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Breves apuntes do concello de O Incio (I)

jueves, 20 de julio de 2006
El término municipal de O Incio se halla situado, en el sur de la provincia, delimitado al norte por los ayuntamientos de Sarria y Samos, al sur con los de A Pobra do Brollón y O Courel, al este con el de Courel y al oeste con los de Bóveda y Paradela.
Conforman su estructura geográfica un total de veinte ocho parroquias o feligresías que son: Bardaos, San Xoán; Bardaos, san Xulián; Castelo, santo Tomé; Cervela, San Cirstobo; Cubela, san Pedro; Eirexalba, san Estebo; Foilebar, santa María; Góo, santa María; Hospital, san Pedro Félix; Incio, san Pedro; Incio, Sta. Cruz; Incio, santa Mariña; Laiosa, san Martiño; Mao, san Román; Mao o Salvador; Mao, santa María; Noceda, san Xoán; Pacios, Sta. María; Reboiro, santa María; Rendar santa María; Rubián de Cima, san Vicente; Sirgueiros, san Xnán; Toldaos, Santiago; Trascastro, santa Eulalia; vila de Mouros, san Miguel; Vilarxoán, san Lorenzo; Vilasouto, S. Mamede; Viso, Sta. Cristina.

EL SUSTRATO GEOLÓGICO
Al hallarse situado en el sur de la provincia, la superficie que ocupa el actual municipio, se encuentra sobre materiales de muy distinto tipo, hasta diez grupos de formaciones diferenciadas y correspondientes a varios periodos, que no obstante se agrupan en dos sectores claramente diferenciados. En el sector oriental del término los componentes son propios del Cámbrico y Ordovícico, con alternancias de cuarcitas y pizarra, esquistos ferrícos, cuarcitas y rocas carbonatadas; que dan un relieve muy plegado consecuencia de las presiones derivadas de la orogenía herciniana.
En la parte occidental del término, al contrario del anterior, afloran los sedimentos propios del periodo terciario, como son arcillas, arenas, conglomerados, gravas acompañadas de arcillas o los denominados yesomiócenicos, que conforman la depresión de Monforte y Bóveda, abarcando el extremo septentrional que incluye parte de O Incio, lo que resumiendo, aparecen en éste término los siguientes materiales.
A/ Cuarcitas y pizarras que se hallan en constante alternancia y que son formaciones propias del Cámbrico Medio.
B/ Pizarras acompañadas de esquistos, o bien filitas y cuarcitas en bancos continuos a techo, que se encuadran dentro del Ordivícico Medio-Superior Silúrico.
C/ Pizarras y areniscas de la época Postdamiense.
D/ Calizas foslíferas, calcoesquistos, pizarras y cuaracitas del Domo de Lugo (devónico).
E/ Aluviones y coluviones correspondientes al Cuaternario.
F/ Bancos donde afloran en constante alternancia las cuarcitas y pizarras, (Ordovícico Inferior).
G/ Arcillas, arenas, conglomerados, gravas y arcillas, (formaciones éstas propias de la época terciaria).
H/ Afloramientos de pizarras negras (ordovícico Medio).
I/ Pizarras acompañadas de calizas, o cuarcitas y conglomerados que pertenecen al Georgiense.
J/ Formaciones de cuarcitas, (georgiense).
La aparición de pizarras negras en O Incio es más bien escasa, solamente las hallamos en las confluencias parroquiales de Trascastro, Hospital y Sta. Mariña de O Incio. Son rocas de grano fino, en las que existe cierta cantidad de materia orgánica y composición casi bastante arcillosa, transformada en sericita.
Una amplia franja de cuarcitas recorre en dirección este o este las feligresías de Vila de Mouros, Bardaos, Viso, Reboiro, Mao (Sta. María), Mao (o Salvador), son éstas compactas, duras y de color gris más o menos claro.
Los esquistos y pizarras, que se corresponden a un depósito de arcillas con algo de material detrítico muy fino, casi exclusivamente cuarcítico y frecuentemente acompañado de óxidos de hierro.
Las formaciones de pizarras y areniscas, aparecen en las parroquias de, Cervela, Pacios, Rubián de Cima y Viso.

EL RELIEVE
O Incio en sus casi ciento cincuenta kilómetros cuadrados (149,7 k/2), tiene un relieve heterogéneo en cuanto a su disposición y estructura, con una altitud media de 800 metros sobre el nivel del mar; donde geográficamente podemos hablar de tres partes claramente diferenciadas entre las mismas, que cada una aglutina las aguas de los arroyos que confluyen en los tres ríos más importantes, es decir, los ríos Mao, Noceda, y la parte inicial del Cabe.
La superficie montañosa en la zona sur-este del término en raras excepciones alcanza cotas superiores a los ochocientos metros, mientras que toda la parte del noreste las cumbres suelen superar la cota de los mil metros y en la parte central, valle del río Mao, goza de un relieve muy variado, con altitudes que van desde los cuatrocientos metros a los mil.
Delimitan de alguna manera el término municipal los siguientes montes: al norte el monte de Serna, el de Sta. Mariña, A Serra do Endramo; por el sur el monte de Grámea, el Outara, o la Pena Redonda; por el este Alto da Devesa, Monte da Pelada, Monte das Carballas, alto de Balbón, As Forcadas, monte o Penedo Grande y el Alto de Lama. Mientras que por el oeste lo hacen el monte Matanza y el das Cózas.

LOS RÍOS
El Mao es mencionado en buen número de documentos antiguos, entre ellos el Tumbo de Samos, que recoge información a partir del año 854. Pero es sin lugar a dudas el río por antonomasia; nace en las inmediaciones de pueblo de Veigas, parroquia de san Salvador de Mao; en torno al mismo se articulan un buen número de arroyos, que son por la margen derecha, siguiendo el curso del cauce el Cereixido y el Carballedo; por la izquierda el Teimoy, Castro, Penalva, riveira, Boqueira, Oporto. Además de algunos otros que pertenecen a la categoría de “regatos”, los cuales a duras penas y en el mejor de los casos, tienen un caudal de cierta importancia durante el verano.
Al construirse la Presa de Vilasouto, para potenciar el riego en la zona de Monforte, vino a cambiar radicalmente la fisonomía de este río, permaneciendo sus aguas quietas y anegando excelentes terrenos de cultivo e incluso algunas viviendas.
El Cabe, nace en la aldea de Fontes, parroquia de Sta. Mariña y desemboca en el Sil por su margen derecha; a lo largo de su recorrido recibe un buen número de afluentes y de estos los más importantes son el río Antigua, arroyo de Vado, Fontán, Cebedozo, Sta. Barbara y San Miguel.
El Antigua, nace en la fuente del Alto de Lamas, parroquia de Trascastro, su curso desciende atreves del valle del mismo nombre y a él van a desembocar un gran número de pequeños arroyos que son por la derecha el Trasadehesa, Lameiro, Anduriñas, PozoVerde y por el margen izquierdo el de Chaos de Pías, además de unos cuantos “regatos” de muy escaso caudal. Este río atraviesa una de las zonas más accidentadas de todo el término municipal, tanto él como sus afluentes discurren por cauces muy encajonados y rápidos.
El Noceda, riega buena parte del denominado Incio bajo, en una zona de escasos montes cuyas cotas en raras excepciones llegan a superar los ochocientos metros. Recibe las aguas de los arroyos de Pena Mayor, Geda, Muiña, Rivado, Freiseiro y Nogueirido; para terminar su curso desembocando en el Mao, a escasa distancia de feligresía de Xulián, municipio de Bóveda.

