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Notas Preelectorales (3)

martes, 04 de marzo de 2008
FE, ESPERANZA Y CARIDAD

FE

Fe, según los clásicos Astete y Ripalda, era creer lo que no vimos.

Prescindiendo, aquí e incidentalmente, de su concepto de virtud teologal, la conceptúa ESPASA, con los siguientes significados.
a) Buen concepto y confianza que se tiene de una persona o cosa.
b) Creencia que se dá a las cosas por la autoridad del que las dice o por la fama pública.
c) Palabra que se dá o promesa que se hace a uno con cierta solemnidad o publicidad
d) Seguridad, aseveración de que una cosa es cierta
e) Confianza que inspiran los establecimientos en que interviene la autoridad pública.
f) De todo lo anterior el concepto que ofrece de la fe es: adhesión del entendimiento a una verdad por la autoridad de un testimonio.
Para María Moliner, “es la creencia en algo sin necesidad de que esté confirmado por la experiencia o la razón propias”
El diccionario de la RAE entre otras acepciones la identifica como: “Conjunto de creencias de alguien, de un grupo o de una multitud de personas”

A que viene tanto preámbulo?

Pues sencillamente, porque cuando la Nación, El Estado, el Reino de España, se halla en vísperas de elecciones, uno tiene necesidad de creer en alguien para poder votarle.

La primera mirada parece necesario dirigirla a quien gobierna a fin de analizar si la gobernación efectuada ha sido satisfactoria o insatisfactoria. Todo ello dentro del campo de la opinión porque no nos cansaremos de insistir que no se puede juzgar a nadie porque nunca se tiene un conocimiento tan profundo de alguien que permita emitir un juicio de valor.

La curiosidad me movió a tratar de conocer, de saber, quién era alguien que llegó a gobernar sin experiencia alguna de Gobierno. Para ello, he deglutido varias publicaciones alusivas al Presidente del Gobierno. Incluida, como no, la empalagosa “Madera de Zapatero” del inefable mentor Don Suso de Toro. Nuestro Presidente del Gobierno, según acreditan sus hagiógrafos nunca ha sido Concejal, ni Alcalde, por tanto, ni Diputado Provincial o Presidente de Diputación, ni había desempeñado cargo público alguno ni tampoco funcionarial. Dicen que daba algunas clases de Derecho Constitucional en la Universidad de León. No he encontrado publicación alguna a él atribuible. Parece que, durante muchos años fue Diputado silente y sedente en el Congreso. Es decir, en conclusión, que hizo su aprendizaje del cargo presidencial ejerciéndolo.

Veamos: si el Sr. Presidente del Gobierno dió clases alguna vez de Derecho Constitucional, parece obvio pensar en que alguna vez había estudiado la asignatura, la había aprobado y tendría un título universitario que le habilitaría para el referido cometido. En una palabra, tendría una preparación y una habilitación previas al cometido de referencia.

Pero si su preparación para dirigir y presidir el Gobierno de su País consistió en ser un diputado silente y sedente sin ni siquiera experiencia hemicíclica ni de tribuna y, a lo sumo, escasa mitinera, es obvio y concluyente que cuán difícil se debe hacer el desempeñar un cargo de tamaña responsabilidad sin experiencia ni conocimientos al respecto.

Y así, aunque la tarea de Gobierno hubiese sido colegiada y la Presidencia fuese la de un primum inter pares, circunstancia que no se dá en nuestra organización administrativa, para dirigir una orquesta es imprescindible conocer la partitura; los maestros intérpretes y ensayar el concierto.

Nosotros, el pueblo, hemos vivido, desde el primer día del mandato del Sr. Presidente del Gobierno convencidos, algunos por lo menos, de que la idea que nos quería transmitir era la de que “haz lo que yo digo pero no hagas lo que yo hago”. Un acto de fé. Nos pedía un acto de fé.

