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Notas Preelectorales (2)

jueves, 28 de febrero de 2008
El Presidente del Gobierno, única autoridad hábil para decidirlo, ha acordado que, allá por el nueve de marzo, si el tiempo lo permite y no aparece causa que lo demore, ¡ojalá no!, nos encontraremos, a lo mejor, a mucha gente, a la que no vemos habitualmente, con dos sobres en la mano: uno de color blanco que encierra, o a lo peor no, una papeleta donde se hallan impresos unos cuantos nombres, cuyo número oscila según la Provincia de que se trate, pertenecientes todos ellos a un mismo partido político. Puede que esa papeleta vaya en blanco, contenga alguna frase equívoca o tache o elimine a alguno de los nominados como candidatos a Diputados. Es decir: ese sobre blanco puede contener un voto válido, en blanco o nulo. Y el otro sobre de color salmón debe encerrar una papeletona grandona donde cada partido político ha impuesto su o sus candidatos para que los sufridos votantes marquen hasta tres de todos ellos, aunque sean, aquí, de diferentes partidos.

Vamos a elegir a los Congresistas y Senadores que los partidos políticos han decidido, según los criterios mas sofisticados, complejos y aparentemente inexplicables, salvo en territorios de presunta emancipación, en los que tienen buen cuidado los partidos nacionales de colocar candidatos autóctonos. Pero por lo visto hasta la fecha, en territorios no forales o aforados, se lleva a un abulense a Levante, a un cántabro a Cádiz, a una madrileña a Valencia…. Una perfecta coherencia entre el candidato y la circunscripción.

Los nacionalistas, sin duda, se apuntan como no podía ser menos, a los de lengua no española aunque no sean autóctonos.

Me he estado refiriendo al P.S.O.E. y al P.P. los que, tras grandes jeroglíficos, han parido la suma de las listas. Pero apuesto a que en Galicia, País Vasco y Cataluña serán gallegos, vascos y catalanes como los nacionalistas.

Y sigo apostando:

Muchos de Vds. recordarán que cuando Julio César estaba casado con Pompeya, surgió el apotegma de que “la mujer del César no solo tiene que ser honrada sino, además, que parecerlo”. Hoy, corramos un tupido velo sobre la frasecita porque a lo mejor resulta inconveniente o políticamente incorrecta. Siguiendo con César, en vísperas de los Idus de marzo que caían poco después del día 9, alrededor del 15 creo recordar y perdón si yerro, su compañera, a la sazón, Calpurnia y el anciano Artemidoro le amonestaban con reiteración: -“Guárdate César de los Idus de marzo”. César era valiente, genial porque era un genio, un tanto fardón como tal genio y lejos de hacer caso a la precavida Calpurnia, y al experimentado Artemidoro se planta en el SPQR (que no significaba que “San Pedro quiere rosquillas”, es decir en el Senado del Pueblo Romano en plenos IDUS y entre Casio, Gasca y su hijo Bruto (Tu quoque, filii Brutus: Tu también, hijo Bruto), lo despacharon hacía el Olimpo a cuchillada limpia.

Hoy hay mucha, bueno, alguna gente que tratando de emular a César, ya ha dicho “veni, vidi, vici” y también “alea jacta est”. Vamos a ver ahora –no lo deseo- si alguno tiene que igualar la tercera frase.

Se justificó el acto como un ejercicio democrático antecediendo en siglos a aquél famoso Jesuita Padre Juan de Mariana que llegó a justificar el “tiranicidio” por lo que no fue bien visto en su época de monarquías absolutas pero tampoco tuvo que huir de unas masas encendidas y envalentonadas como Bruto y Casio tras el discurso de Marco Antonio ante el cadáver todavía caliente de César. ¡Que pieza inmensa de oratoria y manipulación puso Shakespeare en boca de Marco Antonio y que interpretación de aquella hizo Marlon Brando!.