LOS SUELOS
En toda la superficie que ocupa el actual municipio de O Incio, aparecen varios tipos de suelos, cuya variedad esta en función de varios factores, destacando el climático, topográfico, petrográfico, pendiente, interacción del clima y topografía, (clima-roca vegetación).
Son abundantes las tierras pardas y rancheen, sobre esquistos o pizarras, también las tierras pardas y calizas, sobre materiales carbonatados, muy propios estos de la depresión de Monforte, donde con frecuencia abundan pequeñas vegas y los suelos de lehm rojos o pardos, donde en la mayoría de las veces con seudogley.
Desde hace milenios el hombre fue poco a poco colonizando de alguna forma toda la comarca, dando lugar a suelos antropógenos derivados de una constante explotación del medio físico que sucesivamente es laborando. Por otra parte en las feligresías de la montaña, sobre todo, en la de Trascastro abundan amplias zonas de pendientes acentuadas donde el efecto provocado por las constantes erosiones arrastró buena cantidad de materiales, dando lugar así aun suelo recubierto por una capa formada de materiales distintos con un alto porcentaje de sílice y por lo tanto son terrenos ácidos y muy poco recomendables para la mayor parte de los cultivos.

LA VEGETACIÓN
El Incio tuvo y aún continúa conservando grandes superficies arbóreas, muchas de ellas alteradas en gran medida por la constante agresión del hombre y lo que es más grabe todavía los desastres provocados por los incendios, que ha destruido la mayor parte repoblada, más de mil quinientas hectáreas.
Por especies el árbol más común del término municipal, es el castaño, que forman “soutos” y pequeños bosquetes, que en ocasiones no son tan reducidos, ocupan las bajas laderas o siguiendo los abundantes cursos de los ríos y arroyos, como es el caso del río Cabe, que en la parroquia de O Viso los abundantes castañales constituyen auténticos mini-bosques. El roble (Quercus robur) y el rebollo (Quercus toza), su presencia en tierras incianas está meramente reducido a pequeñas extensiones debido al exagerado consumo de madera en las antaño florecientes herrerías y también al poco valor y aprecio que desde hace centurias se tuvo acerca de dichas especies.
Con menos frecuencia abundan el Pedraio (hacer Pseudoplatanus), el Chopo, (Populus Nigra), el Bidueiro (Betula Verrucosa) o el mismo Salgueiro (Silvis Salviaeaf-olia).
Muchas tierras que hace cierto tiempo eran cultivadas, entre ellas los montes que cada cierto numero de años eran cavados y sembrados de centeno, en estos abundan la vegetación arbustiva, Piorno (cytisus Albus c. Lusitanicus ), la xestas (Sarotamues Escoparius) y con frecuencia van acompañadas por los toxos (Ulex), o las carqueixas (Pterospartium tridentatun).
Aunque no siendo unas cifras demasiado precisas el manto arbolado de O Incio quedaría de la siguiente forma: arboles de hoja caducifolia, ocupan sobre unas 900 Ha. , Piornos, (pinaster aylvestris) sobre las 1.500 Ha. Repobladas y siendo la mayor parte de las mismas atrasadas por los desastrosos incendios forestales. El brezo, las xestas y otros arbustos ocupan sobre unas 6.500 Ha.

EL CLIMA
La climatología de O Incio puede encuadrarse de una forma muy concreta dentro de varios tipos o clasificaciones, lo que sucede en buena medida con los municipios colindantes e incluso en gran medida con la gallega; no es posible hablar aquí de un solo tipo o variedad climática, sí no todo lo contrario, a partir un clima más o menos común a toda la zona encontramos variantes o microclimas que se desarrollan en función al espacio geográfico, alguno incluso son de algún modo artificial, es el caso del microclima que se desarrolló a partir de la construcción del embalse de Vilasouto.
A lo largo y ancho de todo el concello se desarrollan variantes climáticas, pues mientras en las feligresías de Noceda, Cubela, los agricultores tienen avanzada la siembra en las parroquias de Trascastro, Vilarxóan, o Foilebar aún no han comenzad-o. También en las primeras se producen frutas e incluso hay viñas, mientras en las segundas los frutales son escasos y estos están en los valles y las parras ya no producen.
La casi constante altitud que la superficie del Incio experimenta en dirección oeste hacia el este hace que disminuyan las temperaturas y aumenten las precipitaciones. Las primeras oscilan entre los 8º a los 13º de media anual, mientras que las segundas varían entre los 800 y 1.400 mm. De lluvia al año, trayendo en consecuencia, que, el número de meses en los que el suelo tendrá una carencia de lluvia es mayor en sentido inverso, desde 3 ó 4 en las zonas más montañosas, llegando hasta 6 en el límite más occidental del ayuntamiento, colindando con el de Bóveda, donde el clima se encuadra más dentro del tipo Mediterráneo.

PREHISTORIA E HISTORIA
El término municipal de O Incio encierra un rico patrimonio tanto prehistórico, histórico y monumental; pero más que ofrecer un estudio detallado, lo que aquí exponemos es una mínima aproximación a la luz de los restos o yacimientos, procurando en todo momento dar a conocer hechos a veces muy significativos para la historia inciana, por otra parte otros son meros aportes anecdóticos o mínimos fragmentos de leyendas que generalmente tienen una base real muy fábulada al pasar de una forma oral de generación en generación.