Nosotros, el pueblo, algunos, hemos visto, oído y palpado (valga la metáfora), como lo que oíamos era permanentemente contradicho con los hechos. Que había más libertad. Pues la realidad es que los hechos demostraban un sentimiento liberticida. Que había un gran talante. Pues media España con talento, se sentía discriminada. Que se deseaba la paz. No entendemos qué paz porque aquí no había ninguna guerra. Que algunos terroristas convictos o presuntos eran hombres de paz... hoy están presos. Que en España funcionaba el bilingüismo a la perfección. Bueno, si por España se entiende lo que queda excluidas las nacionalidades históricas. Pero tampoco era verdad porque, salvo en Asturias el bable, en Andalucía el andalú, y ahora en Cantabria (no sé si el cántabro), solo se debía hablar un idioma que es precisamente aquel al que, casualmente, se refiere el art. 3 de la Constitución como el que tienen el deber de conocer todos los españoles y el derecho a usarlo. Y, para qué seguir. Desde que se manifestaron algunos miembros del Gobierno como “rojos”, ya se nos cayó el burka que nos ocultaba la mente, la facultad de interpretar.

Resulta que, al parecer, los declarantes, son descendientes intelectuales de aquel hombre sabio que aseguraba que la mentira era un arma revolucionaria. El mismo que a nuestro Fernando de los Rios, respondiendo a su pregunta sobre la libertad, le respondió “Libertad para qué”. Aunque no me cabe duda que saben a quien me estoy refiriendo, les recordaré que era el camarada Lenin.

Como en el Staff gubernamental hay, según creemos, algunos ex-discípulos del referido dirigente soviético-burgués, imaginamos que tendrán sesudas charlas y seminarios en los que se profundice en los citados principios que concluyan en consecuencias tales como educar para la ciudadanía o para instruir e iniciar a los niños en el sexo o para legalizar el aborto y la eutanasia.

Dentro de esos y otros principios básicos a desarrollar en la legislatura siguiente quizá surja el de señalar como primera lección de la asignatura “educación para la ciudadania”: que la misma aconseje “atacar, amenazar e impedir cualquier actividad pública en instituciones públicas de alguna persona o candidato representativo de la oposición”. Temblamos imaginando cómo será la lección quinta.

Que sean descendientes intelectuales de la fracasada experiencia social-comunista, no justifica tanto error, ni tanta mentira, ni menos aún, buscar la adulación del modo tan descarado como supone ese panfleto llamado “Madera de Zapatero” o el libro disculpa-justificación que supone “Zapatero el Rojo”, sin que me apoye en varios libros críticos de la persona y obra del Presidente del Gobierno que obviaré citar por razones de publicidad.

Hoy acabo de presenciar el primer debate televisado que han sostenido el Presidente del Gobierno y el Candidato del Partido Popular. No hago encuestas ni valores porque no me convencen ninguno de los dos.

Por eso estimo que, respecto a ustedes, tengo fe púnica derivada de su falta de sinceridad en las promesas imitando a los cartagineses (púnicos) que violaban con facilidad los tratados.

Quede claro que he admirado siempre a D. Julian Besteiro por citar un ejemplo de hombría, honradez y honestidad y hoy conocemos a personas ejemplares que piensan y sienten en socialista. ¿Les suena el apellido Redondo? Pero su equipo no está en la línea de los mencionados y, quizá por incultura algunos, pero por causas non sanctas otros no ofrecen garantías de defensa de los principios honeste vivere, alterum non laedere, suum cuique tribuere.

Pero hay algo mas. Su laicismo, su agnosticismo, su fobia a la cultura judeo-cristiana no es consecuencia exclusiva de su ideologia “roja”. Eso es una cortina de humo populachera para contentar a la tropa que aún levanta el puño izquierdo, canta el himno de la tercera internacional y se autodenominan “parias de la tierra”.

La realidad de su ideología iconoclasta deriva de los principios masones de ese Gobierno que, autores citan, está engordado ministerialmente en adictos a la secta. No es explicable, por qué razón omiten que son masones cuando presumen de rojos.

