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Mira que es penoso escribir cuentos infantiles

lunes, 03 de febrero de 2014
Mira que es penoso escribir cuentos infantiles

Esto de escribir cuento infantiles, en mi caso los de Rodribico, es un poco penoso; bueno, un poco penoso no, muy pero que muy penoso. Tú escribes un libro sobre… que te diría yo, recetas de cocina, por ejemplo, pues llega el tío o la tía a casa con el volumen, enciende los fogones y ¡¡hala!!, a pasar el tiempo haciendo platos y platos, y luego feliz a degustarlos. Genial.

Que lo que escribes es una novela de aventuras… pues el lector que se mete en el asunto, que se transforma, y a medianoche que se levanta, que coge un cuchillo (porque el tipo está empatado creyendo que está en el Amazonas) y mira por la casa a ver si hay una víbora escondida hasta que Aurora, su mujer, le dice: «¡¡¡Manoloooooo, vente pacamaaaaa, pacamaaaaaaa !!!». Y Manolo que reacciona, se va para la piltra y sigue soñando con el Amazonas y con la oxyuranus microlepidotus; o sea, la víbora. Maravilloso.

Pero tú escribes cuentos infantiles… ¿y cuál crees que es el mayor éxito de un cuento?. Que el chaval imagine… no; que aprenda formas y colores… no; como es un león o una pantera… no; que ponga los ojos como platos mientras lo lee o se lo leen… tampoco, justo todo lo contrario, que se duerma.

Vamos a ver, ¡¡¡¡por Dioooossssssss!!!!. Tú crees que alguien es feliz escribiendo para que otro se duerma… ¡¡¡qué vas ser hombre, qué vas a ser!!!. Tú piensas en lo que le gusta al niño, te estrujas las neuronas, descerebras, medio enloqueces, trastornas, escribes ¿y qué hace el chaval?, se duerme.

¿Y eso no es triste?, ¿no es penoso?. Pues mucho mucho no, porque eso no es lo peor, sino que lo peor es cuando te encuentras al padre de la criatura y con una sonrisa y dándote una palmadita te suelta: «Tus cuentos son geniales, es comenzar a leérselos… oye, y el chaval se duerme como un lirón, pero como un lirón lirón».

Y claro, porque eres educados y tienes temple; pero cuando oyes esto del progenitor, te da ganas de decirle: «Y tú, tú por lo que me comentas, cuentos no necesitas verdad… porque despierto, lo que se dice despierto despierto… mucho ya no eres ¿no?». Tela, esto de la literatura infantil.
Guisande, Manuel
Guisande, Manuel


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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