EL MEGALITÍSMO
La cultura megalítica, cuya palabra procede (de megas = grande y lithos =piedra), es un fenómeno cultural cuya característica más representativa fue la construcción de monumentos funerarios, empleando para ello enormes bloques de piedra, pero también realizaron monumentos a base de pequeñas lajas (tholoi).
Los monumentos prehistóricos más impresionantes de toda Europa del norte y llegan a la Europa meridional, siguiendo de alguna manera la fachada atlántica.
En nuestro país destacan los yacimientos de Euskadi, Galicia y Andalucía; en nuestra región fueron muchos los túmulos o yacimientos de éste tipo destruidos a partir de finales del siglo XVII, incluso se llega a decir que han sido abiertas más de tres mil mámoas.
Numerosos fueron y siguen siendo los historiadores e investigadores que estudiaron más o menos concienciudamente este período histórico, pero referente a O Incio destaca el estudio llevado a cabo en el año 1968 por un equipo del Instituto de Estudios Gallegos “Padre Sarmiento” cuyos resultados han sido publicados parcialmente en revistas especializadas. Con anterioridad a estas prospecciones solamente había pequeños aportes documentales hechos por autores como Pallares y Gayoso, o Manuel Amor Meilán. Hace pocos años los profesores de la Universidad de Santiago de Compostela, Juan A. Cano y Antón A. Rodríguez Casal, han llevado a cabo un ambicioso plan arqueológico denominado Val de Sarria, Val do Mao, que aporta interesantes datos para conocer mucho mejor la prehistoria de toda la zona Sarria-Incio.
En O Incio, de este período destacan las estaciones de petroglifos que muchas de las misma no fueron catalogadas en el D.O.C.J.A. pues solamente figuran las medórras de Fruxilde (Cervela) y los petroglifos de Agro do Pepe (Vilasouto); mientras que otros yacimientos de este tipo son:
A/ Pedra de San Mamede, (en la parroquia de Trascastro), en dos rocas pizarrosas hay diez cazoletas y dos grabados en forma de herradura.
B/ Pena Escrita, en la misma feligresía y a muy poca distancia de las cazoletas y grabados aparecen otras ocho cazoletas y dos grabados en forma de herradura.
C/ Pena da Escrita, (en la parroquia de Rendar), en una roca fueron hechas seis cazoletas, tres de ellas intercumunicadas.
D/ Agro do Pepe, (en la feligresía de Vilasouto), muy cerca de la iglesia vieja de esta parroquia, en sendas rocas pizarrosas, aparecen numerosos grabados y cazoletas; esta estación corre el riesgo de perderse definitivamente dado que permanece la mayor parte del año sumergida por las aguas del embalse.
E/ Penedo da Ferradura, (parroquia de Vilasouto) muy cerca del pueblo de Viloura, en el Agro Trasmonte, existen nueve rocas en las que grabaron cazoletas y herraduras.
F/ Necrópolis del monte de Santa Mariña, situado al norte del término municipal, en donde confinan los ayuntamientos de Incio, Sarria y Samos. Consta en total de cuarenta y cinco túmulos que datan del tercer milenio antes de Cristo, (neolítico final).
Todos ellos están agrupados de tres o cuatro y once, conservan restos de la cámara megalítica, que están deterioradas por las constantes violaciones, algunas de ellas realizadas en fechas recientes.
A juicio de los docentes compostelanos profesores Juan A. Cano y Antón A. Rodríguez Casal, “podría ser el yacimiento más importante de Galicia”.

