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La piedra filosofal

jueves, 09 de julio de 2009
Con ocasión de los exámenes de fin de curso, solicitaron a un nieto mío, en su Colegio, que hiciese un trabajo sobre Martín Luther King y, como es habitual, vino a visitar -hecho que no se produce con la frecuencia que me gustaría- la biblioteca del abuelo y, naturalmente, encontramos material más que suficiente para que el joven pudiera lucirse en su redacción y no caer en el vicio de sacar datos de Internet que es lo que acarrea que la casi totalidad de los trabajos que se presentan hoy por los alumnos, sean todos idénticos.

Nada voy a decir, si lo consultado es en eso que llaman Wikipedia Fiat lux.

No pude por menos que rememorar aquel vil asesinato de un hombre joven al que mataron por que decía que había tenido un sueño: la igualdad de razas (la alianza social). Cuarenta años después, ahí está Barak Hussein Obama.

Venciste Martín Luther King. Descansa en paz.

Por esas fechas, me asaltó una pesadilla, no sé si en sueños o despierto, aunque me temo que fué en esta última situación.

Y la pesadilla consistió en que he llegado a unas conclusiones a las que no me cabe la menor duda que han llegado muchos millones de españoles educados mediante LOGSES y otras aventuras docentes modernas y progresistas, pero se las callan.

Por ello, vayan por delante mis disculpas por llegar a estas conclusiones a mis muchos años y además, con el opacado lustre de aquél “atávico” y “trasnochado” Plan de Estudios de 1938 ideado por el ministro D. Pedro Sainz Rodríguez.

Pues bien; llevo tiempo cavilando (“el hombre kábila”), sobre ese póker de medidas legales que nuestro eminente Presidente del Gobierno a través de su Ministra Aído, ha ido sacando a la palestra nacional desde su traumática arribada al Palacio de la Moncloa el primero y a no sé dónde la segunda. Y no se dónde, porque como soy solo y solitario, aunque no ya en placeres, no precisé de los servicios oficiales ni administrativos de la segunda. No tengo oponente en igualdad.

Tales medidas legales han sido, que yo recuerde, a efectos prácticos, cuatro:

a) Igualdad entre hombre y mujer, como principio y fundamento, que diría el modelo ignaciano;
b) Matrimonio entre homosexuales;
c) Alianza de civilizaciones, y
d) Aborto a la carta, con previsión de próxima “muerte digna”; alias “Eutanasia”.

Si alguien ha estudiado la interconexión entre las cuatro medidas, en los términos que aquí se pretende exponer, vaya por delante que ni en los seis periódicos de papel que leo diariamente, más los cuatro digitales con que deleito mis ocios, ni en ninguna tertulia radiada o televisada, he oído argumentos como los que aquí trataré de exponer, por lo que, desde este momento, si hay algún precursor, mi mayor súplica de perdón porque, lejos de mí, cualquier intención, tanto de plagio, como de defraudar a la SGAE.

Los medidas legales que se han ido produciendo, un poco inconexas en tiempo y con publicidad diferida, se me hizo, desde el primer momento, que respondían a un cuadro macrosociológico a los que nos tiene acostumbrados nuestro querido Presidente, al igual que el macroeconómico, para sacarnos del enfriamiento que padecemos, -en euros- como al macroescolar para lanzar sabios con i+d+i al corazón de Europa; -Bolonia- pero, sobre todo, me encendió la lucecita aquella impresionante manifestación de mujeres que bajo el lema “ista, ista, ista, Zapatero feminista” ocupó calles y plazas de nuestra geografía urbana aunque primasen las ricas hembras místicas, sanas, lozanas y macizas de nuestra raza. Como ven, machista que fue uno. Y quien tuvo, retuvo. Pero somos especie a extinguir, vía natural, vía muerte digna (eutanasia).

Entonces tú (yo), diréis, mastuerzo setentón, cómo llegaste a dónde llegaste. Bueno, con vida sana y buenos alimentos. No, no; a las conclusiones?. Pues probablemente porque fui el único varón español que leyó íntegro el libro “Madera de Zapatero” del ilustre escritor gallego conocido universalmente como “Suso de Toro” autor de otra novela, entre muchas más, titulada “Tic-Tac”, que la censura eclesiástica pudo haber condenado si hubiese creído que Tic-Tac en gallego significaba Tiki-Taka en castellano. Quede claro que el citado autor, a lo mejor, es best-seller o superventas, pero muy leído…. ¡ojalá!.