Y va la apuesta: uno, que no es profeta, vidente, agorero, echador de cartas, ni de buenas ni de malas venturas, augura que, tras el nueve de marzo, con los Idus, y lo digo con certeza metafísica, habrá varios idos pero lo que se dice ido, defenestrado, uno: o Rodríguez o Rajoy. El que pierda claro. El que no gobierne. Y será defenestrado no solo como candidato a los próximos comicios, sino también como jefe de la oposición e incluso como miembro del staff del partido correspondiente. Perderá el oficio y el beneficio aunque este último pueda ser manifiestamente mejorable.

Ahí está la clave de las elecciones para el perdedor: de olor de multitudes a la busca y captura de un buen padrino que se ajuste a recomponer sus finanzas para entrar en el olimpo de los adinerados.

Hasta ahora esto vino ocurriendo con los ex presidentes que en España han sido. Pero ahora, personalmente, me asalta la duda de que, si el perdedor fuese Rajoy, hecho probable, retornaría a calificar en una oficina registral. De lo que no me cabe duda es de que si el perdedor fuese Rodríguez, hecho posible, no retornará a la Universidad de León sino mas bien, me da el pálpito de que junto con Don José Blanco y D. Patxi López, constituirá una sociedad “limitada” para establecer un despacho de influencias o un gabinete destinado a cazar talentos como los señores Guerra y Rubalcaba.

Pero, y los casi treinta millones de votantes que han de decidir el destino de los dos contrincantes?.

Haciendo juegos malabares con apellidos y profesiones de los candidatos nos preguntamos iocandi causa: ¿Cuántos Rodríguez y Rajoy votarán a cada uno de aquellos?. ¿Cuántos Zapateros y cuantos Registradores votarán a cada quién?.

A primera vista, debe ganar Rodríguez por goleada pues hay muchos más Rodríguez – y nada digamos en época de vacaciones- y Zapateros que Rajoy y Registradores de la Propiedad. Esto es indudable.

Por tanto hay que desplazar el problema a quienes no somos ni Rodríguez, ni Rajoy, ni zapateros ni registradores.

Y esos, los que no lo somos, volveremos a oír los mítines donde nos ofrecerán puentes aunque no haya ríos; nos dirán como aquél candidato que su campaña electoral preguntaba a los feligreses gallegos:


- Betanceiros, ¿qué queredes?
- Que suba o pan e baixe a caña
- Trabajaré con premura para que así se os conceda
- ¡Viva Premura!

Nos ofrecerán subir las pensiones; los salarios; bajar los pisos, y mil y un milagros como las mil y una noches. Pero, como decía aquél viejo profesor Tierno Galván, según dicen lenguas, mentiroso mayor del reino y maestro de generaciones de troleros: Las promesas electorales se hacen para no cumplirlas.

No hay pues elementos de juicio válidos en las promesas electorales que puedan inducir a votar a uno u otro de los grandes partidos. En la práctica cotidiana el voto viene condicionado por tres factores fundamentales:

a) El voto talibán, el marginal, el del tonto del haba que vota siempre a su partido porque es el de toda la vida. Esta jerga es, en realidad, quien gobierna el País, el Estado, como se está comprobando en la actualidad.
b) El voto interesado, es decir, el que busca la prebenda, la ventaja, el favor, el chollo, la promesa, el empleo, la dádiva, el nepotismo y, en fin las mas interesadas e imaginativas sinecuras que deriven de aquél famoso dicho: “Natalio, colócanos a todos”. Es complementario del anterior.
c) Finalmente, el voto fundado, es decir, aquél que se emite con un criterio objetivo del sé lo que quiero, qué espero que ocurra, qué creo necesario desterrar; quién puede arreglar o mejorar esto; quién es aparentemente mas fiable; quién ofrece mas rigor y seriedad.