CULTURA CASTREXA
Entendemos por este nombre de cultura castrexa, castrense o de los castros, todas aquellas formas culturales que tuvieron lugar en los castros y su entorno y que se desarrolló en un área geográfica que abarca la mayor parte del noroeste de la Península Ibérica, cuyo periodo cronológico engarza con el final de la edad de bronce, que viene a corresponder hacía la primera mitad del primer milenio antes de Cristo.
De origen céltico y procedentes de regiones extrapirináicas eran poseedores de adelantos tecnológicos muy superiores a los que tenían los nativos, ente éstos estaba la metalurgia del hierro, lo que les situaba en condiciones para la guerra muy por encima, llegando a imponerse y expansionarse por la mayor parte de Europa.
El erudito romano Festo Avieno Rufo, (siglo IV), basándose en relatos del siglo VI antes de Cristo, escribió su obra “Ora Marítima” en la que aporta los primeros datos relacionados con los habitantes de los castros. Pero es en el 137 a de C. Cuando se produce la expedición de Bruto y cuando comienzan aparecer crónicas que reflejan el ambiente que habían encontrado. De los escritores clásicos que más aportaciones recogen en éste tema están Psidonio, Estrabón, Diodoro, Silio Itálico, Plinio, Mela y Ptolomeo, cuyos escritos alcanzan al siglo II después de Cristo, no obstante en sus relatos describen hechos acaecidos mucho más atrás.
Otras fuentes ya más cercanas son los aportes documentales de Orosio, Idacio y San Martiño Dumiense, en cuyas obras uno puede hallar datos etnográficos de gran interés.
La cultura castreña, que no deber confundida con cultura celta, aunque tenga ciertas similitudes y según algunos autores, principalmente del siglo XIX, una misma procedencia. De ella destacan sus poblados o asentamientos, que son los tan conocidos “castros”, que en buena medida fueron construidos en lugares altos y de fácil defensa, desde ellos suelen dominarse amplias vistas panorámicas; están protegidos por una o más murallas y fosos defensivos. Son estos poblados de forma circular o elíptica, cuyas dimensiones son bastante variables.
En lo que a este periodo se refiere los habitantes de O Incio pertenecieron a uno varios pueblos galaicos ya citados por los autores clásicos, que, alguno de ellos sitúan aquí a Dactonium (castro dactonium), si bien este núcleo de la Galicia antigua (romana) debió estar en la zona de Monforte, o la tribu de los Pintios (cuya ciudad era Pintia o Pinzia en términos de Sarria).
Fue durante éste periodo histórico cuando las gentes de los castros de O Incio, van a registrar una importante ocupación del espacio geográfico como así es posible demostrar ante la presencia de los numerosos yacimientos arqueológicos de esta época que todavía se conservan y de los que hacemos una pequeña reseña.
A/ Castro de Bardaos, está a unos doscientos metros al norte de la iglesia parroquial de San Xulián. Es de forma ovalada alargándose en dirección norte-sur. Situado a una corta de 652 metros sobre el nivel del mar. Actualmente conserva en bastante buen estado la muralla defensiva no sucediendo lo mismo con el foso; el acceso al mismo está formado por una rampa.
B/ Castro de Castrelo, posiblemente el nombre de la feligresía fuese tomado de este poblado castrexo, que fue levantado en un cerro a 627 metros de altitud. Debemos señalar que durante bastantes años fue objeto de constantes agresiones, dado que buena parte de su espacio físico se halla transformado en terreno de cultivo.
En este yacimiento arqueológico fueron encontrados casualmente a principios de este siglo varios objetos, ente los mismos se tiene constancia de unas placas de oro y un torques del mismo metal. Aun hoy en día cuando se hacen labores agrícolas en el mismo son frecuentes los hallazgos de fragmentos cerámicos “ tierra sigilata”.
C/ Castro de Castrogude; el que posiblemente fue primer pazo de O Incio, la llamada “Casa grande de Castrogude”, tomó el nombre de está yacimiento arqueológico que actualmente está en un pésimo estado de conservación, e incluso su muralla es objeto de constantes agresiones por algún o algunos buscadores de tesoros.
D/ Castro de Goó o Roda do Castro, mide 43 m. de diámetro, tiene doble muralla defensiva con foso intermedio. La tradición oral lo relacionan con su origen “mouro”, pues el dicho local afirma que “ foi obra dos mouros, e un burato que tiña no croa fixérano para buscar o ouro de Castro”.
E/ Castro do Hospital, en la parroquia de San Pedro Fiz, es uno de los de mayores dimensiones en todo el término municipal; su acrópolis mide 55 metros de diámetro.
F/ Medorro do San Pedro, enclavado a una distancia de 200 metros del templo parroquial, mide 39 metros de diámetro y está contastado que en el mismo hay una necrópolis castrexa romanizada, que fue objeto de unas excavaciones parciales en 1968, las cuales dieron por resultado el hallazgo de buen número de fragmentos cerámicos y un posible molde para fundición, a parte de una sepultura forma por lajas de pizarra de forma rectangular, que medía (1,8X0,41m.), en cuyo interior aparecieron restos óseos de una persona de sexo femenino y de edad superior a los 18 años.
G/ O Castro, parroquia de Sta. María de Mao, situado en la parte sur de la feligresía, este recinto castrexo se halla coronado por la denominada “A Medorra”.
H/ Castro de Rendar, en la parroquia del mismo nombre, es posible que sea uno de las más grandes de todo el término, con un diámetro de 90 metros y está protegido por triple foso. En su acrópolis hace unos cuantos años apareció un depósito de hachas de talón que fue expoliado. También en 1934 fue descubierto aquí un torques de oro que pesa 112 gramos y en el mismo lugar aparecieron dos brazaletes del mismo metal.
I/ Monte dos Castros, parroquia de Siguieras, es un interesante yacimiento castrexo de forma elíptica cuya acrópolis mide 90X70 m. consta de una sola muralla con su correspondiente foso.
J/ Castro de Igresario, en la parroquia de Santalla de Trascastro. Es de planta elíptica y mide 90X45 m. el foso fue excavado algunos tramos en la roca pizarrosa que conforma el monte.
K/ Castro da Roda, parroquia de vilarxoán, muy cercano al colindante municipio de Samos.
El yacimiento fue y continua siendo objeto de constantes agresiones debido a las labores agrícolas que se desarrollan en su acrópolis. La tradición oral asegura “que as mouras do castro saían a extender as sábanas e os que alí acudían quedaban soterrados”.
L/ Castro de Belesar, parroquia de Vilasouto, tiene una sola muralla defensiva con su correspondiente foso; es de forma elíptica y su acrópolis mide 70X42 m.
LL/ Castro de Sta. Cristina, en la parroquia del mismo nombre. Situado sobre una colina, muy cercano a las confluencias de los ríos Mao y Peñalba, que le servían de defensa natural; su acrópolis mide 45X20 m. y está plenamente contrastado que alberga una necrópolis galaico romana, descubriéndose hace unos años restos de “terra sigullata”, restos de vidrio y algunas monedas romanas.
De este mismo periodo quedan otros castros de menor importancia de los que todavía no se ha realizado acerca de los mismo estudio alguno.
Por lo que respecta al folclore hay un denomindor común en todo el que se refiere a esta época y es la figura del “mouro” que en esta mitología particular es un personaje que sigue habitando en algún lugar ignorado, pero que de vez encuando y como por casualidad entabla relación con cualquier vecino, según la prudencia de su comportamiento. Su vida suele estar ligada a palacios y vida subterránea de la cual pueden salir de en vez.

PRESENCIA ROMANA
La romanización vino a suplantar y someter a las gentes que habitaban los castros, fue este un proceso largo y difícil, que ha tenido unas características particulares a tono con la propia singularidad del Noroeste Ibérico. La gran diversidad de estudios realizados sobre la conquista nos permiten fijar unas fechas casi claves para conocer mejor la romanización sobre el S.O. lucense, que se desarrolló ente el siglo I y el IV de nuestra era.
Casemiro Torres, en su obra “La Galicia Romana”, parte de que el noroeste era ya conocido en la Antigua Roma, principalmente por la riqueza minera, oro y otros metales bastante apreciados en aquel entonces, además de la fama de guerreros y valientes que tenían los habitantes. En el año 137 a. De Cristo, es llevada a cabo la campaña de Décimo Junio Bruto; tuvo esta doble objetivo: de exploración y al mismo tiempo de castigo a los “galaicos”.
Publio Craso, realiza otra expedición hasta las Cassitérides en el 94 a. de C. ya en el 74 a. de C. Se produce la expedición de Perpenna. En el 61 a. de C. es la marítima de Julio Cesar, que con ella logra llegar hasta Brigantium, pretendiendo con la misma un doble ojetivo; conseguir de alguna manera el mayor botín que fuese posible y al mismo tiempo su propio prestigio personal.
Del año 29 al 19 antes de Cristo se desarrollan las guerras cántabras o denomina-das artur-cántabras y es en ellas donde llega a intervenir de una forma directa Augusto. De esta manera y de un modo “oficial” Galicia pasó en el año 19. A. de. C. a formar parte del Imperio romano por parte de aquellas gentes que habitaban los castros, al igual que en otras zonas del N.O. peninsular, en tierras de O Incio está plenamente confirmada la presencia romana, durante la misma es casi segura que se puede dar por cierto la construcción del primitivo puente de Goó, (actualmente no quedan restos del mismo, pues el actual data de finales del siglo XVIII), también en el valle de O Mao fueron explotadas canteras de mármol. Pascual Madoz en su Diccionario al referirse a la parroquia de san Pedro de Hospital dice: “...hay canteras de mucho mérito y minas de hierro, si bien no se obtiene de ellas el producto que por indicios se juzga que reportaban los romanos...”.
La industria del hiero estuvo presente en las tierras incianas por lo menor a partir de la romanización y ha sido durante ésta cuando de un modo continuado se explotaron varios criaderos del mencionado mineral, extraído de la “venita de Roquis”, dicha industria llego hasta 1879, año en el que se encontraba en sus postrimerías. Pues las aguas del río Antigua tienen la fama de ser las que mejor temple daban a las espadas romanas.
El yacimiento arqueológico de Santa Cristina do Viso está probada en el mismo la existencia de una necrópolis de origen galaico-romana, lo mismo sucede en el castro de san Pedro, (parroquia de san Pedro Fiz de Hospital).
Abundantemente las acrópolis de los castros están convertidas en terrenos de cultivo que al llevarse a cabo las labores agrícolas aparecen restos varios como son molinos de mano, cerámica, etc…
Los asentamientos de este tipo en tierras de O Incio obedecen a tres tipos: castros que más tarde evolucionaron para llegar a convertirse en pequeñas aldeas; otros castros que pasaron a ser verdaderos refugios fortificados y posiblemente formasen parte defensiva de alguna villae y finalmente un tercer grupo de asentamientos que es el castro ya plenamente evolucionado pasando más tarde a ser núcleos de población medieval.