Va a ser lo mismo. Porque un partido agnóstico, ateo, laicista, iconoclasta, y maniqueo como el suyo, tiene el mayor número de feligreses que religión alguna pudiera soñar. Creyentes que lo votan con fé sistemática, con la “fe del carbonero”. Su clientela ejercita cuando se lo piden, verdaderos ACTOS DE FE. Es pues el P.S.O.E. el partido en el que realmente se ejerce la virtud teologal de la Fe. El voto talibán.


ESPERANZA

El término esperanza, virtud teologal por la que esperamos en Dios con firmeza que nos dará los bienes que nos ha prometido, admite, según el ESPASA, otras diversas acepciones, a saber:

1) Lisonjease con poco o ningún fundamento de conseguir lo que se desea o pretende.
2) Vivir de ilusiones, de quimeras, de dorados sueños.
3) Darle a entender a alguien que puede esperar el logro de lo que anhela, solicita o apetece.
4) Corresponder el efecto o suceso a lo que se esperaba.
5) Confianza de lograr alguna cosa.

Define el término María Moliner, como “confianza en que ocurra o en conseguir cierta cosa que se desea”, o bien, como “conformarse con la esperanza de que va a ocurrir lo que se desea o pretende”

El diccionario de la R.A.E. define la esperanza, entre otras acepciones como: “Esperar, Con poco fundamento, que se conseguirá lo deseado o pretendido”

Finalmente, Esperanza es el nombre de la Presidenta de la Comunidad de Madrid.

La esperanza, a diferencia de la fé y de la caridad, tiene una iconografía muy bien definida pues se la representa en forma de bella matrona, apoyándose en un áncora, coronada de tempranas flores, con un ramillete de éllas en la mano y vestida de verde, color del campo y como presagio de abundantes cosechas. (Confer Espasa T22 Pag. 181). Mitológicamente se identificó como divinidad alegórica, hermana del sueño y de la muerte, que se quedó sola en el fondo de la caja de Pandora.

Cuando se celebran las últimas elecciones autonómicas y municipales, tanto el Alcalde de Madrid como la Presidenta de la Comunidad también madrileña, presentaron un amplio programa de futuros avalados por las realizaciones ya efectuadas, que los condujeron a la revalidación de sus candidaturas, por mayoría absoluta.

Las dislocaciones entre ambos personajes, disimulados con los ósculos de una paz ficticia, adquirieron su máxima tensión al efectuarse el nombramiento de la candidatura a la presidencia local del PP madrileño. La candidatura de la Presidenta, arrasó sobre el candidato tapado del Alcalde.

Madrid, Capital del Reino de España, según la Constitución, Comunidad de un gran despliegue económico pese a estar castigada por el gobierno socialista, pujante, abierta y consolidada como feudo centro-derecha-liberal, aún sigue para ciertas cuestiones, creyéndose el ombligo del mundo, es decir, del Reino. Capital y ombligo del Reino.

El Partido Popular, herencia de D. José María Aznar, proponente único del actual candidato a la Presidencia del Gobierno, y no sé si impuestos, recomendados, aconsejados, o simplemente adoptados por el actual candidato, mantiene en sus cuadros de dirección a un notable contingente de apellidos más o menos ilustres del aznarismo.

Cuando un peatón analiza que al Ministro del Interior de un Gobierno al que, en vísperas electorales, le vuelan más de doscientos ciudadanos en un atentado, quien quiera que lo haya ideado, y lo pillan en bragas –perdón por la expresión-, es decir, que no tiene ni la mas remota idea de porqué ha ocurrido tal hecho, ni quien ha sido el autor, vé cómo lo colocan de Secretario General del Partido; ¡se le pone una cara de haba al peatón!. Pero le recuerda que al Ministro de Gobernación del Gobierno del Almirante Carrero Blanco, al ser elevado a la cúpula de la Iglesia de Serrano, 104, ¡premio!, se le nombró Presidente del Gobierno.

Como no es cosa de dar nombres que están en la mente de todos, ¿Cómo es posible que el candidato del P.P. tenga un staff plagado de ilustres apellidos tan antiguos como el Presidente Fundador?.

