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La Campana de Huesca

jueves, 06 de septiembre de 2012

No me pregunten por qué, pero hoy, y después de estar aguantando por insoportables días las indecibles y consuetudinarias bravatas de ciertos petimetres del mando autonómico y otras instituciones estatales , me estuvo apurando repetidas veces el antojo de contarles aquí la vieja leyenda o tal vez la ejemplar historia de la Campana de Huesca. Algo que nuestros primeros maestros nos leían a los niños de mi generación en “ las tardes de la aburrida escuela” y en aquellos libros que duraban de generación en generación enhiestos en las misteriosas estanterías del destartalado pero sagrado liceo del pueblo que nos vio nacer y “crecer”…
Cumplo el antojo y se lo cuento:
Tras la muerte en 1134 de Alfonso el Batallador sin hijos, heredó el reino de Aragón su hermano Ramiro II. Aragón sufría por entonces muchos problemas internos y externos. Estando Ramiro II preocupado por la desobediencia de sus nobles mandó un mensajero a su antiguo maestro, para pedirle consejo. El maestro llevó al mensajero al huerto y cortó unas rosas, aquellas que más sobresalían. A continuación ordenó al mensajero que el rey repitiese el gesto que había visto. Ramiro II mandó llamar a los principales nobles con la excusa de construir una campana que se oyese en todo su reino y allende sus fronteras. Una vez allí, hizo cortar la cabeza a los nobles más culpables, sofocando así la revuelta. Otra versión cuenta que rey convocó Cortes e hizo venir a todos los principales del reino para que vieran una campana que se oiría en todo su reino. A los rebeldes los hizo entrar en la sala uno a uno, decapitándolos según iban entrando. Una vez decapitados, los colocó en círculo, y al obispo de Huesca, el más rebelde, lo colocó en el centro como badajo. Luego dejó entrar a los demás para que escarmentaran.
Y de esto las crónicas y Anales puntualizan:
“Aquel Don Ramiro…no lo quiso más sofrir, et guisó desta manera que en un día en la çibdat de Güesca en un corral de las sus casas fizo matar onze rricos omnes, con los quales murieron muy grant pieça de caballeros”.
“Mataron las potestades en Huesca. Era MCLXXIV.”
Hasta aquí la leyenda, la historia, el romance, el essiemplo, que sirvió de inspiración y tema a diversos y posteriores literatos y pintores de nuestra historia. Eso sí, en política, que yo sepa, y a pesar de que “ la muerte es mucho más democrática que la revolución francesa”, nunca se echó mano de esta metalurgia tan sonora para ser bien oídos. Y bueno…De todos modos les dejo con Don Ramón del Valle-Inclán y su Corte de los Milagros: “ Si se ponen pelmas y lo echan por la tremenda, no estarán mal en escabeche con todos ellos. Pero había de ser con todos. ( Y entonces) Inflose fantasmón el Señor Conde de Cheste ( y dijo): haremos una nueva representación de la Campana de Huesca”.
Y con diecisiete badajos, digo yo.

Mourille Feijoo, Enrique
Mourille Feijoo, Enrique


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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