LA PRESENCIA SUEVA
A finales del siglo IV va a desaparecer el inmenso y casi todo poderoso imperio romano; comienza entonces una nueva etapa a modo de transición que llega al comienzo de la Edad Media. Este periodo que dura sobre dos siglos, no son del mismo sobradamente abundantes los datos sino más bien todo lo contrario, hay que señalar que la Gallaecia, o en frase del Biclarense, las Gallaecias, va estar dominada por los suevos que se establecieron hacía el año 411 en el noroeste peninsular (la actual Galicia y zonas limítrofes), donde fundaron un reino con capital en Bracara, hoy Braga, que permaneció independiente hasta el año 585. Originarios de la región centroeuropea, que por ellos se llamó Suabia, entre los ríos Rin y Danubio, habían traspasado las fronteras del Imperio romano con otros pueblos a inicios del siglo V, si bien no era la primera vez que entraban en contacto con Roma, pues ya hay noticias de ellos desde el siglo I a. de C. en Galicia se establecieron sólidamente, primero en calidad de aliados de los romanos, pero, de hecho, con una independencia que era cada vez más marcada a medida que declinaba el débil poder imperial. Su reino se expansionó y llegó a poner en apuros, mediante razzias, zonas muy alejadas, como, por ejemplo, en época del rey Reckiario (448-457).
No obstante la expansión se vio frenada no por los romanos, sino por los visigodos, que ya habían ocupado buena parte de la Península, aunque las frecuentes querellas civiles ente estos últimos y las luchas por el trono posibilitaron que el reino suevo se mantuviera por un período de tiempo mucho más prolongado del que en principio era previsible.
Practicantes del arrianismo, se convirtieron al catolicismo, en dos etapas o conversio-nes, la primera de ellas en tiempos de Reckario, hacia el 448 y la segunda durante el reinado de Teodomiro (559-570).
De una forma cronológica corresponde al ultimo periodo de las conversiones la Crucifixión grabada en una piedra caliza que mide de largo 61 centímetros, por 55 de ancho y 8 de grosor, la cual fue hallada en el templo románico de Hospital de O Incio, bajo el pavimento del ábside en recientes obras de restauración; este interesante hallazgo del arte indígena paleocristiano de Galicia, fue ampliamente estudiado por d. Jaime Delgado Gómez, que con cierta cautela lo data del siglo VI, considerándolo de primer orden dentro de una extraordinaria primicia temática(la crucifixión), lo mismo sucede con su función, que, por sus características parece haber sido hecha para ser empotrada en una pared, muro, o quizás fuese el frente de un altar.
Del mismo periodo quedan por las tierras de O Incio una serie topónimos que se corresponden con los lugares de: Belesar, Bermún, Cervela, Fruxilde, Giomil, Mao, Rendar y Rousende.

LA PRESENCIA MUSULMANA Y REPOBLACIÓN
En el año 711 es cruzado el Paso del Estrecho por un ejército árabe-bereber que conquista toda la Península Ibérica, concluyendo con la batalla del Guadalete el poder de la monarquía visigoda al ser derrotado el rey D. Rodrigo.
En un corto espacio de tiempo logran hacerse con el control de todo el suelo patrio, incluida la actual Galicia y así Abd-Aziz, el hijo de Muza, capitaneando una expedición (año 716) asola y saquea Porto, Braga, Tui, Lugo, Ourense, entre otras zonas llegando hasta Britonia.
No obstante fueron estás tierras una especie de “refugio” ocupadas por los descontentos del nuevo orden peninsular, reincorporándose rápidamente al espacio geopolítico del reino asturiano, o lo que es lo mismo al proceso de reconquista. Ya en época de Alfonso I se repuebla la costa cantábrica, lo mismo sucede en áreas urbanas de Lugo, propiciando tales hechos por el obispo Odoario, siendo fundado el monasterio de Samos que tuvo bajo su jurisdicción buen número de parroquias en tierras de O Incio.
De aquella presencia musulmana en tierras incianas quedan unos cuantos topónimos como son: Noceda, Toldaos, Castelo, Vila de Mouros, y sobretodo la documentada batalla llevada a cabo por las gentes del moro Mahamuth y las tropas del rey asturiano Alfonso II.
Comienza entonces un largo proceso de repoblación iniciado por los reyes asturianos que es apoyada por los condes y obispos, hacía el año 850 la Galicia trasmiñota está plenamente integrada en la estructura de la monarquía asturiana como lo demuestra el papel decisivo que juegan los magnates gallegos en el aplastamiento de la usurpación de Nepociano por Ramiro I.
Entre los años 850 y 868 es repoblado el tercio meridional de la actual Galicia y Astorga con su entorno le sucede otro tanto de lo mismo en el 854 auspiciado por el conde Gatón. Ya en el 866 el rey Alfonso III ayuda a restaurar la sede espíscopal de Ourense y propicia los asentamientos mozárabes, conocidos por estas tierras como toledanos, de aquí “tolda”, “toldaos”, en suma cristianos “aljamiados”.
Pero no todo ha sido “orégano” hubo numerosos intentos de ocupación por parte musulmana, dando lugar a las famosas incursiones con la del año 997, impulsada por Almanzor, que se había propuesto humillar a la cristiandad desbastando su máximo santuario en Occidente, entrando en Santiago después de destruir campos, aldeas y monasterios.
Los reyes Alfonso I y Alfonso II continúan con la dura tarea de repoblar y organizar aquellas gentes de la Galicia noriental, que coincidirá con la actual provincia de Lugo; creándose o afianzándose nuevas unidades básicas del repoblamiento gallego: la villa, el villar y el casal.