Naturalmente, pese a que la puntilla o la cuña la saqué de la misma “Madera de Zapatero”, las bases del silogismo vinieron dadas tras profundas y exhaustivas consultas: presocráticos, socráticos, platónicos (el más próximo), epicúreos (caliente, caliente), aristotélicos, tomistas, luteranos, dominicos y jesuitas (Trento y Salamanca), froidianos, aztecas e incas, confucistas, budistas, tibetanos (a los lamas los he excluido para que no se tachen de eróticas las conclusiones), y una frase de un ateo musulmán o islamista como lo era el Coronel Huari Bumedian cuando un día en que discurseó en la ONU –aquella de la que los españoles decíamos tener dos- profetizó: ”invadiremos Europa mediante los vientres de nuestras mujeres”.

Así, entre D. Suso de Toro y el difunto Huari Bumedian, pude cerrar más que el círculo de la cuadratura, el cubo de las cuadraturas circulares. Algo así como Al-Bhiruni o Leonardo da Vinci haciendo inútiles virguerías o discurriendo……¡qué será eso!

Entrando en materia parece indiscutible que la base, la peana, el principio y fundamento de nuestro amado Presidente y de su musa Bibiana, la lacra que hay que erradicar no solo del diccionario de la RAE, sino de la práctica habitual de vida, es la palabra “machismo” y su consiguiente significado y consecuencias. Así lo creo manque ande errado.

Pero, para mí, que, mientras exista cópula entre hombre y mujer, habrá machismo.

La mujer, opino, está en posición peor. Es recipiente y, por ello, recipiendaria y, encima, carga con el producto de su recipiendariez, nueve meses. Y de éllos, parte se los lleva el regante con permiso de paternidad. Esa intromisión fecundante del socio en el baluarte (antes fons vitae) femenino es, sin duda, el acto machista mas repudiable que pueda existir. Y hay que tender a eliminarlo, a suprimirlo, a extirparlo, pero conservando el medio.

¿Cómo?. Pues fomentando, hasta conseguirla, siempre en nuestra sociedad, porque el corazón de Europa está en otras labores, una plena igualdad entre la mujer y el hombre. Y, ¿cómo puede conseguirse tal igualdad?. Pues mediante dos tareas: la primera, lograr, por medio de la Educación para la Ciudadanía, que los españoles(as) seamos, todos y todas, gays, con lo cual, como ya tenemos matrimonios homosexuales, habremos conseguido la total equiparación: los chicos con los chicos y las chicas con las chicas. Al dar y tomar cada uno con su propia especie, no hay machismo ni, por tanto, dominio de sexos. Ambos a dos en igualdad de condiciones (salvo las excepciones que haya impuesto personalmente a algún sujeto o sujeta, la madre naturaleza (v gr la Reina Isabel I de Inglaterra, también conocida como la “Reina Virgen”).

Este año el pregón del orgullo gay en Baleares lo leerán dos niños de seis y catorce años. A la manifestación de Madrid, la Ministra Aido y, dice la prensa, que no lo sé, las dos hijas del Presi.Vamos progresando. Pero, por favor, déjenme seguir alucinando.


Hemos eliminado el machismo pero, ni la “fecundación in vitro”, ni “la adopción”. No nieguen humanidad al, providente Presidente. Niños, para educarlos ciudadanamente, habrá siempre. ¿Dónde iría sino nuestro sistema de pensiones?. Y aunque el sabio Zapatero no lo supiese, la frase de Bumedian sigue ahí y los resultados, como escombro. Inundaremos de niños islámicos vuestra sociedad. ¿Dónde iba a estar sino nuestra amada Alianza de Civilizaciones?. Entre los moritos hispanos y los subsaharianos que adopta económicamente la Vice Fernández de la Vega conseguiremos una sociedad más multiracial que la de OBAMA y tendremos a España como expresión del mundo mundial del orgullo gay. Y además comiendo caviar.

Pero, ¿y el aborto?

El aborto, en mi opinión, debe considerarse como un proceso de transición, una actividad encaminada a evitar gastos sociales, Pero es un tema puntual porque, una vez conseguidos los objetivos de tener una igualdad de sexos con el destierro del machismo, una vez obtenida la mayoría de uniones homosexuales (horizonte próximo, aunque actualmente se cifran en unas 12.000 en el total de la población); no habrá abortos, pues los niños/as adoptados o habidos en vientres de alquiler, no acceden a tan sanitario método y las islamistas no abortan porque se lo impide su Ayatollah.

