
EL RINCÓN DEL POETA
por
Doña Marisa Ares
Seca el llanto de esas madres
que
sufren por sus hijos
perdidos
en la batalla,
entre
la muerte y los tiros
entre
las falsas palabras
sin
más causa justificada que el poder del egoísmo.
Mira
la inmensidad de la locura
que
azota el viejo paraíso,
levanta
la mirada y llora,
suplica
por ellos piedad a la noche,
que
se oigan los gritos
y
las llamadas de paz
rompen
la plenitud del infinito.
Observa
a esqueletos moverse
ante
cientos de cuerpos tendidos
marcados
por la imperdonable culpa
de
ser enemigos de desconocidos;
de
ser hijos de la guerra,
identidad
de un imperio caído
y
que suplican les libre la muerte
del
castigo de estar vivo.
Escucha
hablar a la miseria,
siente
con tu corazón el latir de estos niños
y
da una buena explicación
a
esta pérdida de sentidos,
a
esta trágica insensatez
que
predestina ser soldado antes de haber nacido.
Tiéndeles
con ansia tu mano,
no
dudes en ser su amigo
y
verás que cada pequeña mano
supone
miles de alivios.
Comparte
sus temores,
porque
su sufrir es el tuyo y el mío,
ya
que en este juego de marionetas
cualquier
hilo puede ser movido.
OS VERSOS
DE D ª FELICITAS GONZÁLEZ
Por
Dona Felicitas .

Dona Felicitas
González, á dereita, participando no festival de chirigotas 2002.
“ Yo me llamo
Felicitas González y voy caminando con prisa,
que para eso soy de
Bretoña, Ayuntamiento de la Pastoriza.
Y al entrar en Castro de
Rey entré en este pueblo de alegría,
que tan bonito que es, que
parece una villa.
Y con tanta hermosura que
la gente de Castro de Rey,
se convierte en cultura.
Lo que encontré fue
unos jardines,
donde ví todo
recogido y pude apercibir que todo era divino.
Y me despido caminando por
las tarantas
por si voy a las
Gándaras.
Y al Sr. Alcalde conocido
por D. Arturo, le hago yo una pregunta:
-¿ cómo hace
usted con la junta?.
Y él me contesta
con su corazón verdadero:
Trabajaré
más que puedo.
Y eso lo dice Felicitas
González,
que el Alcalde de Castro
de Rey tiene muy buen firmamento y trabaja mucho por el ayuntamiento.
Y hay que sabérselo
agradecer y tenerlo en mucho querer.
