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Comentario de Textos (3)

miércoles, 04 de marzo de 2015


INTERPRETACION DE TEXTOS III.- POR QUÉ DEBEMOS DISPUTAR LA DEMOCRACIA.

(Del Libro: «Disputar la democracia. Política para tiempos de crisis»)
Autor: Pablo Iglesias


Aquí el autor, tras basarse en un discurso de Robespierre de 1794, se retrotrae hasta dos mil años antes para enseñarnos que los atenienses (no los de Tsipras) habían unido los términos “demos” (pueblo) y “kratos” (poder o gobierno) y de ahí deduce que la democracia es el movimiento dirigido a arrebatar el poder a quienes lo acaparan para repartirlo entre el pueblo que es el llamado a ejercerlo por sí mismo o por sus delegados.
Aquí comienza el interesado desbarre del cacique comunista que ofrece democracia basándose en la igualdad, la libertad, y la fraternidad. Omite la legalidad y censura acremente el principio liberal de la propiedad privada.
Casualmente, haciendo un alto en el camino para ingerir mi última colación del día, al alborear el viernes 13, nefasta fecha para los supersticiosos italianos, para nosotros lo es el 13 martes, mientras degustaba un sabroso filete de mero tras haber estado oyendo una conferencia interesante sobre “El Islam hoy”, pronunciada por una madame musulmana, me puse a oír primero Telecuba y, a continuación, las noticias de la 1 de la madrugada de Telesur. Como sería muy prolijo comentar la hora larga que duró el noticiero me limitaré, en consonancia con el texto de Iglesias, a citar una frase lapidaria del comediante Maduro envuelto en la bandera de Venezuela denunciando un fallido “atentado contra la democracia”.
Es meridiana la coincidencia entre el sátrapa venezolano y el aún aspirante a serlo hispano.
La tiránica democracia que uno ejercita y a la que el otro aspira tiene el común denominador de que solo se producirá tal situación si la mayoría, es decir, la masa menos pudiente económicamente domina a la pudiente. Por eso dice Iglesias que “para que haya democracia es necesario que los más tengan el poder y que desaparezcan los privilegios de los menos”. Es llano que Iglesias defiende la democracia que Lenin constituyó como la dictadura del proletariado.
En Telesur, es significativo, es mucho más noticiable, nada digamos Sudamérica, sino la guerra ruso-ucraniana que en cualquier emisora europea. Ahora sí, siempre desde la óptica del campo pro-ruso. Todas las entrevistas que se publican son acerbamente críticas contra Poroshenko. Es inenarrable la apología de las FARC en Colombia contra el Gobierno y ya inimaginable cómo determinados chilenos defienden la democracia bolivariana contra “los fascistas” y “los gringos”.
Fue, por tanto, ayer un día completo. Tarde y noche entre dos potencias por mí admiradas y temidas: el Islam y el comunismo.
Que el Islam no se debe identificar con el yihadismo, lo acepto. Pero el Islam es el Corán y no podré aceptar nunca muchos de los principios que vulneran abiertamente la libertad y los derechos humanos. Pero el comunismo, con su propio Corán y su especial ley Sharia, es, por definición, liberticida y asesino tras dejar una estela de miseria y destrucción.
El comunismo ha ganado la guerra 1939/1945 y, al socaire, ¡qué bien suena!, de haber eliminado a sus congéneres el nazismo y el fascismo, se ha erigido en el salvador del mundo. China, Corea del Norte, Vietnam, Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador…… olvidémonos de África, como ejemplos. Pero gracias a la incuria provocada por gobiernos débiles y cobardes, continúan su implacable búsqueda del poder para conseguir aflorar lo más doliente de la sociedad.
¿Es que hemos conseguido llegar a la sociedad masoquista? No, hemos conseguido la sociedad ignorante que además de la pobreza en que se desenvuelve una cuarta parte de ella, y, como pretendida reacción para resolverla se confía a unos salvapatrias demagogos, manipuladores y teatreros que, a costa del sufrimiento de quienes no van a redimir y al que van a transportar a otras casi tres cuartas partes, se situarán en puestos difícilmente accesibles para el pueblo soberano. ¡Estos profesores de universidad que han conseguido que Madrid no disponga de una sola Institución de esta naturaleza entre las doscientas cincuenta primeras del mundo! Quod natura non dat, Salmántica non prestat y/o Non fecit melem ad ore asinum.
¡A botarlos!
Goás Chao, Domingo
Goás Chao, Domingo


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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