LA EDAD MEDIA
El amplio periodo denominado Edad Media comienza con la caída del Imperio Romano a partir del siglo III y llega hasta el reinado de los Reyes Católicos, revistiendo una excepcional importancia en Galicia, es en los primeros siglos del medievo cuando comienza a perfilarse una ligera nacionalidad gallega, con sus propias características y abandono de las costumbres y ritos impuestos por la denominación romana; algo semejante sucede con los lugares de residencia, destrucción o abandono masivo de los hábitats castreños, surgiendo las “vilas” o pueblos establecidos en los valles, surgiendo una cierta organización agraria, mientras que a mediados del siglo XII por parte del poder eclesiástico surgen las primeras parroquias y que agrupan esta a nacientes aldeas. A lo largo de estos siglos del medioevo se configura el territorio de nuestra región, mucho más amplio que el actual, que comprendía un extensísimo espacio heredado de la administración romano-sueva, que incluía la zona hoy portuguesa situada entre los ríos Miño y Duero.
Es a mediados del siglo IX cuando se independiza de Castilla, con el apoyo Papal y del Cluny, siendo todo ello bien visto por el arzobispo compostelano Diego Gelmírez. Al mismo tiempo se constituye el reino cristiano de Portugal.
Nuestra lengua, el gallego, nace y se forma mayoritariamente durante los siglos XII y XIII, pudiéndose considerar este ultimo como el Siglo de Oro, cultivada por condes y magnates pero también por el mismo rey Alfonso X.
Otra fuente de que dio a Galicia un continuo flujo cultural de todo tipo el Camino de Santiago, con sus innumerables variantes, algunas de ellas pasaban por tierras de O Incio. Por otra parte gran importancia tuvieron los puertos gallegos en dicho periodo, pues A Coruña llegan y parten barcos de mercaderes y peregrinos procedentes del Finisterre francés de las costas inglesas.
Por aquel entonces los cabildos catedralicios tenían suculentos ingresos que les permitían la realización de obras de gran embergadura y quizás las más bellas del arte románico, como lo es el Pórtico de la Gloria en la Catedral de Santiago. Sus clérigos más destacados pueden permitirse el lujo de estudiar en las mejores universidades de Occidente, preparándose en temas tan complejos como el naciente Derecho Canónico, salido del Derecho Romano Justiniano.
A finales del siglo XII y principios del XIII empiezan a tener gran influencia las ordenes religiosas del Cluny, el Císter, así como comienzan hacer su presencia las Ordenes Mendicantes. Por otra parte durante los siglos XI y XIII la clase señorial afianza y consolida su poder, siendo los condes de estos siglos unos grandes y poderosos señores, sobresaliendo como tales más que como representantes de la función pública que podían ejercer en nombre de su rey; al mismo tiempo los muchos monasterios continuaban aumentando su poderío, dando lugar a largos pleitos ente el poder civil y el eclesiástico, surgiendo el amplio período de crisis (siglos XIV y XV), con durísimos enfrentamientos, para luego estallar el conflicto de la guerra Irmandiña, colocándose las villas al lado del campesinado.
A lo largo del silo XIV la población había descendido de una forma alarmante, debido a la famosa mortalda (peste), quedando gran parte de las tierras sin campesinos que las trabajen. No obstante la clase señorial gallega, una vez salvada la crisis de estos dos siglos logra salir triunfante con el apoyo de la Corona (reyes Católicos), aunque muchos condes pierden parte de sus posesiones entre éstos están los Condes de Lemos.
Respecto a lo expuesto anteriormente las tierras del actual municipio de O Incio no han estado ausentes en mayor o menor medida de los muchos mencionados y es por esté motivo el que hayamos incluido aquí un pequeño resumen de la Edad Media gallega.
Con la fundación del monasterio de Samos, que se remonta a la época del reinado de los suevos en Galicia, empieza a recibir gran número de vienes que donan sus dueños a dicha comunidad, tal y como se puede comprobar en los documentos existentes en el Archivo Histórico Nacional, o en las escrituras copiadas en el libro Tumbo de san Julián de Samos. Por las mismas fechas son creadas nuevas iglesias y por lo tanto nuevas parroquias que pasan a ser dominio directo del referido cenobio. Es en el valle do Mao donde la comunidad samoanense recibe el mayor número de vienes y donde deciden ocultar los restos Sagrados de San Eufrasio, patrón de Andújar, los frailes venidos de Córdoba guardan celosamente tan preciada reliquia en la iglesia de Sta. María, la cual fue fundada por el presbítero Quidulfo y la monja Guntrode, quienes también crearon las de San Lorenzo de Vilarxoán y San Vicente de Parada, donándolas el día 22 de noviembre del año 1007 a dicho monasterio.
En otras parroquias el señorío era compartido, donde el abad de Samos tenía jurisdicción civil, son estos los casos de Toldaos, cuya primitiva iglesia fue fundada en el año 849 por el clérigo Andrés; donde hasta hace pocos años aún quedaba una interesante pila bautismal de origen visigodo.
La iglesia de Rendar y sus posesiones pasaron a formar parte del amplísimo patrimonio de este monasterio mediante donación otorgada el 29 de junio del año 1098 por Pelayo Odoairo y sus dos hijos varones Juan y Pedro. Desconocemos las causas por las que Samos perdió o cedió dichas posesiones que a mediados del siglo XVIII pertenecían en lo civil al Deán y Cabildo catedralicio de Lugo y en lo criminal a la casa de Lemos.
En la parroquia de Reboiro, la jurisdicción era también compartida con el monasterio y los Lemos y en la de Vilarxoán ocurría lo mismo, pues en 1752 ejercían el señorío la comunidad de Samos y D. Pedro Ares Armesto.
Pero es durante toda la Alta Edad Media cuando se produce una mayor expansión patrimonial del cenobio samonense, constantemente le fluyen hacía su poderío un caudal de grandes o pequeñas posesiones (tierras y algunas casas), que muchos fieles dejaban con el fin de que sus almas fuesen “curadas” mediante las oraciones de los frailes. Incluso tempranamente surgen los primeros conflictos por las posesiones, es el caso de un pleito que sostuvieron hacía el año 1003 entre los monasterios de Samos, el de San Pedro Félix y el de Distriana, cenobio éste último de una difícil ubicación aunque opinamos que pudiera estar donde se encuentra la deshabitada aldea de Dicciona; en este sentido también es conveniente mencionar la existencia de topónimos como Mosteiro, en la parroquia de Goó, que nos conducen a unas conclusiones referentes a incipientes casas recoletas.

