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Sentenzas, Fías e Ruadas (11)

martes, 13 de marzo de 2018
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A Pascua da Meda (Ano 1948)


O Autor volve a chamarlle á "Pascua", Blanca Flor;
¡a súa teima con "Clara", coa Campoamor!

Atestado

A todos pido silencio,
y un poco de atención,
para que oigan y se enteren
de esta mi declaración.
Se trata de un caso grave
lo que voy a manifestarles,
pues esta chica incurrió
en tremendas responsabilidades.
Se llama Blanca Flor,
y de nación asturiana,
de la pintoresca villa
de Pola de Laviana.
Abandonó a sus padres
cuando sólo quince años tenía,
y se marchó a un pueblo
de la provincia de Sevilla.
Enseguida que llegó
muy pronto empezó su arte:
¡En unión de una gitana
se dedicaba al pillaje!
Empleando sus embustes
se hizo pasar por honrada,
engañando a una familia
que la tomó de criada.
Entonces vivía allí,
felizmente, un matrimonio,
pero al poco tiempo,
señores, había las del demonio.
Muy pronto, de su marido
la señora se llegó a mosquear,
porque el diablo de la criada
le solía acariciar.
Con este hombre siguió
hasta lograr y conseguir
que el dejara a su mujer
para con ella convivir.
No tenía aún con ello
satisfechos sus deseos,
pues no sólo con este hombre
terminaron los jaleos.
Las señoras de otro barrio,
donde fueron a vivir luego,
muy pronto se encontraron
con sus maridos en juego.
Pero estas sevillanas
pronto le aplicaron medidas:
¡La devolvieron a Asturias
para quedarse tranquilas!


A Garda Civil, a petición das "forzas vivas" de cada lugar, trasfegaba de continuo nos xitanos devolvéndoos ao lugar da súa última procedencia.

Cuando vino la Revolución
se ha hecho miliciana,
y en las filas enemigas
se sabe que fue Comisaria.

Parece referirse á Revolución de Asturias do ano 1934

Cuando por tales fechorías
la busca la Justicia,
ha burlado a los Agentes
internándose en Galicia.
En el pueblo donde vivía
pronto le siguieron la pista,
pues ella aquí actuaba
de indecente estraperlista.

Refírese ao "affaire" ou corrupción do xogo, no bienio 1933/36. A acepción vulgar deste termo veu coa escaseza da Guerra Civil.

Sus vecinos dan conocimiento
enseguida a la Justicia;
la buscaron mis agentes,
y aquí la traigo detenida.
Hechas las diligencias
quedó todo bien comprobado,
y es que la verdad, señores,
la demuestra el Atestado.
Terminado mi Informe
esperaré por aquí al lado,
ya que prisa no tengo,
hasta ver el resultado!

Xuíz

Admito como Acusador Privado
al Letrado señor Pajerto,
quien tiene ya la palabra,
¡y que Dios nos dé acierto!
Pero también se le nombra
de Oficio un Defensor:
Aquí tenemos otro Abogado,
que es don Jacinto Igualador.

Acusador

Con el permiso de todos,
aquí en medio de la Sala,
sepan que soy el Abogado
de la Acusación Privada.
Hola, mi amigo Jacinto,
¡con que tu eres el Defensor?
¿Y no se te arruga la barba
delante del Acusador?

Defensor

A las órdenes de ustedes
está Jacinto Igualador;
sepan que soy el Abogado
que defiende a Blanca Flor.
Me gustaría saber,
mi respetado señor Pajerto,
¿a cuántos ha comido usted
que viene tan flamenco?

Acusador

Te has metido en una Causa,
pero no te saldrás con ella
pues los delitos exigen
que se queme esta Doncella!

¿Estaría evocando á "doncella" por antonomasia, a Juana de Arco?

Defensor

Por tus malas intenciones
de quemar un ser humano,
a la cola de un pollino
tu debías estar atado!

Acusador

Por marcharse de sus padres
y meterse a maleante,
se tiene que hacer justicia
castigando a la delincuente.

