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Ideas Mod(l)estas VIII

martes, 15 de mayo de 2012

Hay días en que leer el periódico puede resultar interesante. Cuando los de matiz monárquico, cuando los rajoyistas, cuando los diestros, cuando los zurdos, a veces algún impresentable pero en general nada serio, válido o formativo. En general deformación de masas que no es otra cosa que el largo brazo de los deformados periodistas que cual mercenarios a sueldo defienden las basuras morales que sustentan quienes pagan quizá, vaya usted a saber para encubrir las propias.
Pero, tras el largo prefacio, vamos al rollo.
Mi personal afección a la zona me hizo profundizar en la noticia de que un párroco de supongo que de varias parroquias de la Tierra Llana en Galicia pedía se supone a la jerarquía católica que políticos y banqueros fuesen excomulgados. Dudar de la buena fe y magníficas intenciones del preste constituiría un atentado al sentido común. Por ahí, por tanto hay una bona fides presunta. Pero uno cree que debe hacer puntualizaciones a la buena fé del párroco. Señor cura ¿usted ha pensado en la cantidad de personas excluidas del “cuerpo místico” o “de la comunión de los santos” por su vida familiar irregular? ¿usted ha pensado en la cantidad de delitos eclesiales tapados, enjabonados y aseados por las autoridades eclesiásticas siempre por el qué dirán? Y no sigo para evitar escándalos de pusilánimes. Aunque actualmente pusilánimes quedan pocos. Hay muchos más estultos: Recuerde Pater el proverbio: “Stultorum infinitus est númerus”. Por tanto dejen por favor de seguir poniendo o pidiendo la imposición de penas canónicas que bastantes más de las debidas o convenientes se dedican a imponer o a amenazar con establecer. Demasiados nihil obstat. Demasiado contubernio con el poder civil. Allí está el problema. Señor cura al parecer hay en España casi 450.000 políticos. Curas, menos y médicos, no llega la cifra a 166.000. Por todo ello, señor ordenado, como sacerdote, discipulo de quien dijo que la Verdad nos hace libres, preconizó los principios del amor y del perdón y rotundo afirmador de dar al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios, denuncie públicamente a los politicos de sus malos andares, denuncie a los banqueros por sus malos usos pero de igual modo que a los asesinos, adulteros o fornicarios, a cada uno lo suyo porque ni todos los políticos son iguales ni los banqueros tampoco. Denuncie y persiga por vías civiles y penales pero por favor no excomulgue porque, y no se escandalice podría ocurrir que hubiese que excomulgar a algunos de casa.
Así que, a todas esas gentes para quienes la crisis es una contingencia que afecta al pueblo que les paga y, por tanto, no a ellos, a los partidos como grupos de presión social y económica, a los sindicatos como usurpadores de dinero público para su bienestar y confort no correspondidos con su rendimiento laboral y, a los banqueros por sus prácticas usurarias y abusivas en otros órdenes pero no olvide tampoco ni en sus oraciones ni en sus denuncias a los empresarios que se suicidan por haberlos llevado a la ruina, aparte su mala gestión, politicos y banqueros, ni a los explotadores ni, estimado pater, a los que llamándose obreros, se convierten en depredadores de la empresa para quien trabajan tratando de hundirla por sus cristianos principios de que hay que matar al empresario. Conste que uno es profesional liberal y no empresario por si acaso. Pero no olvide, Señor cura que San Pablo conminaba con que “quien no trabaje que no coma”. No se refería a los parados sin culpa. Pero hurgue y como decía en la casa de la Troya el ciego que veía a la damisela que no encontraba calderilla, “rebusque, señora, rebusque”. No voy a alargar mas y en modo alguno pretendo dar lecciones a nadie de nada primero porque no soy quien para hacerlo y segundo porque nuestro mundo, señor parroco, aplica de forma indiscutible el dicho: “predícame frade que por un oido che me entra e por outro me sale”. ¿También a este personal, las excomuniones? ¡Ah! a propósito, ¿cuándo habla de banqueros se está refiriendo a los doctos políticos y sindicalistas que constituyen los Consejos de Administración de Bancos y Cajas de Ahorro? Convendría que aclarase este extremo porque si no alguien puede pensar en aquel affaire Botín-Garzón o en el indulto de Alfredo Saenz, ya sabe, a cada uno lo suyo.

Goás Chao, Domingo
Goás Chao, Domingo


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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