Todo ello explica que, ante un Gobierno inane, no haya un desequilibrio notable en las encuestas. Las elecciones las entregará el PP al PSOE Gratis et sine amore.

El colmo de los errores, se ha protagonizado, en época reciente, en la Capital del Reino.

Tanto Presidenta de la Comunidad como Alcalde de la Capital, como apuntábamos, ganaron unas elecciones en base a unas realizaciones fecundas y a un programa de mayores y mejores logros de futuro.

El alcalde había sido Secretario General del partido con el Presidente Fundador mientras que la Presidenta, había sido Ministra, Presidenta del Senado, etc…

Ahora, el Alcalde dice querer ir en las listas del P.P. al Congreso de los Diputados. El Alcalde, según se dice, quiere desbancar al actual Candidato, para postularse él como tal. El Alcalde puede optar a ser Diputado sin dejar de ser Alcalde, es decir, puede compatibilizar los dos empleos.

La Presidenta, al parecer, había manifestado hallarse satisfecha con su cargo actual. No ambicionaría otras sinecuras. La Presidenta no puede figurar en las listas las Congreso de los Diputados, sin previamente dimitir, es decir, abandonar la Presidencia de la Comunidad.

Según las hemerotecas, la Presidenta reunida con su marido o con ella misma, oída la pretensión del Alcalde, acuerda ir a la política nacional; retornar a los antiguos campos de batalla; y, en el momento en que se está dilucidando si el Alcalde va a ir o no en las listas, élla, la Presidenta, manifiesta al Candidato que también quiere concurrir. La solución salomónica ya conocida: Ambos a dos se quedan como estaban.

A uno le viene a la mente aquello de que: “que me quede tuerto si el aquel se queda ciego”

Para un curioso de la situación real del Estado, si se mueve un poco entre bambalinas periféricas -porque las elecciones no se ganan en Madrid sino en 50 Provincias y dos Ciudades Autónomas-, se dá cuenta del por qué la imagen del candidato del P.P. es más bien floja. Se da cuenta de que el Alcalde de Madrid es muy apreciado y, excepto para la Presidenta de la Comunidad y la Cadena Cope, tiene mejor imagen que el candidato y arrastra muchas simpatías y afectos que, al fin, pueden ser, sino decisivas, si muy influyentes en la votación final.

Es impensable que se fuese a sustituir la candidatura en fechas inmediatas a las elecciones pero la inclusión en las listas del P.P. por Madrid de su Alcalde le supondría un gran número de votos no solo en la Provincia sino en la periferia y en el resto del Estado. El Alcalde de Madrid, fuera de Madrid dá votos. La Presidenta de la Comunidad de Madrid, fuera de Madrid, ni uno.

Y no los dá porque los votantes del P.P: no entienden la presencia en la dirección del partido de esas joyas no recicladas y la Sra. Presidenta de la Comunidad de Madrid, muy querida, respetada y adulada en la Provincia, fuera de Madrid es una Sra. que habla muy bien el inglés. Sin más.

Entonces, el P.P. aglutina el voto de la esperanza. Los dirigentes esperan ganar. Los que lo son. Otros esperan que no ganen los primeros para iniciar el relevo. Los hay que esperan que gane el P.S.O.E. porque, alegan, tal como va el País, en picado, que se estrellen ellos porque no pueden afrontar cuatro años. Los hay que esperan que ni Doña Esperanza ni Don Alberto se vuelvan a presentar como candidatos a Comunidad y Ayuntamiento porque vista su conducta de despejo del campo y a lo que dicho cargo representa, no les volverán a votar.

Así, pues, mientras el voto “rojo” es de fé ciega, el voto naranja o del partido de la gaviota es un voto de esperanza. Pero de una esperanza que no desespera de ganar, no estas, sino las próximas elecciones. Cuando ejerza de camaleón, cuando los egoísmos enfríen y cuando, a lo mejor lo consiguen, acaben de deshojar la margarita de si son centro-derecha-reformista-liberal o nada de eso.