Defensor

Se marchó de donde sus padres
porque la abandonaban,
que ellos se iban de juerga
y la niña en casa encerraban.

Acusador

En la casa donde sirvió,
¡no lo eches en olvido!,
ha deshecho un matrimonio
trajinándose al marido.

Defensor

Por gustarle ella al hombre
se sabe que la perseguía,
pero Blanca Flor no tiene culpa
de haber nacido bonita!

Acusador

Después de engañar a este hombre
se fue por aquellos barrios,
conviviendo muy divertida,
¡con solteros y casados!

Diante dos rapaces, os maiores usaban estes eufemismos: As Divertidas, as Quitapenas, a María dos Quintos, etcétera.

Defensor

No sea tan mal hablado,
y deje en paz su vida privada,
pues lo que haga cada cual
a usted no le importa nada.

Acusador

Veo que te gustan las mujeres,
y por eso las quieres defender,
pero en esta ocasión
te prometo que llevas las de perder.

Defensor

De sacarla en libertad
le he dado yo mi palabra,
y lo he de conseguir,
o te rompo a ti la cara!

Acusación

Con tus tontas apariencias
he quedado convencido
de que en algún manicomio
tú debieras estar recluido.

Defensor

De sacarla en libertad, te repito,
le he dado yo mi palabra,
y lo he de conseguir,
¡o te rompo a ti la cara!

Acusador

Esta se ha de quemar, te digo,
como manda la justicia;
por perversa y por malvada,
por indecente estraperlista.

Defensor

Como el estraperlo es moda,
no puede ser delito;
¡y que Blanca Flor no se quema,
muy en serio te lo digo!

Acusador

No te pongas tan flamenco,
y habla mucho más bajo.
¡Exijo yo que se queme,
y a ti te mando al carajo!

Defensor

Si tienes lo que los hombres,
bajémonos de este estrado,
y aquí en medio del campo
nos veremos mano a mano!

Baixaron, en efecto, e xa no campo simularon unha loita feroz, corpo a corpo, agarrándose polas solapas; separáronos os fareleiros. No ínterim, a Garda Civil, expectante e indecisa, desnortada. Pese a que había censura, os libretos foran secretos, e os ensaios, tamén. Volven a subir.

Acusador

De que es justa mi petición
entérese usted, don Jacinto:
¡Vea lo que dice el Código
en el artículo ciento cinco!


É unha mera concordancia rítmica. O Defensor acepta recoller o Código, fai que o lee e retira do seu interior un billete..., ¡de mil pesetas! Garda o diñeiro, facendo que o fai con disimulo, pero xírase, e ben que o ve o público do campo. Despois diso, todo serio, diríxese á Pascua, á moneca:

Defensor

Después de bien enterado,
me ha causado un gran dolor
ver que es imposible salvarte,
mi preciosa Blanca Flor!
No se puede hacer otra cosa;
señorita, tenga usted resignación
porque la Ley puede más
que toda mi buena intención.


Seguidamente diríxese ao público, precisamente aos que lle viron aceptar e garda-lo suborno que lle ofrecera a Acusación:

De esto, señores, tomemos ejemplo,
que más tarde o más temprano
al que obra mal y sin conciencia
le suele venir el pago apropiado.
Nada me queda pendiente
para alegar en esta defensa;
sólo a las chicas solteras
hacerles una advertencia:
Con hombres de otras mujeres
procurareis ser formales,
que más vale quedar solteras
que pasar por estos trances!
Me retiro a descansar,
terminada, ¡y cobrada!, esta defensa;
¡ahora que el señor Juez
obre según su conciencia!

Redobres do tamborileiro para tensa-la atención. O xuíz, que estivera un tanto distraído, como alleo á diatriba Acusador - Defensor, agora érguese firme e solemne, recolle a súa queixada, e pronuncia maxestático a súa SENTENZA:
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Gómez Vilabella, Xosé M.
Gómez Vilabella, Xosé M.


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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