El alcalde de Portomarín (Lugo), Eloy Rodríguez, defiende que la calle principal de esta localidad se siga llamando General Franco y propugna que se celebre un "referéndum" sobre el cambio de denominación. Rodríguez, que lleva 30 años como regidor y 37 en la Corporación municipal, justifica esta consulta por "la cantidad de gente afectada" y los gastos extras que conllevarían a los vecinos de dicha calle, en todo el proceso administrativo.
"Yo creo que se debe consultar", reiteró el alcalde, que no opta a la reelección en las elecciones locales de mayo. Defiende que permanezca el nombre del dictador en esta calle, pues recordó que fue el ferrolano el que inauguró el "nuevo pueblo" cuando se construyó el embalse, en los años 70. "Se preocupó ante Fenosa y cuando vio la situación de Portomarín fue el que dijo 'hagamos unas huertas familiares con riego para que esta gente tenga, por lo menos, donde cosechar algo', y también hizo el Parador de Turismo para intentar atraer gente", dijo.
Este alcalde reivindicó que fue "una fecha en la historia, para bien o para mal". "Yo no digo que la dictadura de Franco fuera buena o mala, pero yo cuando entré en el ayuntamiento ya estaba el nombre ahí", se reafirmó. Eloy Rodríguez confesó que él sería uno de los afectados por este cambio de nombre, que pretende la oposición, dado que en la misma se localiza su propia empresa, un almacén de abonos.
Rodríguez impidió así, con su voto en contra, que prosperara una iniciativa del BNG que pretendía sustituir el nombre del dictador en la citada avenida por el de Gonzalo Paz, un profesor ganador en 1953 del premio Menéndez y Pelayo de investigaciones científicas y autor de un estudio sobre el periodo medieval en Portomarín. Su intervención se produjo tras un empate entre los cinco ediles del PPdeG que rechazaron la iniciativa en favor de eliminación de la denominación de la «Avenida Generalísimo Franco» y los cuatro del PSdeG y el BNG más el segundo teniente de alcalde, Ángel Carro, que votaron a favor.
Casi un 40% del profesorado padece niveles "peligrosos" de estrés ante situaciones de violencia en las aulas a causa de agresiones físicas, verbales o conductas disruptivas y que terminan generando situaciones de bajas por depresión e insatisfacción profesional, que según advierte el sindicato FETE-UGT Galicia en el estudio La violencia en los centros escolares.
El turismo cultural dejó en Galicia algo más de 1.424 millones de euros en 2007, lo que representa un 2,53 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) de la comunidad autónoma gallega, según un informe del Observatorio da Cultura Galega. Una cifra que sigue aumentando atraída por la oferta patrimonial, etnográfica y paisajística.