LA ORDEN DE SAN JUAN DE JERUSALÉN, TAMBIÉN LLAMADA SANJUANISTA O DE MALTA
Es una Orden religiosa-militar fundada en el siglo XI, concretamente hacía el año 1084, cuya regla fundada por Reimundo de Puy fue confirmada por el Papa Pascual III en el año 1113. Y fue reformada en el 1130 por Inocencio II en una “obligación” de sus individuos en defender a los cristianos contra los infieles. Sus miembros eran monjes-soldados, sujetos a unas reglas y normas que obedecen a los tres votos clásicos: probreza, obediencia y castidad, además de un cuarto voto perpetuo de consagración por vida a la guerra santa contra los infieles. Esta Orden aún subsiste como institución honorífica, está regida por un Gran Mestre y dividida en ocho lenguas o naciones: Provenza, Auvernía, Francia, Italia, Aragón, Alemania, Castilla e Inglaterra.
Comprende Caballeros de Honor y Devoción; Caballeros de Justicia y Caballeros de Gracia Magistral.
Ha tenido gran importancia por todo el valle de Quiroga y su zona de influencia, permaneciendo en Quiroga desde el año 1184 a 1874, lo mismo en O Incio, donde tenían la Encomienda de la Barra y donde poseían uno de los mejores templos fortalezas de nuestra provincia, que es la iglesia de Hospital, toda ella construida con labrados bloques de mármol arrancados en las milenarias canteras que un día aprovecharon los romanos.
De aquel poder religioso militar a modo de mudo testigo campea en el tímpano de la puerta principal del referenciado templo la Cruz de Jerusalén, quizás era está la única iglesia que tenía tal signo o al menos que lo conserva en la actualidad.
Hubo uno de tantos hospitales que sin duda dieron cobijo a los peregrinos que un día habían decidido postrarse ante las reliquias del Patrón de España.
Hasta la aplicación de las leyes desamortizadoras ejercieron la jurisdicción en las parroquias de: San Pedro Félix, Hospital, San Pedro de Incio, Sta. Mariña de Incio; Sta. Eulalia de Trascastro y la suprimida feligresía de San Miguel de Incio.
Las tres Encomiendas que poseía dicha Orden en nuestra provincia, (Portomarín, Beade y Quiroga-Incio-Osoño), fueron suprimidas a consecuencia del auto dictado por el Cardenal Moreno, Arzobispo de Valladolid, el 19-III-1874, estando comisiona-do por ello por el Papa Pío IX y dando cumplimiento a lo dispuesto por el Santo Padre había dispuesto en la Bula Quae diversa.

EL CONDADO DE LEMOS
De él dijo don f. Fdez. de Bethencourt “el título de Lemos tuvo un lustre y una consideración que ninguna otra casa de la grandeza excedió y que sólo las mayores igualaron”.
Don Alvar Nuñez Osorio fue el primer conde de Lemos, hacía el año 1328, secesión que directamente, o coholateralmente ha recaído en la actual XXII Condesa de Lemos, que es la Excma. Sra. Dª María del rosario Cayetana Fitz-James Stuart y Silva, quién además ostenta numerosos títulos nobiliarios españoles y extranjeros.
Desde aquellos años del 1328 hasta mediados del siglo XVIII , cuando los decretos desamortizadores echaron por tierra todo el poder eclesiástico e incluso restaron gran fuerza a los antiguos señoríos, ya en pleno proceso de abolición por Real Orden del 6 de agosto de 1813, la Casa de Lemos adquirió para sí grandes propiedades y otras posesiones que en estas tierras de O Incio estaban incluidas en la Jurisdicción de la Xomoza Mayor, formada por diecisiete feligresías y diez cotos, cuyo poder civil y criminal lo ejercían en las siguientes parroquias de este término municipal, san Julián de Bardaos, Sta. Eulalia de Bardaos, Sto, Tome de Castelo, S. Cristóbal de Cervela, san Pedro de Cubela, Sto. Estevo de Eirixalba, san Miguel de Vila de Mouros, san Vicente de Rubián de Cima, san Xoán de Noceda, y san Vicente de Valasouto.
Además tenían la jurisdicción civil en éstas otras feligresías: Reboiro, Rendar, Sirgueiros, toldaos, Trascastro y Viso.

CABILDO CATEDRALICIO DE LUGO
Entendemos por Cabildo, cuerpo o comunidad de eclesiásticos capitulares de una iglesia- catedral o colegial; estos surgen cuando se inician los primeros pasos de institucionalización a todos los niveles de la iglesia. San Crodegango hacía el año 760 crea la regla que lleva su nombre muy semejante a las monacales y posteriormente la del concilio de Arquisgrán (a. 816) o la llamada de San Isidoro o San Agustín dan forma a la vida comunitaria del cabildo.
Desde bien entrada la Edad Media percibió la “mesa” catedralicia de Lugo rentas provenientes de las feligresías de O Incio, además de tener la jurisdicción civil en tres de ellas: Sta. María de Rendar, san Xoán de Sirgueiros y Sta. Cristina do Viso.
A su vez los feligreses de Cervela pagaban por razón de voto ciertas rentas en frutos y moneda ala capilla de la Virgen de los Ojos Grandes de la Catedral de Lugo y los de Reboiro pagaban el Derecho de Ofrenda.

VOTO DE SANTIAGO
Fue una renta eclesiástica de origen medieval que se instauró en buena parte de la Corona de Castilla y norte de Portugal, cuyo beneficiario era el templo compostelano.
Parece que fue el rey Ramiro I quien lo creó en el año 834, aunque sobre ello existen bastantes dudas y hay historiadores que opinan que dicho origen del Voto parece estar en una falsificación documental hecha hacía el 1150 que no creó un tributo nuevo si no que se sirvió de otro anterior, probablemente eclesiástico y votivo y formalmente asimilable al que se define en el diploma otorgado por dicho monarca. Lo que sí da por cierto es que tuvo en su origen estrecha relación con la batalla de Clavijo (año 844).
Fue abolido por las Cortes de Cádiz en 1812 y posteriormente sería repuesto por mandato del rey Fernando VII, volviendo de nuevo a ser derogado durante el Trienio Liberal, restaurado una vez más, finalizado éste y definitivamente suprimido en 1834, trayendo en consecuencia que la mitra, el cabildo y el hospital tengan que cubrir sus necesidades, no disminuidas, con uso ingresos muy inferiores a sus necesidades.
Del Voto de Santiago en tierras de O Incio, tenemos buena aportación documental de mediados del siglo XVIII, proporcionada por el Catastro de Ensenada.