De estas tres variables, se derivan las siguientes consideraciones, entre otras:

PRIMERO: El voto talibán, en mi opinión, es el de aquellos seres humanos, ciudadanos normalmente antiespañoles pero muchísimos también de partidos oficialmente nacionales/nacionalistas, como por ejemplo, los “confederados” o “federales” que, al amparo de las leyes españolas y cobrando dinero de las arcas españolas, votan sistemáticamente sin reflexión ni autocrítica alguna contra lo que signifique España de la que dicen se quieren independizar para mangonear en sus reductos regionales pero con el fin de parasitar cual saprófito su independencia a cargo del Estado Español por la incapacidad de subsistir independientemente.

Este voto, mayoritario en Cataluña, en el País Vasco y en el Partido Comunista ofrece unas variantes que hay que considerar.

En Cataluña, los antiguos terroristas de Terra Lliura parece que se han acostumbrado al dulce néctar de los Presupuestos del Estado y, gracias a la “pela” parece que han calmado sus ansias criminales. De lo que no hay duda es de que, si obtienen la independencia el tripartito nacionalista-social-comunista, se radicalizará y ¡ay! de los Pujoles, Mas o menos, Léridas u Orioles. La sombra de Companys a quien tanto aduláis, es alargada.

En el País Vasco el asunto es más serio, más grave. Los sabinianos o aranistas felices con sus gobiernos y con sus referéndums, con las nueces que recogen de los vaivenes arbóreos que otros producen, creen que la independencia les va a dar todo el poder.

Yo apuesto: con el Presidente Rodríguez podrán llegar a la independencia. No lo niego. Pero como Euskadi sea independiente, o el ex Padre Arzallus y sus cohortes no se etarricen, pasarán a engrosar, sin coste alguno, el número de los beneficiados con el tiro en la nuca.

Un País Vasco independiente es coto de caza etarra: república marxista leninista. Justo lo contrario del ideario del PNV. Claro, que negociadores como el PNV que, al visionar la historia, se ajunta con quien interesa, fácilmente darán el paso a la izquierda para salvar la sesera aún a costa del RH.

No opino sobre la ideología que cada quien es muy libre de adoptar (¡ojala pensasen!) lo que le venga en gana. Ahora bien, yo no votaré a ningún partido nacionalista ni a cualquier otro nacional que expresamente no me asegure que no va a gobernar con los nacionalistas.

Yo, español, no admito que me gobierne un antiespañol.

SEGUNDO: A) El voto interesado. Este voto se da absolutamente en todos los partidos. Lo emite gente sin ideología, sin escrúpulos, para los que el fin justifica los medios y todo lo que venga, bienvenido sea.
Aquí se junta, se aglutina, un verdadero enjambre de votantes de muy distinto origen, nivel cultural, social, y económico que, entre otros fines, buscan:
1) Alcanzar un sueldo de los Presupuestos Generales del Estado.
2) Disfrutar de una canonjía, bien en forma de asesoría, consejería, beneficio o similar sinecura que permita montar negocios personales o compartidos de modo directo, indirecto o circunstancial.
3) Ostentar parentesco de hermano/a; primo/a; tío/a; sobrino/a; o cualquier otro tipo de consanguineidad, afinidad, o semejante por línea directa, colateral o parentesco, homo, bi, hetero o ambiguo. La amistad y la familia, son prioritarias… a la italiana.
4) Demostrar, aunque casi siempre todo queda en mostrar, que uno es demócrata de toda la vida, incluso en la época de Franco. Todos demócratas como sus papás, ya fuesen falangistas, republicanos, azules, rojos, altos, bajos, rubios, morenos, tontos, listos, etc. El caso es haber sido demócrata toda la vida. ¿Cuántos miles de “rojos” son hijos o descendientes de “azules”?, y viceversa.
5) El votante se compromete solemnemente a prometer -nunca jurar, por aquello de las supersticiones y del segundo mandamiento de la Torah, -mentir en todo momento que el partido lo exija-.
6) Igualmente se compromete, siempre que se le exija, a incordiar, fastidiar, jorobar, hundir, exterminar, o eliminar –políticamente claro está- a cualquier enemigo político, sea del partido que fuese, incluso del propio, siempre que un conflicto de intereses amenace su status personal.
7) Lo anterior incluye a quien pretenda retirarle la tarjeta Visa Oro tan difícilmente conseguida o impedirle utilizar, por falta de medios, los ternos de cheviot de toda la vida.
8) Asistir, -aunque se sea ateo- a cuantos funerales, funciones, ofrendas y demás actos religiosos fuese preciso con tal de que haya foto de prensa, reseña de radio o reportaje televisivo que lo certifique. Este extremo parece que puede estar en vías de extinción.
9) Mendigar en las oficinas de recluta de candidatos un puesto en las listas con posibilidades de éxito para poder vivir del sueldo ante la mala coyuntura de los negocios, bien fundamental para el candidato.
10) Tener siempre la húmeda dispuesta para pasarla por donde fuese necesario, beso negro incluido, con el fin de conseguir los objetivos previstos.

