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Elecciones autonómicas

miércoles, 04 de febrero de 2009

En este Estado Autonómico, más Confederal que otra cosa, desafiando, de nuevo, los Idus de marzo, comienza el Carrusell de elecciones encaminadas a nominar a los representantes del pueblo, esta vez en dos nacionalidades cuyo único acento diferenciador estriba en el idioma de ambos, de origen caucásico, parece ser, el de una y de origen latino, el de la otra.

El País Vasco, Euskadi, Euskalherria, no se bien, va a elegir entre, ¡como no! los nacionalistas-secesionistas en sus diversas facciones y el Grupo socialista de… (PSE) de donde saldrá un Lehendakari.

Y nuestra Galicia, Galiza o Fogar de Breogan en la que el trabajo electoral se ciñe al dos contra uno o viceversa para elegir a un Presidente de la Xunta a través de sus diputados, anda volcada en la elección de sus candidatos. Si lees las previsiones, todo va a seguir igual, en cuanto al Gobierno de la Autonomía, a salvo un puñado de votos más o menos favorecedores a uno u otro de los tres partidos fuertes en liza.

Estas encuestas pueden significar varias cosas, por ejemplo:

a) Que los votantes habituales de cada partido están satisfechos de cómo los atiende y trata su respectivo partido votado.

b) Que los votantes de cada partido tengan una seria esperanza de que, en el futuro, su partido les dé aún más de lo que les ha dado hasta ahora, es decir, creen que van a mejorar las prestaciones en el futuro. Que va a llegar lo que nunca llegó, que va a venir lo que nunca vino y que la situación va a mejorar la actual, aunque luego la empeore.

c) Que muchos votantes, de todos los partidos, más los de unos que los de otros, decidan votar en blanco o abstenerse porque ya no se fían de nadie, en cuyo caso, las elecciones quedarían en manos del voto cautivo, es decir, del que aquellos votantes que, con sus votos, recompensan las prebendas recibidas de sus amos manteniéndolos en el poder para seguir disfrutando, los votantes, de los favores que reciben del votado: Ciertamente, a éllos, insensiblemente, se unirán algunos del partido del Ns/Nc y, a ver qué decide toda la simiente de Tercera Generación recopilada por los candidatos, extramuros de Galicia.

Los que no podemos votar somos los gallegos exiliados mas o menos voluntariamente porque estamos empadronados en otras Autonomías aunque tengamos intereses profundos en Galicia. Y parodiando al viejo Sr. Roca cuando pegaba en el portal de su Bar aquel croquis de la Vuelta a España que discurría por un tercio solo de la Península: ¡A esto le llaman vuelta a España!, nosotros diremos ¡A esto le llaman Democracia!

Aquí, faltaría menos, lo único que no vamos a hacer es proselitismo. No vamos a aconsejar a nadie lo que creemos que debe votar. Porque el voto responde a una decisión anímica, cerebral o cardíaca, propias y que estimamos, como exclusivas de cada persona, objeto de su intimidad personal. Somos liberales, de ese partido a donde mandó hace poco el Sr. Rajoy a alguien para que no estuviese en el P.P. Los que nunca estuvimos en ese partido no nos damos por aludidos porque seguimos nuestra línea independiente en búsqueda de la verdad que nos hace libres.

Por tanto, tras estas ideas generales, vamos a dedicar los futuros capítulos a tres temas fundamentales, a nuestro juicio. Tales son: la economía, la enseñanza, y la salud social.

Cuando comienza la campaña electoral, una vez más, empiezan los políticos a dar mítines donde, aparte de prometer lo incumplible, se pasan las horas poniendo a caer de un burro al contrario, enemigo o adversario.

Aunque ellos, en su melopea de poder, no se dan cuenta, es donde muestran más diáfana, nítidamente, sus carencias. No vamos a citar nombres pero oír a determinados sujetos que dan la impresión de no saber hacer la O con un canuto ni haber leído la cabecera de un periódico y aspirar a entronizarse en el poder porque han aprendido cual loro o papagayo cuatro expresiones altisonantes, es patético. Pero tienen audiencia, clientes y votos. Gracias a ello, tienen poder, dinero y desfachatez. Pero les votan. Juegan con que nadie se acuerda de lo que prometieron hace cuatro años y, naturalmente, no cumplieron. Pero les siguen votando. Le piden al pueblo fé y confianza a sabiendas de que van a defraudarlos. Pero les siguen votando. La conclusión, si el silogismo es cierto, no coloca al votante en muy buena posición.

Es muy común en la prensa actual leer que los gobernantes nos toman por tontos a los gobernados o votantes. Y desgraciadamente, algo de cierto hay en ello. Pero, votante, es lo que hay y es lo que damos de sí a la hora de ir a la urna. Piense, medite y en consecuencia, vote. ¡Qué sea para bien!. ¡Ah! No olvide que si Vd., votante, comete un error en la vida, puede pagar con la cárcel, económica, socialmente. El político sólo tiene, salvo flagrante delito, responsabilidad política por sus errores. Errores que perjudican, al menos potencialmente, a la Comunidad. Pero sólo responsabilidad política que se zanja con una dimisión ¡me extraña!, o un no volver a presentarse. Luego tiene cancha para seguir colocado. Ese es el grato sino de un político que ni suspende pagos, ni sufre concursos de acreedores.

Decía un ex Presidente del Gobierno de España a unos niños, que Héctor era un personaje bíblico, cuando en realidad era el antagonista de Ulises en La Odisea, lo que significa que había oído campanas… y, remató su visita y alocución con un “Yo tampoco fui siempre sabio”, o parecido. Pues hoy no sé cuanto cobra por cada conferencia que pronuncia y ha sido nombrado algo así como Presidente de un Comité de Sabios Europeos, de Creador de Ideas.

El Sr. Al Gore, Vicepresidente americano con Clinton, se está forrando con el cambio climático. Premio Nobel. Premio Príncipe de Asturias. Pero él personalmente, parece que tiene una mina de cinz que contamina de modo escandaloso y su propia mansión parece que gasta más energía que varias manzanas de vecinos juntas.

Ejemplos de personas que, si no hubiesen sido políticos, no hubiesen sido nada destacado en la vida. Como sigamos así, en el futuro, la Educación para la Ciudadanía va a ser la Biblia, comparada con los exégetas e intelectuales que están hoy dedicados a la política enardeciéndonos con su oratoria florida y, sobre todo, con las ideas que vierten. ¿Recuerdan aquello de la diarrea de ideas?



Hasta pronto.
Goás Chao, Domingo
Goás Chao, Domingo


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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