EL DIEZMO
También se denomina diezmo eclesiástico que se introduce en Occidente cristiano a partir de la Alta Edad Media; aparece hacía la mitad del siglo VI y así lo recoge el segundo concilio Turonense (año 567) y el Matisconense II (año 585) que lo impone bajo la pena de excomunión. En nuestro país ya aparece en el concilio de Toledo (año 633) y en Galicia ya figura en documentación perteneciente al monasterio de Celanova en el año 909. Pero su progresiva y mayor implantación tuvo lugar durante los siglos XI y XII, creándose legislación en los siglos XIII y XV para obligar su pago. Finalmente fue abolido por las Cortes liberales el 29 de julio de 1837.
En lo que al municipio de O Incio contamos con tan inestimable fuente de datos que es el Catastro de Ensenada, done podemos saber lo que pagan los vecinos de cada feligresía a mediados del siglo XVIII.
Otra renta de esta misma índole era la Primicia que pagan todos los vecinos cabeza de familia, cuyo importe recibía íntegramente la fábrica de la iglesia parroquial y era empleado para repararlas y costear los gastos del culto divino.

EDAD MODERNA
Durante la Edad Media, hemos podido comprobar que estas tierras de O Incio están bajo un influyente control de la iglesia que a duras penas daba cabida a unas cuantas posesiones civiles y militares, es al final de este periodo histórico cuando comienzan a despuntar otras tendencias que poco a poco se van afianzando en los siglos venideros y consecuencia de ello es el progresivo control económico y social que terminan ejerciendo los nobles mediante el afianzamiento de un buen número de casas principales y secundarias. Como queriendo tratarse de un constante “avance” van poco a poco adquiriendo para sí buena parte de las tierras que antaño habían sido dominio del monasterio de Samos, el incipiente monasterio de Distriana, o el mismo Hospital perteneciente a la Orden Militar de San Juan. El obispado de Lugo tiene que sostener algunos pleitos con los señores feudales y con otros cenobios ya mencionados para poder disfrutar de seculares posesiones.
La última canturía de la baja Edad Media se salda con un enorme bajón demográfico, consecuencia de la famosa mortalda y un estancamiento de las actividades económicas, las cuales a partir del año 1200 había comenzando un lento pero constante crecimiento; todo ello se vio aún más agravado a consecuencia de los conflictos que azotaron nuestra región y que de alguna forma también hicieron mella en las tierras incianas. Es ya a comienzos del siglo XVI cuando empieza de nuevo a despertar la muy deficiente economía de aquellas gentes y también resurge la industria del hierro; se construyen nuevas ferrerías y son adaptadas otras, al igual que los batanes para tejidos o los mazos de batir el hierro.
A partir del siglo XV comienzan a construirse unos cuantos pazos y bastantes casas fuertes, con anterioridad a esta fecha apenas conocemos la existencia de edificios de éste tipo y quizás la Casa-Fuerte de Castrogude sea el primer edificio paciego de O Incio y siguiéndole otros, como el pazo
de Hedra en Laiosa, Palacio de Romaríz en Rendar, Casa Torre de Albarado en Rubián, Pazo de Don Piñor en San Pedro de Incio y bastante más reciente el Paz de los Quiroga en Hospital de O Incio. Las casas fuertes o casas señoriales que sin tener la categoría arquitectónica ni el patrimonio económico de los anteriores más destacadas son: Casa de los Somoza, en Hospital de O Incio, Casa de Préstamo o Preitamo en Foilber, Casa de Calbos en Vilasouto, Caserío de San Miguel y unas cuantas más que a falta de un pertinente estudio sobre las mismas no las referenciamos aquí.
De una forma bastante generalizada podemos decir que buena parte de los mayorazgos de O Incio han sido sustituidos a lo largo de los siglos XVI, período éste en el cual las distintas casas se fueron creando unas y ampliando sus dominios otras para continuar redondeando sus posesiones durante el siglo XVIII, para luego cambiar de una forma drástica a partir de la segunda mitad del siglo XIX, a consecuencia de las constantes legislaciones tendentes a ir aliviando las sobrecarga de rentas y demás impuestos que se veían obligados a soportar la clase campesina, que no era nada fácil al estar sujetos a una estructura que favorecía de una forma clara a las clases dominantes, es decir al poder de los señores que lo venían disfrutando desde la Edad Media y el poder eclesiástico que todavía era incluso más antiguo. Tan siquiera poseían la propiedad de las tierras que disfrutaban en régimen de foro, como solía ser las parcerías que generalmente se hacían con los ganados, vacuno, lanar, cabrío, caballar y porcino.
En las parroquias de O Incio, los cultivos predominantes eran los cereales, el centeno primordialmente y el trigo, ya de una forma mucho más secundaria el mijo, los nabos, la cebada y la vid; los frutos como la castaña y nuez, manzanos, perales y algún producto de hortaliza, coles gallegas. Era también frecuente el cultivo del lino. De los ganados destacar el bovino, porcino y ovino; era bastante importante el número de ganado caballar, utilizado para transporte de productor y de personas, generalmente de una clase social más elevada que la del pueblo llano o por los clérigos, puesto que todos los curas que a su cargo tenían alguna parroquia solían tener una caballería para poderse desplazar. El ganado asnal era menor y cumplía un importante papel en las explotaciones agrícolas, sobretodo donde se cultivaba la vid.
Otro elemento importante dentro del paisaje y economía real eran los molinos y las aceñas, pues de los primeros en las 27 parroquias estudiadas de O Incio, sin contar las de Rubián de Cima y Noceda, por falta de documentación, había en el año 1753, un total de 54 molinos, 2 batanes para paños, 1 mazo y 4 fraguas.
La apicultura representa otra interesante fuente de ingresos, dado que el valor de la cera era relativamente alto en comparación con la miel, (una libra de cera valía 7 reales, mientras que un kilo de miel costaba 2), esto ha traído como consecuencia que aumentara considerablemente tales explotaciones, pues a mediados del siglo XVIII había en las mismas parroquias de O Incio, incluía la suprimida de san Miguel un total de 2.018 colmenas.
La vida de nuestros agricultores no era nada fácil, pues vivían mayoritariamente de la agricultura en régimen de autosubsistencia, donde se veían obligados a trabajar hasta limites insospechados para poder pagar las distintas cargas forales o eclesiásticas que tenían que hacer a las casas señoriales, al cura, a la iglesia parroquial, a la catedral de Santiago, etc...
Por otra parte la industria estaba reducida a la venta de unos cuantos quintales de hierro, trabajado en las distintas ferrerías, otras cuantas varas de paños (estopa) tejidas en unos cuantos telares.
El comercio era de ámbito local, que se limitaba a los productos textiles, el ganado y poca cosa más; en el siglo XVIII están perfectamente consolidadas las ferias de Laiosa (capital del vizcondado del mismo nombre), que se celebraba el día 6 de cada mes, donde se hacían buenas transacciones de ganado vacuno.
Pascual Madoz en su Diccionario (a.1850) dice rifiréndose a esta villa de Laiosa, “... hay algunas posadas, tiendas de abacería y artesanos de primera necesidad...”
López Pombo, Luis
López Pombo, Luis


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