Un pequeño problema, están estudiando, me imagino, en las cúspides científicas, gubernamentales; -entre otras, las que abogan por cegar la energía nuclear o las que aseguran la inmediata recuperación del empleo y de la economía, gastando el doble de lo que ingresan- y es que los socios civilizados de la alianza de las idem, ahorcan a los gays por lo que en los Países Islámicos, como dice el recientemente elegido democráticamente Presidente de Irán, no queda ninguno. Están erradicados como la malaria y el tifus en Cuba desde 1898. Será muy interesante saber como se podría solucionar.

Y el otro pequeño problema consiste en que, consecuencia inmediata de lo anterior, como no hay gays en los Países aliados civilizados, hay polígamos, es decir individuos que cohabitan con varias mujeres –que son sus esposas- y además de tener muchos hijos, son religiosos, no laicos ni laicistas y, en cuanto recuperen Al Andalus, gracias a la Alianza, el panorama paradisiaco que parece prever nuestro líder, se puede alterar, pero entonces en lugar de decir ¡Dios mío!, se dirá ¡Alá al Bahr!. Y cuidadito con blasfemar ni tomar de coña la cosa porque viene la factura en forma de FATWA.

Eso sí, para morir dignamente, pero de modo laico, se importarán galenos norcoreanos, chinos o de Hamas, los cuales, a la hora de aliviar las cargas sociales del País, en lugar del juramento hipocrático, harán el juramento estilo Mao o el de aniquilar al hebreo en Al Andalus.

Así pues, de modo sucinto, al igual que los demás ciclos que afectan al ser humano o al vivo, es decir al preeutanasico, procederemos a eliminar la coyunda; a igualar a los seres humanos por razón de sexo –como tarea previa a la de asexuarlos –profesión en auge- como a los capones de Villalba-; a permitirles alquilar vientres, adoptar chinitas (sólo los gays) o, en casos excepcionales (nueva clase, adictos al régimen), previa solicitud y permiso consiguiente, fecundación in vitro. Prohibición del aborto a las islamistas. Recepción de 16 millones de inmigrantes para repoblar los campos de Al Andalus. Aliarse civilizadamente con magrebíes, subsaharianos y demás mahometanos, animistas, practicantes del vudú y otras hechicerías, para borrar de una vez por todas la ancestral, atrabiliaria, cavernaria y antiprogre cultura greco-romano-cristiana de antediluvianos progenitores de algún gobernante actual, que nos han traído estas desgracias. Y al que píe, una ligera dosis de eutanasia a partir de los setenta años en castigo para que no perciban pensión.

Una sugerencia para el supuesto de coexistencia entre gays y sus enemigos islamistas: como los primeros serán ecologistas en su inmensa mayoría, internarlos en ghetos o gulags en las extensiones donde se cierren centrales nucleares y a los polígamos, en los áridos campos hispanos para que no echen de menos sus Sahel, Sáhara etc. Y ¿las ciudades?. Entregárselas a la escuela del Arquitecto Sr. Mangada para que las ordene al haber desaparecido los pijos que viven en las poblaciones de la carretera de la Coruña, previendo alojar a los hispano-parlantes que puedan escapar de Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Argentina, etc. Y, para ahorrar, construir Villas Miseria.

Hace décadas, por hechos menores que los relatados y tremendamente positivos: elevarse un altar a la virtud, el crimen desterrado por doquier; valor en la mujer y sensatez en la juventud, concluía la poetisa inca: -Pero ¿dónde vió usted tanto primor?. Y la respuesta era: En sueños queridísimo lector.

Actualmente asistimos a hechos ciertos y probados por lo que los de a pié no soñamos. El temor de algunos es que, alguien, haya tenido un sueño y ese sueño se amolde más o menos a lo que nos inventamos y así a la chita callando, se consolide o consume la reedición de Al Andalus, sin naciones, ni nacionalidades, ni autonomías, ni ayuntamientos, ni parlamentos, ni más leche que la de cabra y desnatada.

Algunos preferimos o el clásico ¡Virgencita que me quede como estoy! ó ¡Sefarad!

Buen verano. Shalom
Goás Chao, Domingo
Goás Chao, Domingo


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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