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Un mirlo blanco

martes, 10 de julio de 2018
Normalmente, el mirlo macho es negro con pico de color naranja y tiene un bonito canto. La hembra posee color pardusco. Este es el aspecto que presenta en estado libre, en la naturaleza. Quienes nos dedicamos a la genética denominamos “salvaje” a dicho aspecto, sin que tenga nada que ver con actitudes agresivas. Cuando nos referimos a plantas con el aspecto que presenta en el monte, decimos que tienen aspecto “silvestre”.

De modo coloquial usamos la expresión “ser un mirlo blanco” para referirnos a un ser extremadamente raro, y normalmente bueno. En este caso, no utilizo el adjetivo “raro” como sinónimo de malformado o monstruoso, me refiero a infrecuente. También hay personas que creyéndose muy singulares, se creen merecedoras del apelativo de mirlo blanco. ¿Es raro el mirlo blanco? Realmente sí lo es, aunque en cautividad es posible que aparezcan.

En biología no existe el color blanco. Me explico. No existen pigmentos de ese color. Las estructuras blancas, como pétalos, pelos, plumas y similares, presentan dicho color, virtual, como consecuencia de la difracción de la luz cuando atraviesa paredes que encierran cavidades vacías. Es el caso de nuestras canas, pues los cabellos ya no poseen la melanina que les daba color. Con la edad deja de formarse y los cabellos son similares a tubos vacíos con paredes transparentes, lo que genera su aspecto blanco. Lo mismo ocurre con flores, pues la luz atraviesa vacuolas carentes de pigmento y, como consecuencia, aparece el aspecto blanco.

En el mundo de los seres vivos, el color blanco de algunas estructuras (recordemos que no es debido a pigmento alguno), puede ser debido a diversas causas. O bien porque no hay pigmentos, (entonces al individuo se le llama albino), o bien, porque sintetizándose los pigmentos, fallan los mecanismos bioquímicos encargados de llevarlos a los órganos a los que estaban destinados. Los individuos albinos suelen poseer los ojos rojos debido a que en ellos se manifiesta el color de la sangre que riega sus pupilas y también tienen la piel sonrosada por el mismo motivo, la sangre que riega las capas internas de la piel.

En el hombre, la frecuencia de personas albinas ronda un nacimiento por cada 20.000, una frecuencia digna de ser tenida en cuenta. Hay diversos tipos de albinismo y casi todos ellos generan defectos de visión. Además, los individuos albinos tienen diversas alteraciones en su salud.

En la antigüedad, los albinos estaban muy mal considerados, pues se decía de ellos que tenían relaciones diabólicas. Por eso, en una familia representaba una desgracia el que naciese un niño albino. También en la actualidad existen tribus humanas en las que los albinos no han mejorado su consideración.

Todos conocemos casos de personas albinas. En cuanto a animales, recordamos al gorila albino del zoo de Barcelona, Copito de nieve, y hay múltiples seres blancos de diversas especies, así como plantas con flores de ese aspecto. Una mutación que genera ojos blancos en la mosca del vinagre, Drosophila melanogaster, ha aportado mucha información genética, interesante también para el hombre.

¿Hay albinos en estado natural? Depende. Hay animales blancos, como la mariposa de la col, así como plantas con flor blanca, como muchos frutales. Son seres con una particular biología que le permite ese color, no exento de ahorro bioquímico al no tener que sintetizar pigmentos. También en lugares donde la luz está ausente y por tanto no se perciben los colores, el no sintetizar pigmentos, puede ser un buen mecanismo de ahorro para sus habitantes, que serán albinos, como sabemos que son muchos seres que viven en cuevas profundas.

Pero guiado solamente por criterios evolutivos, me atrevo a responder que la carencia de color no es una característica general. Esto requiere que me explique, claro. La coloración de los animales les sirve para varios fines, uno de ellos es el de camuflarse. La coloración salvaje, propia de cada animal, es la que también conocemos como coloración críptica, la que le oculta porque le confunde con el entorno en que vive.

Pensemos en diversos animales salvajes que hemos visto en paseos por el monte. Si se los hemos indicado a acompañantes, o si son ellos los que nos los hacen ver, siempre se tarda un tiempo en distinguirlos de su entorno debido a que su coloración críptica les hace confundirse con su entorno. En esos casos, pasan desapercibidos con tal de no moverse. Pensemos en un erizo ovillado entre hojarasca, un zorro acurrucado al pie de un árbol en otoño y en muchos otros ejemplos. Siempre el escamoteo frente a los predadores está en función de la capacidad de la posible presa de pasar desapercibida.

Pienso que en la naturaleza nacen seres albinos, con la frecuencia que sea, pero que nada más iniciar su vida individual, son presa fácil de sus predadores. Por eso es casi imposible que alcancen el estado adulto. Yo diría imposible. Nunca he visto un albino en su posible entorno natural.

En cautividad es diferente. Los cuidados que reciben esos seres raros son grandes, y están completamente protegidos de posibles predadores. Ahí sí que son posibles los mirlos blancos. En estado salvaje, y adultos, creo que no encontraremos ninguno.
Valadé del Río, Emilio
Valadé del Río, Emilio


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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