de agosto pasado en el diario ABC, compartían hoja dos comentaristas con sendos artículos alusivos al tema: era uno “Los indios guaraníes de la Vice” de D. Antonio Burgos y el otro, “Banderas de nuestros padres” de D. Ignacio Camacho.

El primero, tras aludir a las vacaciones sudamericanas de la Vice y del gran jefe, dice, entre otras cosas: “La parte variable (del veraneo) corre siempre a cargo de Teresa Fernández de la Vega, la hija del represaliado del franquismo al que el ministro Romeo Gorria nombró Delegado Provincial del Trabajo, que represaliado más rarito era este buen señor”.

Y el segundo, entre otras cosas, dice: “Se entiende, pues, que la Vicepresidenta de la Vega, prefiera: resaltar un rasgo objetivo de la biografía de su padre –el de funcionario represaliado por el franquismo- frente a la también objetiva evidencia de su posterior rehabilitación en un cargo público de la dictadura”.

A la vista de lo leído parece claro, de ser cierto lo expuesto, -salvo, claro está, la broma de Franco- que la Sra. de la Vega no dice toda la verdad porque, en el supuesto de que hubiese sido represaliado su padre, lo que no es menos cierto es que, posteriormente fue rehabilitado y asumió cargos oficiales durante el franquismo, lo cual nos lleva a la conclusión de que la Sra. Vicepresidenta, a través de su padre, fue pesebrista del régimen lo cual no le quita ningún derecho a pasarse al socialismo, aquel partido del que dicen que decía Franco: “A esos no los prendemos”.

Cosas veredes…… y oiredes.

Pero si las verdades que cuenta Dª Teresa son como la analizada, para mí su credibilidad queda tan reducida que, mientras no demuestre lo que dice, no será creíble. Le niego la presunción de credibilidad.

Goás Chao, Domingo
Goás Chao, Domingo


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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