Para todos estos, como para los primeros, los del voto talibán, el fin, no lo olvidemos, justifica los medios.

Todo lo dicho, en mi modesta opinión, es potencialmente aplicable a teóricos votantes de todos los partidos políticos, tránsfugas incluidos y el nexo común con el voto talibán es una expresión de la alianza de civilizaciones: Si, bwana.

B) El voto fundado:

Pregunta del millón de ilusiones: ¿Hay votantes que piensen fundadamente a quién deben votar? Pues si hay. Ni mucho menos la mayoría. Pero si hay. Y los hay por dos motivos: por convicción y por exclusión.

Como los votantes por convicción son más profundos en su razonamiento, vamos a analizar primero aquellos que votan por exclusión.

El voto por exclusión deriva de una serie de factores que es imposible determinar. Factores religiosos, políticos, familiares, económicos, sociales, sindicales, en fin tan variopintos como personas somos. Una persona religiosa puede votar distinto si es de Sevilla, de Madrid, de Bilbao o de Barcelona. Al P.P. los dos primeros, al P.N.V. el tercero y a C.I.U. el cuarto.

Una persona rica, normalmente seguirá idéntico camino.

Un pobre o menos dotado económicamente, o ateo, o republicano, o alguien con un sentido anti religioso muy acentuado votará P.S.O.E. en Sevilla; P.C.E. en Córdoba; uno u otro en Madrid; P.S.O.E. o E.B. en el País Vasco, salvo que su sentido nacionalista lo acerque a los partidos no existentes, con el voto en blanco o nulo o la abstención, o en fin al P.S.O.E.; a I.U. o a Esquerra Republicana en Cataluña.

Pero muchos de estos votantes no votan por el partido elegido porque sí, lo votan por no votar al contrario.


Vamos, pues, a ver el voto fundado y las razones que a uno le llevan a decidir su voto.

Cada persona se debe de plantear, en mi modesta opinión, las siguientes reflexiones:

A) Voto a los partidos nacionalistas: Enumeramos: B.N.G; P.N.V.; E.R.C.; C.I.U.; CHUNTA; CONGLOMERADO BALEAR; y cualquier otro que por ahí pulule.
B) Voto a los partidos nacionales que se federalizan y unen a los nacionalistas: País Vasco: P.S.E., Esker Batua; Cataluña: P.S.C. – I.U. VERDES., Galicia P.S.G.
C) Voto a los partidos nacionales: P.S.O.E.; P.P., U.P.D., o CIUDADANS.

No podemos negar que todo lo que a continuación vamos a decir, tiene una impronta netamente personal porque se trata de opiniones sinceras y sentidas que están en las antípodas de cualquier pretensión dogmática y menos aún se trata de emitir un juicio de valor porque la función de juzgar está encomendada a quien corresponde, aunque no a todos los que está encomendada debía corresponder.

Aquí pues, no se juzga, solo se opina. Nos movemos a la sombra de los artículos 9; 10; 14 y especialmente 20 de la Constitución Española, texto éste del que, con permiso, habrá mucho que hablar.
Goás Chao, Domingo
Goás Chao, Domingo


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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