Y a ver si aprenden que, la izquierda, los rojos, ganan siempre las elecciones, O en las urnas o en la calle. Así que aquella frase que se achacaba al Presidente Fundador: “La calle es mía” ha sido hecha realidad por los zurdos.

A pesar de Dª Esperanza, a mantener la esperanza.


CARIDAD

Vamos a considerar esta expresión como sentimiento que impulsa a auxiliar a quien lo necesita.

El Diccionario de la R.A.E. dá como acepción posible la de “actitud solidaria con el sufrimiento ajeno”

En el budismo es considerada la caridad como la mayor de las virtudes. El budismo la personifica y la representa con gran número de cabezas superpuestas que miran a los cuatro lados y con múltiples manos simbolizando que a todos mira y a todos atiende al cumplir su elevada misión.

Entendemos que el dolor y sufrimiento de aquéllas personas que al plantearse a quien votar, es decir, aquellos de los que hablábamos como los del voto fundado, estuviesen con una incertidumbre hamletiana ante la disyuntiva que le proponen los dos grandes partidos.

El partido en el poder amparado a última hora por aquel Presidente del Gobierno del GAL, FILESA, BOE, CRUZ ROJA, etc, que decía a los jóvenes que “él no siempre había sido sabio”, que “Héctor, el personaje Homérico de la Iliada había sido un personaje bíblico”, que dice que el Candidato de la Oposición no puede insultar al Presidente del Gobierno y por tal motivo le llama “Imbecil”, es el modelo acabado para ser votado por sus “fan(s)áticos” por lo que le llamemos el voto de la Fé, de los creyentes a macha martillo, de los que si no ganan en las urnas, tomarán la calle para seguir gobernando o mangoneando, ya directamente con huestes propias o de alquiler.

El partido de la oposición, blando, flácido, con un peso insoportable a sus espaldas: el que le proporcionan los santones sin ideas ni criterios para una pugna que solo una mayoría absoluta puede resolver. Un partido que carece de señas de identidad. Se proclama de centro reformista pero prima el concepto derecha y hay quien se autotitula como liberal. Vive en el si es, no es y por ello no encandila. ¿Cómo es posible, si no, que ante el desgobierno que asola al Estado, todavía a nivel encuesta, va por detrás del partido en el poder en porcentaje de votos?

Quizá por todo lo anterior, en plan caritativo, han aparecido dos luciérnagas en el horizonte político español: Ciudadans y UPD.

Sus programas, semejantes, son seductores: se niegan a pactar con nacionalistas; manifiestan españolismo como es debido; son constitucionalistas… líneas maestras. Pero, como ocurre con la caridad, aparte de que la bien entendida comienza por uno mismo, esta virtud genera desconfianza. Está implicada en la “gallega” expresión: “estes ou algo me fixeron ou algo me queren facer”. Para uno, en líneas generales, las ofertas tienen voluptuosidad, son tentadoras. Pero, como todo en la vida, tienen sus problemillas. Los Citadans han centrado sus actividades en Cataluña y aunque hayan sentado reales en Madrid, no han aceptado, al parecer, su alianza con el Partido de Dª Rosa Díez, o éstos con aquéllos. Los de U.P.D. acuden, cual bálsamo democrático a todas las circunscripciones nacionales de voto.

¡Lástima no poder votarles a los dos!

Pero, dada la premura con que se ha fundado U.P.D., habrá que abrir un periodo de reflexión y profundización en los Estatutos y programa del partido para conocer bien donde están y a donde quieren ir.

De todas formas, los que nos sentimos libres, hemos encontrado en estos dos partidos un hálito de aromas de libertad, aire fresco y alegría por lo que les deseamos grandes éxitos, juntos o separados y, sobre todo les agradecemos la caridad de haberse atrevido a salir al ruedo ibérico a lidiar la piel de toro y a que podamos oír expresiones para muchos obsoletas como ESPAÑA, LIBERTAD, DEMOCRACIA. Salud, suerte y libertad. Gracias caritativos.
Goás Chao, Domingo
Goás Chao, Domingo


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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