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Las cartas del abuelo Pascasio: La garrafa que costaba veinte pesos

lunes, 13 de noviembre de 2017
Muy querida nieta Cristina:

Te cuento que mantengo mi fuerza espiritual a pesar de los golpes recibidos por parte de un gobierno que destruye la convivencia ciudadana. Mi ánimo se nutre del convencimiento de que “no hay Malcri que dure cien años” o quizás sean las castañas que me estoy morfando. Espero que sea en noviembre cuando visites la aldea fonsagradina en la que nací. Siendo así, tus primos de Mazaeda te podrán recibir con un magosto (castañas asadas) que te unirá para siempre al sabroso paraíso gallego. Pienso que dentro de poco el presidente Macri dejará de hacer caja. Después de llenar el camión se borrará para evitar un juicio que lo meta en cana y habrá miles de votantes que se darán de baja del Partido Cornudista al reconocer que fueron engañados. Mis años allá abajo me dicen que no es posible el retorno a la senda de la sensatez democrática sin aquellos ciudadanos que cambiaron un empleo digno por una cola de tres cuadras en Lanús para optar a un puesto de trabajo.

Es necesario que salgan de la oscuridad todos aquellos que aceptaron como algo normal que la garrafa de gas de diez quilos pase de 20 pesos en el 2015 a 217 pesos en el 2017. Son estos decepcionados los que sumarán su voluntad de progreso solidario al dejar de pichicatearse con “Clarination”. Al volver a la sana dieta del asadito dominguero sentirán que respiran mejor. Su sonrisa nos mostrará su satisfacción al lograr la desintoxicación. Ahora pueden hacer números. Se darán cuenta de que los estafaron ya que no hay justificación para la enorme subida de precio de una garrafa de gas. Al avivarse dejarán de echarle la culpa al gobierno anterior. Tampoco tienen responsabilidad en el aumento Milagro Sala o Santiago Maldonado. La curación llega con la autocrítica. Habrá que hacerle caso a Arturo Jauretche: “cuando el peón y el patrón votan al mismo candidato, el que pierde es el peón”.

Los votantes que estaban en el túnel macrista eran monocolores. Al salir a la superficie se les ofrece un panorama de color que necesita de unos ojos abiertos que se deben llenar de sentido común. No tenés que carburar mucho para detectar que salís perdiendo cuando el gobierno convierte la energía de todos en un negocio particular. Enseguida atás la piola para concluir que si el yacimiento de “Vaca Muerta” no camina es porque no le reporta ningún beneficio al equipo de gobierno. Antes repetías las boludeces que difundían los mercenarios mediáticos sobre la escasa rentabilidad de las empresas públicas. Ahora sos un firme defensor del gran beneficio de tener autonomía energética. Se te fueron las dudas al tener que pagar tres veces más por el mismo consumo. Sos consciente de que elegiste a un capo mafioso para presidente de la República Argentina. Es duro el reconocerlo pero no tenés más remedio. Te sorprendés con Jorge Rial cuando dice que “Macri destruyó la Argentina que con mucho esfuerzo construyó Néstor y Cristina”.

Los abuelos emigrantes confiamos en tener, en aproximadamente un año, un millón de ex pichicateros yellow completamente rehabilitados. Estos ciudadanos serán los que vuelquen las urnas para el progreso en libertad. No volverán a creer en candidatos engrupidores. No se dejarán arrastrar para votar en contra del vecino del barrio que se rompe el lomo laburando. No apoyarán más a los lavadores de cerebros al descubrir el chamuye de que ver el fútbol, gratis, es negativo para el país. ¡Hay que ser muy nabo para tragarse que lo mejor es ver los partidos en el bar pero desde la vereda! Se acabaron los pelotudos que se plegaban a los degenerados mediáticos que afirman lo maravilloso de que venga carne de chancho del exterior. Se acabaron los criticadores de que los productos nacionales son caros. Tu voluntad derrotó a la drogadición macrista. Te ayudó mucho la buena calidad de los anticuerpos de patriotismo que llevás en la sangre.

Me despido. Tengo que acercarme al “Cine Celestial” para ver la grabación de la obra teatral Elisa e Marcela. Se trata de una coproducción entre el Centro Dramático Galego y la compañía A panadaría que está teniendo gran repercusión. Nos interesa mucho ya que las dos protagonistas terminaron sus días en Buenos Aires. Eran dos maestras coruñesas [Elisa Sánchez Loriga-Marcela Gracia Ibias] que se casaron en su ciudad natal el 8 de junio de 1901. Hace unos cuantos años que leímos sobre ellas en el libro Primos y extranjeros. Emigrantes españoles en Buenos Aires, 1850-1930, de la autoría del profesor José C. Moya. Recibí el cariño del abuelo emigrante que no olvida el acogedor fogón solidario que lo cobijó en la orilla rioplatense.

Pascasio Fernández Gómez
Suárez Suárez, Manuel
Suárez Suárez, Manuel


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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